Opinión | Sálvese quien pueda

Periodista, cronista, coleccionista de momentos y de amistades
Maricarmen Vázquez, una biografía anónima

Maricarmen Vázquez, durante su homenaje en Mos. / FDV
¿Qué tiempo hace? ¿Medio siglo desde que la educación se le metió en el alma? Quizás más. Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso desde lo universal en la viguesa Maricarmen Vázquez es aquel refrán de la vieja literatura castellana: unos tienen la fama y otros cardan la lana. Y es que el caso de esta viguesa es buena prueba de ello: tras una voraz gira de aprendizaje y descubrimiento que la llevó por principales capitales de un mundo educativo en cambio, fundó desde los 70 dos instituciones que marcaron su vida y la de muchos niños gallegos: en 1971, el Colegio Ecuador, y en 1972, las Escuelas Infantiles O Castro. Posteriormente, AGADEI, asociación gallega de escuelas infantiles, de la que fue presidenta. Luego, continuó su labor con niños mayores, como socia fundadora del Colegio Los Sauces en Mos en 1994. Más tarde, exploró modelos educativos en otros países, y en 2008 fundó O Castro British School, el primer colegio británico de Galicia.
La paradoja es que, si entras en internet, si recorres los recortes de prensa, apenas hallarás su nombre a pesar de tan ingente y económicamente arriesgada labor, aunque sí puedes hallar por todas partes la presencia masiva de personas que aún no han dado un palo al agua pero aparecen aquí y allá sin freno ni mesura. Ella se ha zambullido en todas las aguas, y pocos saben de tan inmenso esfuerzo; los otros venden sus naderías y hasta son objetos de fama. A ella solo la alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo, le organizó un acto de homenaje y despedida.
Natural de San Pedro de Poulo, en el Gomesende ourensano, venida a Vigo a los 7 años, su relación con el mundo educativo fue una pulsión interna desde su juventud, cuando estudiaba ATS en Santiago. Un día, pasando ante el vigués colegio Ecuador de la misma calle, vio un letrero que con dos palabras la embarcó en un mundo en el que lucharía medio siglo: se vende. Sin medios, con créditos, pronto fue suyo. Comenzaría así un periplo grandioso por la educación privada.
Entró por primera vez en un aula como maestra. Emoción, ilusión, nervios. No imaginaba entonces que aquella vocación la llevaría a recorrer para formarse medio mundo, a fundar colegios y a luchar por una educación mejor. Pero si algo tuvo claro desde el principio, es que los niños nacen para ser felices.
En Barcelona, se formó en el Instituto Médico del Desarrollo Infantil, hizo decenas de cursos en España y en distintos países de Europa, asistió en Ginebra a clases de Jean Piaget, en Turín estuvo en las Escuelas Maternas, recorrió Madrid, Barcelona, Valencia... donde los colegios británicos ya estaban marcando la diferencia; luego pasó por Londres y Dublín, estableciendo contacto con el British Council. Hoy, al mirar hacia atrás, se emociona al recordar a los miles de niños que han pasado por esas aulas, a los padres que confiaron en ella, y se pregunta cómo pudo superar tantas trabas políticas, urbanísticas, educativas, tan brutales riesgos crediticios. ¡Qué iniciativa, qué gran amor por el mundo educativo!
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