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Opinión | Salud&Placer

Prevenir sin miedo

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/ / @A2C_ILUSTRACIONS

Hace unas semanas recibí un SMS. Un mensaje sencillo preguntándome si quería participar en el Programa gallego de detección precoz del cáncer de cérvix. Respondí que sí. A los pocos días tenía un sobre en casa.

No había cita médica ni urgencia. Dentro venía todo lo necesario y las instrucciones eran claras. La propuesta era sencilla: hacer el test en casa, con calma y tranquilidad.

El dispositivo que venía dentro del sobre es un aplicador sencillo, parecido a un bastoncillo largo, algo menos invasivo que un tampón. No hay espéculo, no hay prueba agresiva ni postura incómoda. Se introduce unos centímetros, se gira suavemente siguiendo las indicaciones hace «click» y se guarda de nuevo en el tubo. Es rápido y no resulta doloroso. El virus se detecta en el fluido vaginal, no hace falta tomar células del cuello del útero, y por eso puede hacerse así.

Entregué la muestra en mi centro de salud en unas urnas que están en la entrada, y a los pocos días tenía los resultados. En mi caso, fueron normales. Y ahí terminó todo: tranquilidad y la indicación de repetir el control cuando corresponda. Eso también es prevención, aunque no siempre lo pensemos así.

Era la primera vez que yo recibía un cribado parecido en casa y tenía curiosidad por si alguna persona más de mi entorno lo había recibido, así que recurrí al recurso más fácil: preguntar en redes sociales, con esta pregunta sencilla y genérica:

«¿Has hecho alguna vez un test de cribado?»

Un 34 % dijo que sí.

Un 35 % respondió que no.

Y un 31 % contestó: «no, pero me gustaría».

Las respuestas no reflejan rechazo, sino falta de información o de acceso. Hay casi el mismo número de personas que no se han hecho nunca un cribado que personas que estarían dispuestas a hacerlo si se lo pusieran fácil.

Y aquí conviene recordar algunos datos básicos, que hace un tiempo ya explicamos en esta misma columna. El virus del papiloma humano (VPH) es muy frecuente: alrededor del 80 % de las personas sexualmente activas se contagiarán en algún momento de su vida. No solo mujeres. Se transmite por contacto sexual, no hace falta penetración, y el preservativo reduce el riesgo, pero no lo elimina del todo. Además, no se puede saber cuándo se adquirió ni quién lo ha transmitido, y puede permanecer años sin dar síntomas.

Entonces surge la pregunta lógica: si el VPH es tan común, ¿por qué el cribado se centra en mujeres y no en hombres? La respuesta es práctica. En las mujeres existe un riesgo concreto y mejor posibilidad de prevención, el cáncer de cuello de útero, y una prueba eficaz para detectarlo a tiempo. En los hombres, a día de hoy, no existe un cribado poblacional equivalente que haya demostrado el mismo beneficio.

La mayoría de las infecciones por VPH se eliminan solas. Solo cuando el virus persiste durante muchos años pueden aparecer cambios celulares. Ese proceso es lento, lo que permite vigilar y actuar antes de que aparezca un problema serio. La vacuna frente al VPH es una herramienta fundamental y muy eficaz, tanto en chicas como en chicos, aunque no protege frente a todos los tipos del virus, por lo que el cribado sigue siendo necesario incluso en personas vacunadas.

La propuesta de este cribado va justo a lo práctico: preguntar primero si quieres participar, facilitar el material, permitir hacerlo en casa y ofrecer resultados en un plazo razonable. Quitar barreras. Normalizar la prevención y la promoción de la salud sexual. Porque muchas veces cuidarse no es hacer nada heroico, sino aceptar un mensaje, abrir un sobre y hacerlo, en este enlace tenéis toda la información disponible. Si tienes dudas pregunta en tu centro de salud o a tu matrona.

Placeres, gracias por vuestra atención y prevención, y hasta muy pronto.

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