¿Conoces las casas nido?

No es exactamente el concepto de escuela. Es como un pequeño hogar

-Son ideales para entornos rurales

-Facilitan la conciliación

-El trato es personalizado y muy cercano

-Para un máximo de cinco niños de hasta 3 años cada una

Desde 2016, madres y padres residentes en algunos de los concellos más pequeños de la comunidad tienen la oportunidad de dejar a sus hijos en unas guarderías especiales mientras ellos acuden al trabajo. Cuatro años después de implantarse esta iniciativa, Galicia alcanzará las cien casas nido (casas niño, en galego) a lo largo de 2021. Para alcanzar esa cifra, la Consellería de Política Social contempla una partida extra de 300.000 euros, favoreciendo de esta manera la promulgación de un servicio de conciliación en el rural gallego.

Estos centros de atención a la infancia, que son totalmente gratuitos para las familias, nacieron en el 2016 con el objetivo de dar un recurso de conciliación a los concellos que hasta ese momento no contaban con ninguno.

Pueden estar en viviendas particulares

La Xunta otorga una ayuda inicial de 15.000 euros para habilitar el centro en donde se instalará la casa nido –en algunos casos, en habitáculos de viviendas particulares–, destinada a un máximo de cinco niños o niñas de hasta 3 años, y luego concede una subvención anual para su mantenimiento y gestión. Hasta el momento, se han beneficiado más de 400 pequeños.

En la actualidad, Galicia cuenta con 68 casas nido en funcionamiento, además de otras diez que ya han sido autorizadas, pero que están pendientes de ejecutar, ya que pertenecen al orden de ayudas de 2020. En total, suman 78: cinco en Pontevedra, 41 en Ourense, 13 en A Coruña y 19 en Lugo. Ahora, para la continuación de este servicio, el Gobierno gallego viene de autorizar una partida de 968.000 euros para 2021, de los cuales 300.000 serán destinados explícitamente a la creación de unos 20 centros nuevos con estas características.

Como cualquier otro centro de atención a la infancia, las casas nido tienen un protocolo anticoronavirus. Cuentan con medidas de higiene, como lavado de manos o esterilización de juguetes. Además, a la hora de dormir no se puede intercambiar entre los usuarios la ropa de la cama, que es desinfectada con regularidad.

La directora del CRA Mestra Clara Torres de Tui, centro que acaba de ser elegido como el mejor de España, explica en este reportaje su forma de entender la educación.

Teresa Domínguez: "Creo en la escuela como compensadora de desigualdades"

Teresa Domínguez, directora y orientadora del CRA Mestra Clara Torres, decidió durante el confinamiento que su vida laboral como maestra día a día en este colegio rural agrupado llegaba a su fin. Y así será en unos días: la jubilación. Pero para nada será, según sus palabras, el final de su trabajo. Al contrario, tiene un montón de planes, como escribir un libro sobre los CRA (Centros rurales agrupados), viajes pendientes, la presentación y el seguimiento del calendario competencial que cada año elabora a través de la Diputación de Pontevedra para los centros educativos y familias de la provincia y, como siempre ha hecho, seguir formándose y, sobre todo, seguir vinculada a la docencia. “De otra forma, pero claro, vinculada; yo no concibo la desconexión. Estaré presente para los que me necesiten”, expresa Tere Domínguez. 

Todos se refieren a ella como líder, como mujer inspiradora. Con cuatro décadas dedicadas a la docencia, las dos últimas las empleó a fondo en dar vida al CRA Mestra Clara Torres de Tui, que aglutina bajo una misma gestión a las unitarias de seis parroquias, una de ellas de Areas, donde Teresa creció.

Durante el confinamiento iba al centro educativo y empezó a recopilar todo lo hecho en este CRA desde su creación 20 años atrás. “Me dediqué a escribir la trayectoria del centro, teniendo en cuenta la decisión que había tomado, de jubilarme, y, de algún modo, dejar recopilado todo el trabajo hecho para orientar a los que se queden”, cuenta Domínguez. En ese momento recibió un correo con el tema de los Premios Princesa de Girona para elegir a la mejor escuela de España. “Creí que era una utopía; una escuela como la nuestra, dispersa, con seis unitarias, muy pocas unidades, con 76 alumnos (cuando llegamos a ser más de 150)... Pero vi que valoraban el compromiso, la ética, los valores y el impacto de las actividades del centro educativo en su entorno. En eso ví que podríamos encajar. Como soy muy atrevida y osada, lo veía difícil, pero dije: por intentarlo no perdemos nada. Y así fue, preparé un resumen y lo envié para presentar al CRA Mestra Clara Torres como candidato a esta distinción”, expresa Domínguez. Y la utopía se hizo realidad. Después de numerosos galardones, tanto al CRA como a la trayectoria y currículo de Teresea Domínguez, llegó este premio. 

“Soy una clara defensora de la escuela rural. Y siento que devolví algo a esta zona, después de todo lo que viví en ella. Como maestra creo que hay que defender a los niños, a las familias: que estén bien a nivel emocional, cultural y de aprendizaje y llevar el ser docente entre ceja y ceja: dedicación, implicación, vocación y compromiso”, asegura Domínguez, que apunta que lo mejor que le está pasando estos días son los mensajes que recibe de exalumnos y familias por el premio.