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El movimiento como potenciador del desarrollo infantil

El Colegio Amor de Dios de Vigo convierte la estimulación temprana en una experiencia diaria para potenciar el desarrollo físico, cognitivo y emocional desde los primeros años

Actividades del Colegio Amor de Dios para la estimulación temprana.

Actividades del Colegio Amor de Dios para la estimulación temprana. / Cedida

Vigo

En los pasillos del Colegio Amor de Dios de Vigo no solo se escuchan pasos apresurados rumbo al aula. También se ven pequeños cuerpos que reptan por colchonetas, se balancean en una escalera de braquiación o dan sus primeros saltos con una sonrisa cómplice. Cada movimiento forma parte de un plan cuidadosamente diseñado: un innovador programa de Estimulación Temprana que transforma el juego en aprendizaje y el movimiento en desarrollo cerebral. Con esta propuesta, el centro -con más de siglo y medio de historia educativa- se sitúa a la vanguardia de una pedagogía que une ciencia, emoción y familia.

Con más de 150 años de historia y perteneciente a la red de la Fundación Educativa Amor de Dios -que agrupa 22 colegios en toda España-, el centro vigués reafirma así su compromiso con una educación innovadora, científica y profundamente humana.

«El objetivo es que cada niño alcance su máximo potencial a través del juego, el movimiento y la exploración. Trabajamos con ciencia y con corazón», resume Irene Paz Losada, coordinadora de Educación Infantil y una de las impulsoras del proyecto junto con el docente Iago Miralles Domínguez.

Un cambio de mirada en la Educación Infantil

Actividades del Colegio Amor de Dios para la estimulación temprana.

Actividades del Colegio Amor de Dios para la estimulación temprana. / Cedida

La idea de implantar este programa surgió hace siete años, cuando el equipo docente comenzó a formarse en estimulación temprana con especialistas en la materia. «Al principio queríamos dar respuesta a ciertas dificultades en el aula -problemas de aprendizaje, falta de concentración o lateralidad cruzada-, pero pronto comprendimos que la estimulación temprana no solo ayuda a quienes presentan necesidades, sino que impulsa el desarrollo de todos los niños y niñas», explica Paz.

La principal diferencia con respecto al enfoque tradicional radica en la metodología. «Antes el docente era un mero transmisor de conocimientos; ahora el niño es protagonista. Buscamos potenciar sus capacidades físicas, cognitivas y socioafectivas desde el movimiento y la experimentación», señala.

El colegio ha transformado sus pasillos en auténticos circuitos de estimulación, con zonas de arrastre, gateo, salto y equilibrio. Una de las estructuras más destacadas es la escalera de braquiación, que favorece la coordinación bilateral, fortalece el tren superior y estimula la concentración. Cada actividad está cuidadosamente diseñada para aprovechar la plasticidad cerebral de la infancia, etapa en la que el cerebro forma miles de conexiones neuronales por segundo.

Desarrollo integral: cuerpo, mente y emociones

El programa aborda todas las áreas del desarrollo: motriz, cognitiva, sensorial, emocional y social. A nivel físico, las rutinas diarias mejoran la coordinación, la lateralidad y el equilibrio. En lo cognitivo, se trabajan la atención, la memoria y el lenguaje, incluyendo el Programa Enciclopédico, que introduce bits de inteligencia visuales y auditivos para estimular la curiosidad y la memoria.

«El buen desarrollo cognitivo de un niño no se entiende si no está acompañado de un buen desarrollo físico», afirma la docente.

Pero el colegio también da gran importancia al componente emocional. «Creamos un ambiente cálido y seguro donde el alumnado se sienta querido y comprendido. El juego cooperativo y la educación emocional son pilares fundamentales de nuestro trabajo», destaca Paz.

Los beneficios observados son múltiples: mayor coordinación motriz, mejor convergencia ocular -clave para la lectura-, aumento de la concentración y la autoestima, y una mejora general en la disposición hacia el aprendizaje.

«El buen desarrollo cognitivo de un niño no se entiende si no está acompañado de un buen desarrollo físico»

Prevención y detección precoz

Además de su enfoque educativo, el proyecto cumple una función preventiva. Gracias a la observación continua, el equipo docente y el de orientación pueden detectar a tiempo posibles disfunciones motoras o sensoriales.

«En los bebés, por ejemplo, podemos observar si hay rechazo a ciertos estímulos táctiles o visuales; en niños mayores, detectamos dificultades de coordinación o problemas de lateralidad. Esto nos permite intervenir antes de que afecten al aprendizaje», explica Irene Paz.

El seguimiento individualizado de cada alumno se revisa periódicamente, lo que permite ajustar las actividades y acompañar los avances de forma personalizada.

Familia y escuela: una alianza esencial

Uno de los aspectos más novedosos del programa es su apertura a familias externas al colegio. Desde el año pasado, el centro ofrece sesiones en pequeño grupo para niños de entre seis meses y dos años, en las que madres y padres participan activamente junto a sus hijos en actividades sensoriales y motrices.

«Las familias valoran mucho el vínculo emocional que se refuerza durante estas sesiones y la posibilidad de comprender cómo acompañar el desarrollo de sus hijos», comenta Paz.

El nuevo ciclo de talleres -con sesiones temáticas como “Un viaje sensorial” o “Conquistando el suelo”- comenzará el próximo 28 de noviembre a las 16:00 horas, abierto a cualquier familia interesada previa inscripción.

Actividades del Colegio Amor de Dios para la estimulación temprana.

Actividades del Colegio Amor de Dios para la estimulación temprana. / Cedida

Una escuela que crece con la infancia

El proyecto de Estimulación Temprana del Colegio Amor de Dios de Vigo se presenta así como un modelo de innovación educativa que combina ciencia, experiencia y afecto. No se trata solo de enseñar a los más pequeños, sino de acompañarlos en el descubrimiento de sus propias capacidades.

«Cuanto antes acompañemos el desarrollo de nuestros hijos e hijas, mayores serán sus oportunidades de aprendizaje y adaptación», concluye Irene Paz.

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