Uno de los dispositivos que más preocupa a las familias es el teléfono móvil. Su uso abusivo puede ocasionar no solo problemas en el propio niño sino también en el entorno familiar y en la convivencia. Múltiples trabajos de investigación constatan diversos síntomas depresivos y de salud mental asociados al uso de redes sociales y teléfonos móviles, y en algún estudio se confirma que un 60% de los niños y adolescentes de 12 a 19 años tienen adicción al móvil. En contraposición otras investigaciones han demostrado que la práctica de actividad física minimiza el riesgo de adicción al teléfono móvil, asociándose con un menor uso y con una mejora en la salud mental de los niños.

Los padres deben conocer algunas estrategias para regular su uso y especialmente valorar los pros y contras de ceder este tipo de tecnología a sus hijos. Algunos consejos importantes son:

  • Valorar si nuestro hijo debe tener teléfono móvil y a qué edad. Personalmente no me gusta hablar de edades cuando me preguntan a qué edad es recomendable comprarle un móvil a un niño. En su lugar prefiero hablar de responsabilidades y deberes. Si un niño es responsable y observamos que cumple con las tareas domésticas encargadas por los progenitores como limpiar y ordenar su habitación, colaborar en tareas del hogar como poner la mesa, fregar los platos, etc. y además dedica tiempo a realizar algún deporte o ejercicio físico y cumple con las obligaciones escolares, es un niño que puede optar a tener un teléfono móvil si así lo pide. Lo ideal sería retrasar al máximo la entrada del teléfono en la vida de los niños, la razón es sencilla, para que disfruten de la niñez, por lo que mi recomendación sería valorar este hecho a partir de los 12 años con la entrada en la adolescencia. :
  • Responsabilidad. Si nuestro hijo cumple el punto número 1 es el momento de comprar el móvil. Aquí le invitaremos a que lo haga con sus ahorros y especialmente que lo mantenga con su paga, es decir, no podemos asumir los gastos de ese teléfono dado que es un privilegio y no un derecho de los niños. Por lo que nuestro hijo debe ser consciente que tener un privilegio le supondrá cierto coste. Si no tiene paga podemos valorar ayudarle, pero debe percibir siempre que no es nuestra obligación comprárselo ni mantenérselo.
  • Pautas de uso. Una vez adquirido debemos formalizar un contrato de uso con nuestro hijo. En este sentido hay múltiples modelos disponibles en internet, mi recomendación es descargar este modelo, por ejemplo. El objetivo de este contrato es que el niño perciba la importancia de su uso y especialmente que lea detenidamente sus obligaciones al firmarlo.
  • Control parental. Al inicio nos pondremos con él a configurarlo y descargaremos las aplicaciones necesarias y recomendadas para un correcto control parental. Además, es recomendable asesorarle para que descargue aplicaciones como AlertCops una App del Cuerpo de Policía Nacional que permite la localización del dispositivo y enviar notificación directa a la policía en caso de sufrir un atraco, violencia, agresión sexual, vandalismo, etc... Y también podemos invitarle a la descarga de aplicaciones educativas para practicar inglés, diccionario RAE, etc. que le permitirán fortalecer un uso educativo. Es recomendable también que los padres tengan acceso a la contraseña para acceder al móvil. En este sentido debemos indicar a nuestro hijo que confiaremos en él y en el buen uso y que inicialmente no accederemos a su dispositivo. Ese margen de confianza se lo tenemos que brindar desde el inicio, para que él asuma su compromiso.
  • Horario. Una vez firmado el contrato es hora de establecer un horario de uso. No se puede permitir que el niño tenga el móvil todo el día. Inicialmente le permitiremos el acceso una o dos horas al día, si vemos que no hay ningún problema podemos aumentar ese tiempo progresivamente conforme el niño demuestre responsabilidad.
  • ¿Y de noche?. En horario nocturno será obligatorio que el móvil quede fuera de la habitación de los niños y se ubique en un lugar de la casa donde estén los progenitores, de esta manera permitiremos un buen sueño y descanso a nuestros hijos. Debemos recordar que todos hemos sido niños, y si llevamos a nuestra habitación un “juguete” que nos gusta, a través del cual podemos conectar con nuestros amigos, etc... lo más seguro es que caigamos en la tentación de estar pendiente de sus notificaciones. Por eso, para evitar eso lo mejor es acostumbrar desde el inicio a nuestros hijos a no dormir con él.
  • Cumplir el contrato. Recordar cada cierto tiempo a nuestro hijo que firmó un contrato y que si no cumple con sus obligaciones en cuanto a tareas del hogar, tareas escolares o práctica de juego libre o ejercicio físico se le quitará el móvil durante varios días a fin de que reconduzca su comportamiento y/o actitud.