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Opinión | Alfabetización en la nueva longevidad

Carmen Álvarez Basso

Carmen Álvarez Basso

Experta en liderazgo, en longevidad y escritora

Longevidad y vulnerabilidad financiera

Un intento de estafa por WhatsApp.

Un intento de estafa por WhatsApp. / FDV

La vulnerabilidad financiera de toda la población, pero en especial de las personas mayores, es una realidad cotidiana. En España, según datos del Ministerio del Interior, estos delitos ya representan el 20% de todos los crímenes en el año (2025) y somos el cuarto país de Europa con más ciberataques financieros. Aunque las estadísticas no suelen ser confiables porque muchas personas no los denuncian. Toda la población puede ser víctima de estos crímenes, pero las personas mayores son más vulnerables.

Los casos de fraude cibernético no solo conllevan una pérdida financiera, sino que suelen disminuir el bienestar de las personas a estas edades, de manera permanente. Estos crímenes dejan una sensación de vulnerabilidad difícil de superar y afectan la salud física y mental. Junto con la pérdida financiera, que suele ser de difícil recuperación, se dan sentimientos de inseguridad, vergüenza y culpa que conllevan insomnio, pérdida de apetito, miedo, ansiedad, depresión y desconfianza. Si, además, el fraude fue a través de un esquema de engaño amoroso, el duelo agrava la pérdida. Muchas veces las víctimas ni lo comentan a su familia por miedo a que les hagan perder autonomía, lo que agudiza el aislamiento social y el desamparo económico.

Los estafadores son cada vez más sofisticados y ahora más con el uso de la IA. Las estafas suelen ser mediante enlaces que envían por problemas en las cuentas bancarias, o servicios esenciales, acceso a suscripciones o respondiendo al que parece una persona conocida en Facebook. Los tipos más comunes de estos delitos son el «phishing» bancario, la estafa de familiares en peligro, oferta de servicios falsos. Si te ofrecen algo que parece ser muy bueno para ser verdad es una señal de alerta. Si llaman y te piden actuar rápido o te garantizan un premio o ganar dinero, también.

Cuando las familias son capaces de hablar con normalidad y abiertamente sobre decisiones financieras, las personas mayores mejoran la toma de decisiones de este tipo, pero esta habilidad no es fácil de conseguir. El entorno cercano es el que suele darse cuenta cuando algo anda mal. A veces, estos errores financieros pueden ser una señal de un problema más grave, lo que añade una preocupación más a la ecuación. Los datos señalan que cada vez más se ven personas con diagnósticos de demencia que han perdido parte de su patrimonio en años previos al mismo.

Algunas recomendaciones que podemos seguir:

Alfabetización y prevención permanente por parte de los gobiernos, de las empresas (en especial las entidades financieras), de los centros sociales o de cuidado y de la familia.

Compartir datos e información sobre el aumento de los fraudes de este tipo y ofrecer ayuda para difundir cómo protegerse.

Implementar opciones para mantener las cuentas protegidas a través de alertas de transacciones, límites diarios de retirada o revisiones en casos de transferencias inusuales. Buscar una opción de contacto de confianza en caso de sospecha de fraude.

Difundir la línea de ayuda para reportar y recibir apoyo en caso de fraude en línea, el 017 o el de la Guardia Civil, el 062.

Lo ideal, dado el aumento de este tipo de crímenes en España, es que en todos los medios de comunicación tuvieran una campaña permanente de advertencia y difusión de este tipo de crímenes para que las personas se mantengan alertas.

El manejo de los recursos es muy importante a lo largo de toda la vida por eso estas recomendaciones nos sirven a todos. Pero, es verdad que, en esta etapa vital, tenemos mucho que perder y pocas formas de recuperarnos.

¡Cuídense y feliz verano!

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