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Opinión | A los pies de los caballos

Rafa López

Rafa López

Jefe de sección de Sociedad y Cultura

Gracias, Ucrania

Bandera de Ucrania.

Bandera de Ucrania. / Ricardo Rubio (Europa Press)

Esta semana conmemoramos cuatro años desde que Putin iba a tomar Kiev en tres días. El 24 de febrero de 2022 comenzó la única gran guerra europea de la que hemos sido testigos casi todos nosotros, de la prueba de fuego para Europa.

Si hubo algo en ese inicio de la invasión rusa que podríamos llamar «instante decisivo» fue la conversación telefónica entre el entonces presidente estadounidense con su homólogo ucraniano, confinado en un búnker:

–Biden: Volodímir, debes irte.

–Zelenski: Necesito armas, no un taxi.

El líder ucraniano desoyó los consejos de EE UU y Europa para formar un Gobierno en el exilio, como hicieron Polonia y Checoslovaquia durante la Segunda Guerra Mundial, y decidió quedarse en Kiev. Pocas horas después, y ya en uniforme militar, emitió un vídeo-selfi que le demostró al pueblo ucraniano que seguía en la capital. Aquello disparó la moral de la población, decidida a resistir. Como se dijo entonces, todo el mundo pensó que Ucrania se estaba arrodillando, cuando en realidad se estaba poniendo las botas de combate.

Como ha mostrado un reciente reportaje en «The Guardian», tan solo la inteligencia estadounidense y británica estaba convencida, meses atrás, de que Rusia invadiría. Ni Europa ni el propio Zelenski lo creían. Sin embargo, aquel cómico que Putin pensaba que huiría al primer tiro demostró una valentía indiscutible. Horas antes de la invasión, advirtió en ruso al país vecino: «Si nos invadís veréis nuestras caras, no nuestras espaldas».

«La valentía se considera con razón la más importante de las virtudes, porque es la que asegura la existencia de todas las demás», reza la cita popularizada por Churchill. No es exagerado comparar a Zelenski con el primer ministro británico que hizo frente al nazismo. Al igual que Churchill, Zelenski no solo lucha por la supervivencia de su país: del baluarte ucraniano depende el futuro de Europa como proyecto político basado en las libertades y los derechos humanos. Y ese proyecto ampara también a Irene Montero, Isa Serra y Alvise Pérez, los eurodiputados españoles que esta semana votaron contra una resolución que condenaba la agresión rusa; y a los demás putinejos, a derecha e izquierda, que celebraron antes de tiempo la caída de Kiev en tres días.

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