En la mochila de los escolares, junto a los libros y cuadernos, se cuela cada día la merienda o el snack que se comerán los pequeños en el descanso entre clases. Esto se repite casi con total independencia de la edad: desde la escuela infantil a Primaria e incluso durante las primeras etapas de la Educación Secundaria. El dilema de muchos padres surge a la hora de decidir qué meter en la fiambrera sin caer en la rutina, logrando un equilibrio nutricional para los más pequeños de la casa evitando los productos poco interesantes por su componente. Con todo, todavía quedan familias que por falta de tiempo o de información recurren a productos ultraprocesados. Es más, desde los colegios están impulsándose campañas para promover el consumo de frutas y otros alimentos saludables en los recreos ante el grave problema de obesidad infantil.

Para ayudarte a la hora de elaborar el menú, te proponemos unas ideas de meriendas para niños (y no tan niños) ricas y sanas.

Magdalenas caseras

Y quien dice magdalenas dice bizcochos, tortitas, creps, galletas o gofres caseros y saludables. La harina (o copos) de avena, el plátano, la manzana y -usada con mesura- la pasta de dátil o los orejones son ingredientes sanos y deliciosos para crear este tipo de recetas. Los frutos rojos por ejemplo, un toque de cacao puro o las semillas hará que los niños se chupen los dedos.

Yogur

El yogur natural es la versión más saludable. En lugar de guiarnos por aquellos productos que se venden como específicos para niños es mejor comprobar directamente los ingredientes, ya que muchos alimentos que se ofrecen como específicos para la edad de crecimiento ocultan numerosos azúcares. Podemos elegir acompañarlo con frutos o granola. En el caso de niños menores de 12 meses la opción pasa por yogures de soja de manera ocasional.

Fruta

No existe nada más sencillo de preparar que un plátano. Solamente con ayudarle a abrirlo si él mismo no puede, bastaría. No hay duda de que la fruta otorga un gran número de vitaminas y nutrientes que necesita el organismo y es muy recomendable acostumbrar a nuestros pequeños a que coman fruta de manera habitual. Si algunas frutas no les gustan o les cuesta comerlas, podemos optar por cortarlas y ponerlas en un pequeño táper para que las coman más cómodamente.

Batidos caseros

Como acabas de leer, la mejor manera de consumir fruta es en pieza, al natural. Así conserva toda su fibra y no libera azúcares, sin embargo los batidos caseros pueden ser una alternativa puntual que permita variar en ciertas ocasiones. Completamente descartados, eso sí, zumos y batidos industriales.

Frutos secos

Los frutos secos pueden ser un alimento nutritivo para los más pequeños de la casa, pero hay que vigilar que cogemos los que no llevan sal añadida. Este alimento, rico en vitaminas y minerales y en grasas saludables, es importante que los molamos si son para niños menores de tres años. Las cremas caseras de cacahuete o almendra sobre un pan integral se convierten en un snack que aportará energía de manera saludable. Si en niños mayores optamos por dar las piezas enteras, deberemos estar pendientes de que las mastican adecuadamente para evitar atragantamientos.

Queso

Así como los embutidos no deben ser un alimento recurrente en las meriendas (si se opta por ellos deben ser aquellos que contengan más de un 90% de carne) el queso sí que se convierte en una alternativa nutricionalmente más interesante. Nuevamente es importante comprobar los ingredientes para saber que se trata de queso y no de algún preparado lácteo, habitualmente demasiado ricos en grases poco saludables.

Pan con tomate y aguacate

Dependiendo de cuanto tiempo pase desde que se prepare el snack hasta que se tome puede recurrirse a ideas como el pan (siempre mejor integral) con tomate o aguacate.