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Hugo Sanmartín, escritor, comunicador y creador de contenido: «Escribir me permitió sacar cosas que tenía dentro»

El autor analiza su último libro y el papel de la escritura en su experiencia personal como padre de una hija con autismo

Hugo Sanmartín.

Hugo Sanmartín. / Cedida

Vigo

Con una trayectoria vinculada al mundo del fútbol, Hugo Sanmartín, padre de una hija con autismo, utiliza la palabra como herramienta para fomentar la aceptación, la empatía y la visibilización de la diversidad. «Lo que no te conté mientras crecías» es su tercera obra, un libro que nace desde la experiencia vital del autor y se construye como un relato profundamente personal.

Este es tu tercer libro, pero parece que es el más personal hasta ahora. ¿En qué momento sentiste que esta historia necesitaba ser escrita?

La verdad es que siempre me ha apasionado escribir, desde bien pequeño. Es algo que se me da con cierta facilidad, me resulta sencillo expresar cosas que no puedo decir de otra manera o imaginar mundos que no puedo vivir y llevarlos al papel. Siempre he querido escribir novela, ese ha sido mi objetivo desde el principio. Este libro en concreto nace a lo largo de los años, a medida que fui viviendo situaciones relacionadas con el diagnóstico de mi hija. Iba escribiendo escenas, cómo me sentía yo, lo que iba pasando. Al principio era casi un diario, una manera de liberar todo lo que llevaba dentro y no sabía cómo canalizar.

El título «Lo que no te conté mientras crecías» suena a una confesión muy honesta. ¿Qué fue lo que más te costó poner por escrito?

Lo más complicado fue escribir desde la calma. Podría haber sido un libro mucho más duro, más crítico, incluso más agresivo, porque situaciones para hacerlo las he tenido. Pero no era el objetivo. He tenido que reconstruir algunos relatos para que no sonaran a ataque hacia la sociedad. Es un libro que quiero que lea mi hija en el futuro, así que todo está escrito desde el respeto y desde el amor, aunque dentro haya rabia, frustración o dolor.

Durante el proceso creativo, ¿cómo fue revivir emociones tan profundas?

Fue muy duro, pero me ayudó muchísimo. Escribir me permitió sacar cosas que tenía dentro: rabia, ira, frustración, tristeza… Cada relato tiene una mezcla distinta de emociones. Me ayudó a gritar lo que no sabía cómo decir.

Eres padre de una hija con autismo. ¿Cómo ha influido esa vivencia en tu manera de mirar el mundo y también de escribir?

Somos ignorantes por naturaleza y seguimos siéndolo toda la vida en muchos temas. El autismo y la diversidad son muy complejos, el espectro es amplísimo, y si no eres profesional es muy difícil abarcarlo. Como padre intento acompañar, ver el mundo desde otro prisma. Siempre he sido una persona muy emocional y me identifico mucho con cómo ella hace las cosas. No intento cambiarla para que se parezca a lo neurotípico, intento que camine de la manera más sencilla y feliz para ella, a su ritmo.

Has dicho que no sabes si el libro tendrá éxito o rechazo. En una obra tan íntima, ¿qué significa realmente para ti «tener éxito»?

No busco nada en concreto. Para mí el éxito es que se conozca el viaje de una niña maravillosa y que, de alguna manera, la gente pueda acompañarla. Que entiendan lo que ha sentido su padre, lo que ha peleado, lo que ha vivido. Y también que me lean, que conecten con cómo escribo, que les guste y que sigan acompañándome en este camino. Si alguien se siente identificado o si puedo ayudar a alguien, como a mí me han ayudado otras personas, para mí eso ya tiene sentido.

¿Hubo algún momento en el que pensaste en no publicar el libro por lo expuesto que estabas?

No. Siempre quise dejar un libro para mi hija, aunque no sabía que iba a ser este tipo de libro. A medida que lo iba construyendo tuve claro que quería publicarlo, pero cuidando mucho la forma. Es algo que está pensado para ella.

¿Crees que la sociedad todavía no sabe escuchar del todo a las familias que conviven con la diversidad funcional?

No eres consciente hasta que lo vives en primera persona. Hay muchísima desinformación. Desde el momento del diagnóstico empiezas un viaje sin rumbo claro, sin un guion, improvisando cada día. La gente no tiene idea de lo que supone, de las situaciones que vas solventando constantemente.

Desde tu experiencia, ¿la literatura puede ser una herramienta real para generar inclusión y provocar cambios sociales?

Ojalá. Ojalá la literatura, los pódcast o cualquier medio que hable de diversidad pudiera generar un cambio real. Cuanto más se habla, más conciencia hay. El problema es que faltan medios, faltan recursos y faltan altavoces.

¿Cómo valoras el sistema educativo actual en relación con la inclusión y la atención a la diversidad?

Yo soy de la opinión de que la inclusión nunca va a existir al cien por cien. Faltan muchos recursos y eso es una realidad. No puede haber un solo profesor en un aula con más de veinte niños, algunos con necesidades, sin los apoyos adecuados. Al final trabajas con personas y con niños que necesitan atención, y aunque la vocación del profesorado se agradece muchísimo, la falta de medios a nivel institucional es brutal. No solo hay niños con necesidades específicas, también hay niños neurotípicos que requieren atención. Faltan recursos, inversión y apoyo real en los colegios y en las instituciones educativas.

¿Qué te gustaría que se llevara el lector a partir de la lectura de este libro?

Que conozca el viaje de mi hija y que la acompañe. Yo siempre digo que si no te enseñas, no existes. Y con eso no hablo de exponer, sino de darse a conocer, de que la gente entienda, que acompañe, que esté. Este libro puede acompañar a cualquiera que se sienta identificado, que esté pasando por algo parecido o que simplemente necesite sentirse acompañado. Al final es un intercambio: yo doy, tú das, y así vamos creciendo juntos. Y me gustaría que abriera una conversación desde el respeto, desde la empatía y desde el conocimiento. Que nos acerque más unos a otros, porque al final, cuando nos conocemos, llegamos mucho más lejos.

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