Inglaterra afronta el último partido de la fase de grupos con el deber de ganar y pasar como primero de grupo para convencer y convencerse de que es una candidata al título, pero con la mosca detrás de la oreja de saber que un segundo puesto les puede dar un cruce más accesible. De ganar a la República Checa en Wembley, los de Gareth Southgate liderarán el Grupo D y se medirán al segundo clasificado del F, es decir, seguramente Portugal, Alemania o Francia. Un hueso duro de roer ante el que se medirían en casa, en Wembley, mientras que si pasan como segundos, empatando o perdiendo contra los checos (siempre y cuando no gane Escocia a Croacia), se enfrentarán al segundo del Grupo E, en estos momentos Eslovaquia, pero con posibilidades de que sea España, Polonia o Suecia. La duda es significativa para los ingleses, que, sin embargo, ya han recibido suficientes críticas como para permitirse otro tropiezo.