Un billete de tren y una carta: “Bienvenidos a Hogwarts”.

Esto fue lo que recibieron en sus casas los alumnos y alumnas de primer ciclo de Educación Primaria del colegio Ángel de la Guarda de Nigrán cuatro días antes de su primer día de clase, al que, por supuesto, llegaron emocionados e intrigados. 

Con razón. Imaginaos cómo habría cambiado vuestra respuesta a la eterna pregunta de la infancia ‘¿tienes ganas de volver al cole?’ si supieseis que, allí, os iba a recibir la mismísima profesora McGonagall en persona; que ibais a poder comprar una varita como el propio Harry Potter; que cruzaríais el andén nueve y tres cuartos; y que sería ni más ni menos que el sombrero seleccionador quien os dividiría en grupos en base a las cuatro milenarias casas de la mejor ‘Escuela de magia y hechicería’ del mundo. 

Si hubieseis sostenido con vuestras propias manos la carta que todo niño ha soñado recibir algún día, quizás empezaríais a preparar las maletas para iros a Londres de inmediato e, incluso, le habríais pedido a vuestros padres pasar por vuestro antiguo cole a despediros, como así hicieron nuestros protagonistas. 

Pero en realidad no era Minerva quien les esperaba en la capital británica, sino Miriam López, en Nigrán; vestida eso sí para la ocasión. 

La maestra y tutora se ha convertido en una defensora de las aulas temáticas desde que hace cuatro cursos empezase a comprobar en primera persona sus beneficios a la hora de motivar al alumnado. Así las cosas y si el año pasado tocó Harry Potter, este curso ha llegado al centro Remi, de Ratatouille

El sombrero seleccionador no podía faltar entre los protagonistas del aula temática para dividir al alumnado en grupos.

El sombrero seleccionador no podía faltar entre los protagonistas del aula temática para dividir al alumnado en grupos. Cedida

Los controles se convierten en misiones de la lechuza Hedwig

“Ambientar el aula te permite darle la vuelta a la metodología de clase tradicional y favorecer el aprendizaje a través del juego. Es una forma de engancharlos, el proyecto trata todos los contenidos del currículo, pero se acercan a ellos de forma distinta. No es solo que tengan más ganas, es que también tienen menos miedo”, comenta López sobre esta forma de renaturalizar el proceso de aprendizaje. 

Y es que convertir una fuente de estrés como un control en, por ejemplo, una misión enviada por la Lechuza Hedwig consigue que el alumnado se relaje y de ese modo se concentre: “Se nota mucho. Desaparecen los nervios, los bloqueos, esos ‘no se si seré capaz’; y sencillamente se enganchan a sacar adelante las pruebas”. 

De ello nos han dado buena cuenta Sophie y Julia, ex-alumnas de esta singular clase de Hogwarts, cuando las hemos llamado desde el mismísimo colegio de magos y hechiceros para cerciorarnos de su satisfacción con la experiencia: 

“— ¿Qué fue lo más importante que aprendiste el año pasado? 

— A no tener miedo. 

— ¿De qué?

— De las mates porque al final son divertidas. Miriam fue la mejor profe y me ayudó muchísimo; es super mágica y nos encanta la magia. ¿Crees que algún día podré ir a conoceros al Hogwarts real? 

— Si sigues trabajando así, por supuesto”. 

“La magia, la fantasía...; la imaginación no puede perderse nunca”, concluye Miriam con una sonrisa.

Explica que el colegio apuesta por trabajar esa creatividad “tan necesaria en un mundo como el de hoy” desde Infantil y que lo hace con la libertad como premisa: “Al tratar de imponer nuestro punto de vista como adultos, sin darnos cuenta, estamos cortando sus pequeñas alas, matando su autonomía, y de verdad que cada niño sorprende con lo que tiene dentro. Es increíble ver cómo, curso a curso, van construyendo su cabeza de artistas”. 

Otros elementos del proyecto que convirtió los controles en misiones y al alumnado en retratos parlantes de la gran escalera para trabajar la expresión oral. Cedida

Exponer es más fácil si eres un retrato parlante

De artistas… y de oradores porque ¿acaso puede haber una mejor forma de trabajar la expresión oral que convertirse en uno de los retratos parlantes de la Gran Escalera de Harry Potter?

Desde luego que hacer exposiciones parece mucho más fácil así: “Tenían que colocarse detrás de los cuadros. Empezaban los que tenían menos vergüenza, nos reíamos, nos divertíamos y eso se contagiaba hasta que al final toda la clase estaba deseando hacer su exposición”.  

“Alumnos y profes formamos un gran equipo. Tenemos mucha suerte con este cole y con las familias, que se implican muchísimo”, comenta Miriam para despedir una entrevista en la que menciona en varias ocasiones el agradecimiento explícito a sus colegas Xosé Pedrido y Carla Carbajo. Todo ello tras un curso en el que tampoco faltó la gala entrega de varitas y en el que quedó más que demostrado que merece la pena aprender de forma mágica. 

Nunca dejéis de hacerlo. Y recordad: “¡Draco dormiens nunquam titillandus!”