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Rendimiento lector y género: ¿por qué las adolescentes leen más (y mejor) que sus compañeros?

Los resultados de los últimos años del informe PISA muestran notables diferencias entre el porcentaje de alumnos y alumnas con baja competencia lectora

Imagen de archivo de una clase de instituto en España.

Imagen de archivo de una clase de instituto en España. / Alberto Paredes/Europa Press

En el informe PISA de 2022, el porcentaje de estudiantes de 15 años con bajo rendimiento en las pruebas de lectura difiere de forma significativa según el género. Entre los chicos, el 23,4% presentó un nivel deficiente; entre ellas, el 14%.

Este indicador mide la capacidad de los jóvenes para «comprender, usar y reflexionar sobre textos escritos con el fin de lograr objetivos personales, desarrollar conocimientos y potencial, y participar en la sociedad». A nivel general, los resultados de este informe —que tuvo que posponerse un año por la pandemia del coronavirus— destaparon en España una ventaja de 25 puntos de las alumnas sobre sus compañeros en todo lo relativo a la lectura.

Con el próximo estudio PISA pendiente de salir a la luz (las pruebas se hicieron la pasada primavera y en septiembre de este año se publicarán las conclusiones de las competencias troncales), la brecha entre la "destreza" lectora de los y las adolescentes no deja de llamar la atención. Pero no es un fenómeno nuevo. 

Menos interés por la lectura

En el informe de 2018, la distancia fue todavía mayor. El 24% de los chavales de 15 años obtuvo un rendimiento bajo, frente al 11,1% de sus compañeras.

Sala de lectura de la biblioteca municipal de A Estrada.

Sala de lectura de la biblioteca municipal de A Estrada. / BERNABE/JAVIER LALIN

«La diferencia, aunque alta, no es algo que me pille por sorpresa. Como docente he podido ver que, en rangos de edad de entre 12 y 15 años, la lectura es una actividad más practicada por las chicas que por los chicos», observa la profesora de Lengua Castellana Sara Flores, del IES Laxeiro de Lalín, «además, he podido observar que las chicas suelen estar más abiertas a recibir recomendaciones, mientras que los chicos, si se interesan en un género en particular, es difícil sacarlos de esa zona de comfort».

A Sabela Aldrey, encargada de impartir la misma materia en el IES Terra de Xallas, tampoco le sorprenden los datos. «Las chicas, normalmente, leen más por placer; ellos incluso no leen nada», comenta, «no leen todas, es un porcentaje pequeño. En una clase de 4º de la ESO puede haber cinco o seis chicas de 20 que sí lean. Tampoco los alumnos que escogen Literatura Universal de optativa en bachillerato es que sean lectores, muchos eligen la materia porque les resulta más fácil que otras».

El panorama general parece responder entonces a los estereotipos de género más arcaicos y que llevamos viendo toda la vida: en la adolescencia, ellas están abiertas a hobbies más “tranquilos”, mientras que ellos tienen como prioridad el deporte, especialmente, el fútbol, como constatan las profesoras. «Algunos aún ven las aficiones más “intelectuales” o “estáticas” como algo que deben llevar en secreto, a riesgo de ser catalogados como “chapones”. Poco a poco esto va desapareciendo, pero creo que aún nos queda un camino muy largo», afirma Sara Flores.

«Las chicas, normalmente, leen más por placer; ellos incluso no leen nada»

Sabela Aldrey

— Profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Terra de Xallas

La preponderancia del interés lector de las mujeres también está constatada por informes como Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España con el apoyo del Ministerio de Cultura. En su edición más reciente se desprende un aumento generalizado del interés por la lectura en nuestro país: el 70,3% de la población mayor de 14 años lee libros y el 65,5% afirma hacerlo en su tiempo libre, lo que supone un 5,8% más que en 2017. De ese porcentaje, las mujeres representan el 71,7% y los hombres, el 59% restante.

Estudiando las diferencias

Es lógico deducir entonces que una de las razones por las que las adolescentes superan a sus compañeros en rendimiento lector es porque están más habituadas en general a la lectura. Las pruebas del informe PISA para estudiar esta habilidad buscan demostrar que el alumno ha comprendido el texto, puede sacar de él cierto aprendizaje o interactuar con la información que se le plantea, así como su riqueza de vocabulario. Cuando leen en sus ratos libres, este "músculo" se estrena.

Pero el interés por la lectura no es la única variable a considerar a la hora de evaluar la brecha de género. En el año 2012 se publicó el estudio «Rendimiento en lectura y género: una pequeña diferencia motivada por factores sociales», elaborado por los investigadores José Saturnino Martínez García, de la Universidad de la Laguna, y Claudia Córdoba, de la Universidad de Santiago de Chile, que explora precisamente este fenómeno. 

«Algunos chicos aún ven las aficiones más "intelectuales" o "estáticas" como algo que deben llevar en secreto, a riesgo de ser catalogados como "chapones"»

Sara Flores

— Profesora de Lengua Castellana y Literatura en el IES Laxeiro

Para estudiar las diferencias de género y «contribuir al debate sobre si son debidas a la socialización o son innatas», los investigadores analizaron seis parámetros: un indicador de madurez cognitiva (el mes de nacimiento, ya que hay diferencias entre los nacidos en enero y en diciembre), el nivel socio-cultural de las familias, las prácticas educativas familiares previas a la escolarización, métodos didácticos en lectura del profesorado, el interés y la facilidad por la lectura según la percepción de los propios niños

Una de las conclusiones a las que llegaron fue que a las niñas «la actividad económica de la madre y su nivel de estudios les afecta más positivamente que a los niños». En última instancia, y sin importar el género, el rendimiento lector es superior en los menores que provienen de hogares con mayor nivel cultural y mayor poder socioeconómico. «Parte del efecto positivo de las condiciones sociales tiene que ver con las prácticas educativas de las familias de las clases más altas, que estimulan la lectura, pero si las familias de clases más bajas las desarrollan también mejoran el rendimiento de sus hijos», apunta el estudio.

¿Cuánto afectará la IA al rendimiento lector?

Los próximos resultados del informe PISA arrojarán luz sobre otra variable que ya empezaría a afectar el desempeño lector del alumnado: el uso de la inteligencia artificial. El Grupo de trabajo de Lengua Castellana y Literatura de la Universidad de Vigo ha advertido de que la capacidad sociolingüística es cada vez peor en las pruebas de Selectividad y una de las posibles explicaciones sería la creciente popularidad de ChatGPT entre los adolescentes. Con todo, la correlación está bajo estudio. AI-READ, un consorcio internacional liderado por la Universidad de Almería, está actualmente explorando el impacto de la Inteligencia Artificial en la formación lectora y escritora del alumnado universitario.

Por eso, las soluciones pasarían por promover el interés por la lectura desde casa y también desde el colegio, ofreciendo opciones variadas o personalizando las propuestas. «El instituto y los docentes deberíamos funcionar como un medio facilitador para que los alumnos puedan acceder a la cultura», afirma la profesora Sara Flores.

«Desde que empecé a trabajar he visto cómo las bibliotecas de los institutos en los que he estado han ampliado su oferta: ya no solo encuentras las lecturas obligatorias, también novelas juveniles, cómics, manga... incluso rincones con juegos de mesa. Aún así, las familias tienen un papel muy importante: fomentar este hábito también en casa. El factor económico es algo a tener en cuenta, a fin de cuentas, los libros son contemplados como objeto de lujo, pero no debemos olvidar que las bibliotecas están a nuestro alcance, y una visita de vez en cuando creo que es algo que también se debe fomentar en las nuevas generaciones», concluye.

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