Intercambio
De Coruxo a California
Paula y Brais Novoa, dos estudiantes del Colexio Divino Salvador, han sido becados por la Fundación Amancio Ortega para cursar 1º de Bachillerato en Estados Unidos

Los hermanos Paula y Brais Novoa Borjas. / Alba Villar
No todos los días dos hermanos de Vigo hacen las maletas para vivir su propio año americano. Paula y Brais Novoa Borjas, alumnos del Colexio Divino Salvador, han demostrado que la distancia nunca es demasiado grande cuando se viaja con sueños.
Paula fue la primera en lanzarse. Vivió su primer año de Bachillerato como si fuera la protagonista de una película americana. A miles de kilómetros de su hogar en Vigo, en un instituto de Grass Valley, en el norte de California, disfrutó de una experiencia que hoy no duda en calificar como «el mejor año de todos».
Su oportunidad llegó gracias a la Fundación Amancio Ortega, que desde 2010 facilita a jóvenes españoles de 4º de ESO la posibilidad de cursar 1º de Bachillerato en Estados Unidos o Canadá.
Desde su creación, casi 5.000 estudiantes han participado en este programa, cuyo objetivo es fomentar el dominio del inglés, la autonomía personal y la inmersión cultural en un entorno internacional. La convocatoria atrae cada año a miles de aspirantes -en el caso de Paula, más de 11.000- que compiten por apenas 400 plazas, lo que convierte la beca en una oportunidad altamente competitiva, reservada para quienes cuentan con un expediente académico brillante.

Brais y Paula en el patio del Colexio Divino Salvador. / Alba Villar
Más allá de las clases
En California, Paula no solo perfeccionó su inglés. También descubrió un sistema educativo mucho más práctico y dinámico que el español. Combinaba materias tradicionales como matemáticas, biología o química con asignaturas tan poco habituales en España como psicología, cocina e historia de Estados Unidos. «Todo era mucho más participativo: trabajábamos en equipo, hacíamos proyectos, debatíamos... La forma de aprender era completamente distinta», recuerda Paula.
Una de las materias que más la marcó fue medicina deportiva, donde aprendió técnicas de primeros auxilios. Esa formación le permitió formar parte del equipo de asistencia médica en los partidos de fútbol americano, atendiendo pequeñas lesiones deportivas. «Cuando un jugador se lesionaba, éramos las encargadas de ayudar», explica. Aquella experiencia terminó de confirmar su vocación: estudiar Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela.
Durante su estancia convivió con dos familias anfitrionas. La primera, en una urbanización con campos de golf, pistas de tenis y piscina, le descubrió el estilo de vida más exclusivo de California, con viajes a Las Vegas y jornadas de esquí acuático. La segunda familia, más cercana al instituto, le ofreció un hogar familiar lleno de aventuras, con tres niños pequeños y hasta un pequeño avión privado con el que hacían escapadas de fin de semana.
«Fue una inmersión total. Aprendí a valerme por mí misma, a adaptarme y a abrirme a nuevas culturas», confiesa Paula, que mantiene el contacto con ambas familias y sueña con volver a visitarlas.
Una ilusión que se contagia
«Cuando vi lo bien que se lo había pasado, supe que quería vivir algo así»
La aventura de Paula no pasó desapercibida en casa. Su hermano pequeño, Brais, decidió seguir sus pasos. «Cuando vi lo bien que se lo había pasado, supe que quería vivir algo así», cuenta.
Tras un verano de intensa preparación -incluidas tres semanas en Inglaterra para perfeccionar su inglés-, Brais logró superar el exigente proceso de selección. Si bien contar con un buen nivel de inglés es fundamental para afrontar el examen, asegura que lo más determinante son las ganas y la motivación por aprovechar al máximo la oportunidad. «El inglés es importante para el examen, pero en la entrevista valoran, sobre todo, las ganas de vivir la experiencia», explica.
A punto de terminar 4º de ESO, espera con ilusión su todavía desconocido destino americano. Tiene claro que aprovechará cada oportunidad y ya tiene claro su camino: estudiar Derecho y opositar para ingresar en la Policía Nacional.
Su apoyo incondicional

Brais y Paula en el Colexio Divino Salvador. / Alba Villar
Desde pequeños, sus padres apostaron por una educación que combinase el aprendizaje del inglés -con clases semanales impartidas por una profesora nativa- con el desarrollo de la autonomía personal. «Siempre trabajamos con la idea de que los hijos no son nuestra propiedad. Nuestra obligación es ofrecerles las mejores herramientas para que construyan su propio camino», explica su padre.
Una filosofía que comparten en su colegio, el Colexio Divino Salvador. El profesor Marcial subraya: «Tratamos de que nuestros alumnos sean lo más autónomos posible y de animarlos a luchar siempre por lo que quieren. Lo importante es que crean en sí mismos y no se pongan límites». Y añade con orgullo: «Nos sentimos enormemente felices cuando consiguen logros como este».
Una «oportunidad única»
Hoy, mientras Paula se prepara para iniciar su carrera universitaria y Brais cuenta los días para su propio año americano, ambos animan a otros jóvenes a atreverse. «Que no lo duden», insisten. «Es una oportunidad única que te cambia la vida».
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