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¿Qué hacer con el verano si mi hijo ha suspendido?

¿Qué hacer con el verano si mi hijo ha suspendido?

¿Qué hacer con el verano si mi hijo ha suspendido?

Ha sido un curso complicado. Las particularidades impuestas por la pandemia en las aulas han convertido el año en un verdadero reto para los docentes y también para el alumnado, que ha superado con nota las exigencias marcadas por el COVID. El calendario escolar para el curso 2021-2022 en Galicia ya está encima de la mesa, pero antes toca disfrutar de unas merecidas vacaciones de verano. Sin embargo, hay padres que se encuentran ante una disyuntiva: cómo enfrentar la época estival cuando su hijo trae varias asignaturas suspensas en su boletín de notas y las recuperaciones todavía son en septiembre -previsiblemente este será el último año en el que suceda así-. Detectar el motivo por el que no se han alcanzado los objetivos en determinadas materias y equiparar el descanso al esfuerzo son algunas de las recomendaciones para lidiar con esta situación.

Un verano suficientemente largo para disfrutar y repasar

Ana Berdeal, orientadora del IES de Chapela pone el foco de atención en la duración del verano, un periodo lo suficientemente largo para disfrutar del descanso y dedicar algunas jornadas a no perder de todo el ritmo académico, al margen de los resultados obtenidos durante el curso. "Independientemente de que el estudiante haya aprobado todo o no, es necesario un tiempo de descanso. El verano es un periodo suficientemente amplio para descansar, practicar actividades al aire libre, disfrutar de la familia, de los amigos... pero también es importante, incluso para aquellos que hayan superado el curso, reactivarse entre dos y tres semanas antes de que se retome el curso dedicando entre una hora y media y dos horas al día a repasar aspectos del año anterior". Considera que más de dos meses y medio de total desconexión pueden ser excesivos: "En el arranque del curso se nota la diferencia en aquellos alumnos que sí han realizado algún repaso previo al comienzo de las clases".

Además, subraya que hay actividades lúdicas que contribuyen a mantener el pulso durante la vacaciones. "La lectura y la escritura deben estar presentes", señala Berdeal. "Se trata de una lectura de ocio, de leer aquello que nos gusta y escribir un diario de lectura, no en el que se resuma el contenido para demostrar que se ha comprendido, sino en el que se reflexione sobre él o expresen su parecer sobre lo que se tratan en esas páginas. El verano es una época maravillosa para hacer algo así", añade. En esta idea subyace también el objetivo de que niños y jóvenes no vean en la lectura y la escritura solo como algo obligatorio, que encuentre la diversión en estas actividades.

El porqué de los suspensos

Existen dos motivos principales detrás de los suspensos: "Hay muchos más, pero los dos más habituales son o bien que el alumno no se ha hecho cargo de sus responsabilidades durante el curso, es decir, que no se ha esforzado lo suficiente y por eso no ha superado una o varias materias o que les cuesta un poco más afrontar determinados contenidos y necesitan un extra de tiempo y preparación".

Organización

En ambos supuestos es fundamental la organización. "Todos los alumnos necesitan vacaciones y desconexión como cualquier trabajador, pero no dos meses y medio. Hay que respetar ese descanso pero también adaptarlo al esfuerzo y trabajo realizado durante el curso", explica la orientadora. Por eso debe marcarse un calendario fruto de la negociación en el que se decida qué días o semanas se van a tomar de vacaciones y cuándo se comenzará con una rutina de estudio. "Luego es importante fijar unos horarios y cumplir tanto estos como el calendario marcado, sabiendo que pueden surgir incidencias pero que deben recuperarse. Si no se van a cumplir esos cronogramas es mejor no establecerlos".

Concienciación familiar

En este punto es clave la concienciación familiar. Aquellos alumnos que no han puesto todo de su parte para superar el curso tienen que saber que "sus actos tienen consecuencias". Por eso Berdeal insiste que la rutina de estudio de un muchacho "no debe suponer un castigo para toda la familia", simplemente requiere de planificación y disciplina para que todos puedan disfrutar de las actividades conjuntas de verano y que luego "un hermano o el resto de los miembros no supediten el resto de las semanas al estudio del otro". Los padres sí deben ejercer una supervisión en el cumplimiento de los tiempos destinados al estudio.

Vuelta a la rutina

Según se acerque el final del verano es recomendable dedicar unas jornadas a la recuperación de rutinas y horarios de dormir o comer de manera progresiva, ajustando cada día un poco más los ritmos y haciendo llevadera la transición entre vacaciones y nuevo curso.

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