Estudiar una FP en Galicia: de ser la vía para «malos estudiantes» a batir récords de matriculación
La variedad de ramas de conocimiento, las clases con una metodología enfocada al mundo laboral y la posibilidad de obtener el título en un par de años convencen al alumnado gallego

Alumnado del CIFP Manuel Antonio del Grado de Tapicería y Cortinaje el curso pasado. / Marta G. Brea
El curso actual supone un hito histórico en cuanto a la cifra de estudiantes matriculados en un ciclo de Formación Profesional en Galicia, de acuerdo con información de la Xunta. Suman ya 71.200, un 3,5% más que el año anterior, pero casi el doble de lo que eran en el curso 2008/09. La FP gana cada vez más adeptos en todas sus modalidades, especialmente en los ciclos de Grado Superior, que aglutinan al 54,3% del alumnado.
El despegue de esta opción académica no se explica por un único motivo. Una de las razones es la amplia variedad de titulaciones existentes; 251, según el catálogo del Gobierno autonómico. Estos se dividen entre múltiples ramas del conocimiento que van desde las actividades físicas y deportivas, la administración o la electricidad y la electrónica hasta la química, la seguridad y el medioambiente o el transporte y mantenimiento de vehículos.
«Decidí meterme en un ciclo porque no encontraba nada que quisiera estudiar. Por aquel entonces tenía un novio que estaba haciendo una FP, así que le di una vuelta y encontré el de costura», explica Elena González, de 34 años, «no es que tuviese una vocación increíble, pero sí me llamaba la atención y era algo con lo que estaba más familiarizada».
Así, con 17 años dejó el bachillerato de artes y se matriculó en el grado medio de Confección Industrial. A día de hoy, si volviera atrás en el tiempo, tomaría el mismo camino «sin duda» y lo completaría con el ciclo superior.
Más práctica, menos duración

Estudiantes del IES de Teis, en una clase práctica. / Alba Villar
Otros de los aspectos de la FP que logran convencer a cada vez más alumnado son, principalmente, su duración (en torno a dos o tres años) y su alto componente práctico.
«La universidad me dio una base teórica, el modelo de estudio es distinto y te permite investigar más por tu cuenta, pero en la FP he aprendido a hacer cosas ya en el primer curso que no me habían explicado en cuatro años de carrera», apostilla Elena Corbillón, estudiante del Ciclo Superior de Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, en la especialidad de Fotografía, en la EASD Maestre Mateo.
«Fui la única de mis amigos que no fue a la universidad y ya tengo muchísima más experiencia profesional»
«Desde que empiezas el ciclo ves cosas que vas a utilizar en tu día, ves cuál es su utilidad», agrega Raúl Arias, técnico de Grado Superior de Desarrollo de Aplicaciones Web. Christian Freiría, titulado en el ciclo medio de Carrocería, coincide, aunque se muestra más escéptico: «Lo poquito que aprendes en ella es una facilidad enorme para una empresa. Pero no nos equivoquemos, cuando entras a un trabajo desde FP eres casi inútil, aún tardas unos meses en sacar trabajos sencillos tú solo».
El joven Francisco Villa estudió en su momento el grado universitario de Traducción e Interpretación, pero descubrió que lo que más le gustaba era dar clase. Por eso, ahora cursa el ciclo superior de Educación Infantil en la modalidad semipresencial, en el IES A Xunqueira de Pontevedra. «La gente que fue haciendo carreras se ha dado cuenta de que las oportunidades laborales escasean y que estudiando dos años un ciclo puedes conseguir un trabajo relacionado con tu campo, con un salario bueno, donde a veces te tratan mejor y te sientes más valorado», observa.
«Te dicen que si no haces una carrera es que no vales»
«Mi familia, especialmente mis padres, y los colegios a los que fui, me habían metido en la cabeza que en la FP solo entraba la gente con pocas ganas de estudiar o similares. También recalcaban que mi vida sería más complicada y más dura que si fuese un universitario; ya sabes, ingeniero, abogado o cualquier cosa “importante”», cuenta Christian Freiría, de 28 años.
«La experiencia con el profesorado de la FP es más cercana»
La misma idea guardaba Raúl, un par de años más joven. En su caso, esta opción formativa apareció después de matricularse en la universidad y darse cuenta de que aquello no era lo suyo. «Cuando empecé la carrera sí que tenía ese prejuicio, porque prácticamente te dicen que si no haces una carrera y haces la FP, es que no vales. Sin embargo, en la FP me he encontrado a gente que vale mucho más que gente que ha estudiado carreras y luego no sabe hacer nada», afea.
Y es que la formación profesional, aunque se ha ganado la fama de ser el reducto al que van a parar los estudiantes ‘descarriados’, en realidad se plantea en muchos casos como la vía adecuada -o la única posible- para asegurar la continuidad de la vida académica de jóvenes con dificultades, como es el caso de Valentina Feijóo. A sus 22 años, esta joven está estudiando el ciclo medio de Integración Social tras haberse graduado del CM de Atención a las personas en situación de dependencia.
«El trabajo del día a día es más exigente que en la universidad y con menos margen para faltar a clase»
Según explica, no se sentía «capacitada para hacer bachillerato» debido a la dislexia que había dificultado todos sus estudios desde que era pequeña. Fue la orientadora de su instituto quien le habló de que había otras alternativas. Hoy sigue formándose en un mundillo que le apasiona y que ya ha podido experimentar desde el punto de vista profesional, en residencias de mayores y campamentos de diversidad.
Pero cursar un ciclo no significa descartar la universidad, ni viceversa. También hay quienes tras la carrera deciden continuar formándose a través de esta modalidad, como la pontevedresa Elena Corbillón. Estudia el Ciclo Superior de Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, en la especialidad de Fotografía, en la EASD Maestre Mateo, después de graduarse en Comunicación Audiovisual: «Creo que sí tenía prejuicios, si no, hubiera estudiado FP en vez de una carrera, porque es más barata y más corta», admite.
«En la FP también hay gente que ha hecho bachillerato o una carrera, como yo»
El mercado laboral
Atendiendo a los datos más recientes disponibles, un informe elaborado por la Xunta de Galicia desvela que la tasa de inserción laboral en 2024 entre las personas activas que obtuvieron su titulación de FP en la comunidad en el curso 2021-2022 fue del 85,8%. La tasa crece hasta el 97% en la modalidad dual.
Con todo, según las mismas fuentes, el 66,7% de los titulados declaró que su empleo cumplía con sus expectativas. Christian Freiría está en el otro lado: es uno de esos jóvenes insatisfechos con lo que estos estudios (en su caso, el CM de Carrocería) le han ofrecido profesionalmente. En su primer trabajo no desempeñaba las funciones para las que estaba cualificado y le dejaron bien claro que «el oficio de chapista pintor era muy complicado y que nadie me iba a dar la oportunidad».

Estudiantes del CS de Mecánica en Vigo. / Marta G. Brea
Cuando la consiguió por fin, lo que se topó fue con un puesto en el que trabajaba nueve horas al día y cotizaba la mitad. «La falta de obreros actual es la causa de todos estos abusos por parte de las empresas», reivindica. «Normal que no haya chapistas en Galicia. Si te dedicas a preguntar todos tenemos exactamente las mismas quejas: malas condiciones económicas y mala salud laboral».
Además, la empleabilidad es menor para los titulados de ciclos básicos y medios, al igual que sus sueldos. Valentina Feijóo reclama una mejora de los salarios para los técnicos con ese nivel de estudios, ya que muchos poseen en la práctica los conocimientos que se exigen en la realidad del día a día.
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