La selección de Croacia jugará los octavos de final de la Eurocopa tras vencer a Escocia (3-1) en un partido disputado en Hampden Park de Glasgow, gracias a una actuación antológica de Luka Modric, que resolvió el duelo con un golpeo exquisito con el exterior de su bota, y asistió a Perisic en el tercer y definitivo tanto del choque.

Modric silenció al público escocés. Modric giró el tobillo como sólo él sabe hacerlo y puso el cuero en el fondo de las mallas. Modric volvió a demostrar su jerarquía en el momento justo, cuando deben aparecer las grandes estrellas. El madridista, a sus 35 años, brilló con luz propia después de un partido sobresaliente y culminó con un gol descomunal y una asistencia.

Escocia, por su parte, apretó por la historia, llevaba sin jugar una fase final desde 1984, también por su gente y porque estuvo a un gol de conseguir su primer billete de la historia para octavos. Pero Croacia, con más talento y eficacia, supo sacar tajada. Nikola Vlasic, hermano de la mítica saltadora de altura Blanca Vlasic, fue el encargado de inaugurar el marcador. El jugador del CSKA Moscú controló con el pecho un envío de Perisic y definió con la zurda. El gol espoleó a los escoceses, que se lanzaron al ataque con más corazón que cabeza.

McGinn replicó con un disparo tímido y Che Adams estuvo cerca de enganchar un centro magnífico al corazón del área. Pero el empate llegó a tres minutos del descanso tras una nómina interminable de rechaces. El balón acabó en gol tras un disparo de McGregor que provocó la locura en Hampden Park. El 1-1 redibujaba el envite. Y rozaron el segundo gol en las siguientes llegadas. Hasta que apareció Modric, que se adueñó del balón en el balcón del área y batió a Marshall con un lanzamiento para la galería, una exquisita definición que tumbó a los escoceses. Cuarto de hora después, en la recta final, el centrocampista del Real Madrid asistió a Perisic para zanjar el asunto.