La peor España en mucho tiempo golea y se clasifica segunda del Grupo E para enfrentarse el lunes que viene a Croacia en los octavos de final de una Eurocopa en la que el equipo de Luis Enrique Martínez ya no cuenta como favorita frente a rivales del potencial de Bélgica, Inglaterra, Italia, Francia o Alemania. Ayer, la Roja aprovechó la fragilidad del peor participante en este torneo para demostrar que puede seguir viva pese a la ineficacia de un Morata que no marca ni de penalti.

cuatro cambios en el once

Luis Enrique Martínez modificó el once, pero no el dibujo táctico (el inamobible 4-3-3). Morata continuó como referencia en ataque. El seleccionador ha convertido en un casus belli la continuidad del madrileño pese a su inoperancia y falta de gol. Al técnico asturiano le motivan la polémica y los ambientes crispados, como los que se han generado en torno a la selección en la que quiere continuar por mucho tiempo. Entraron Azpilicueta, Sergio Busquets, Eric García y Sarabia. En otra decisión polémica, dejó fuera a Llorente, uno de los destacados pese a jugar en una posición poco habitual.

El rival facilita el camino

Mejoró España más por la fragilidad de Eslovaquia que por el juego de control anodino que caracteriza al equipo de Luis Enrique Martínez. El gol de Suecia en el primer minuto de su partido frente a Polonia allanaba el camino: concedía a españoles y a eslovacos el pase a los octavos de final si finalizaban con empate el duelo en la sartén de La Cartuja.

Morata, ni de penalti

Sin generar apenas ocasiones de gol, la Roja se encontró con varios regalos de Eslovaquia. El primero fue un inocente penalti sobre Koke que Morata erró. La presión ha superado a un jugador que sumaba su tercera titularidad consecutiva sin merecerlo, pero el seleccionador español parece tomar las decisiones en contra de las críticas. Menos mal que ayer se enfrentaba a una de las peores selecciones del campeonato, que anas generó peligro y que regaló ocasiones para salir goleada de su visita a Sevilla.

Un goleador inusual

La máxima efectividad de España en esta primera fase la ha encontrado en el desacierto de los rivales. Se presentaba a la cita con Eslovaquia con un único gol a favor, marcado por Morata. Ayer, el rival hizo dos en su propia portería. Abrió el marcador el portero Dúbravka con un autogol tras intentar despejar el balón con el puño. Y antes del descanso de un partido sin apenas fútbol, Dúbravka volvió a protagonizar otro error, del que se aprovechó Laporte para dejar sentenciado el duelo y la clasificación de España para la siguiente fase.

Busquets como guía

Con la victoria de Suecia frente a Polonia, la Roja había pasado de tercera a segunda en la clasificación del grupo E. Y así afrontó la segunda parte, manejando el juego a través de Busquets, con Sarabia, Alba, Pedri y Gerard Moreno poniendo en evidencia la falta de recursos de una Eslovaquia que recurrió entonces al excéltico Stanislav Lobotka para intentar evitar un ridículo mayúsculo en un torneo internacional. El empate polaco llegó a situar a España como primera clasificada, con 5 puntos, pero el tanto de Suecia en el descuento le devolvió al segundo lugar, que le lleva a enfrentarse a Croacia (vigente subcampeona del mundo) en octavos de final en Copenhague (lunes, 18:00 horas).

salto de posiciones

Sarabia marcó el tercero en el minuto 55 tras una asistencia de Jordi Alba. Entonces, el interés se trasladó al duelo entre suecos y polacos para conocer en qué puesto le correspondería a España en su grupo. El equipo de Luis Enrique Martínez, que genera animadversión en una parte de los aficionados como para desear que quede eliminada, pasaba del tercero al primer puesto para quedarse finalmente en el segundo lugar. Y en medio de ese cambio de posiciones, Eslovaquía continuaba ofreciendo errores grotescos para que la Roja se divirtiese con una goleada (5-0), a la que contribuyó un recién sustituido: Ferrán Torres. Otro relevo, Pau Torres, no pudo festejar el quinto porque un defensa rival remató hacia su portería.

dudas sobre el futuro

Pese a la manita y mejorar en el juego colectivo gracias al regreso de Busquets, España ya no parte como favorita para luchar por el título continental como antes de iniciarse el campeonato. El próximo rival, la talentosa Croacia, parece asequible para los de Luis Enrique, quien con su tozudez no ha logrado formar un equipo consistente y creíble, pero este triunfo le afianza en el cargo.