“Es aconsejable empezar a partir de los seis años” nos cuenta Miguel Casal, pedagogo en Astronauta Vigo, “ya que antes de esa edad lo que necesitan es trabajar el vínculo con la familia, estar con sus padres, sus abuelos o sus hermanos. Hay programas musicales que integran a los padres y madres en el aprendizaje y las actividades, pero es importante no descuidar ese vínculo”.

Además, necesitan tiempo para descansar, y especialmente “para integrar los conocimientos que vayan aprendiendo. De nada sirve caer en una ‘sobredosis’ de actividades si no pueden asimilar lo que les enseñan”.

La clave es escuchar y planificar: “Planificar con ellos para anticipar los horarios de las horas lectivas y las extraescolares, que no les pille de sorpresa.” Y a partir de ahí combinarlos correctamente. Y sobre todo: escuchar. “Ellos demandan la actividad que quieren, la que realmente les motiva. No podemos organizar sus actividades como a nosotros nos parezca. Démosles propuestas, en función de sus gustos, veamos cómo les va, escuchemos lo que tienen que decir”.