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Gallegas a la vanguardia

«Siempre soñé con hacer campañas en un barco y el Ártico es mágico»

La viguesa Cecilia Costas Selas, bióloga marina en el Centro de Interacciones Volátiles (VOLT) de la Universidad de Copenhague, estudia los compuestos orgánicos generados por el fitoplancton y las bacterias, así como sus interacciones

La investigadora viguesa Cecilia Costas,muestreando a bordo del Dana IV, a medio camino entre Groenlandia y Noruega, y con la isla Jan Mayen al fondo.

La investigadora viguesa Cecilia Costas,muestreando a bordo del Dana IV, a medio camino entre Groenlandia y Noruega, y con la isla Jan Mayen al fondo. / FDV

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Sandra Penelas

Sandra Penelas

Sus primeras campañas fueron con ganapán y cubo en mano por las playas viguesas. Aquella niña curiosa que se pasaba horas observando los tesoros que escondía el agua de la ría y explorando los bosques creció viendo documentales sobre naturaleza, en los que echaba en falta más mujeres, y acabó estudiando Biología. «Era muy inquieta, siempre tenía las uñas negras», recuerda entre risas. Hoy Cecilia Costas Selas (Vigo, 1993) es investigadora postdoctoral con una prestigiosa beca Marie Skłodowska-Curie en el Centro de Interacciones Volátiles (VOLT) de la Universidad de Dinamarca, donde estudia los compuestos orgánicos generados por fitoplancton y bacterias y sus interacciones. Un ámbito con muchas implicaciones a nivel climático.

Tras cursar el máster en Biología Marina de la Universidad de Vigo, con trabajo final en el Intecmar, y un año sabático en Canadá para aprender inglés, trabajando como dependienta para una conocida multinacional textil gallega, Cecilia inició una tesis con mención internacional sobre las interacciones entre el fitoplancton y las bacterias en el grupo de Oceanografía Biológica bajo la dirección de Eva Teira y Sandra Martínez.

Uno de los expertos de su tribunal de defensa fue el científico danés Lasse Riemann, que le propuso iniciar un nuevo proyecto aplicando su línea de investigación en el VOLT, un centro de excelencia con financiación nacional danesa y de carácter interdisciplinar donde se estudia el intercambio de compuestos orgánicos volátiles (COV) entre diferentes ecosistemas, marinos y terrestres, y la atmósfera.

Los seres vivos producimos estos compuestos como resultado de nuestro metabolismo y los liberamos como gases. Los aromas de las plantas o el característico olor del mar son algunos de ellos, aunque a nivel terrestre están mucho más estudiados.

«Los COV que emiten el fitoplancton y las bacterias se transforman en otros compuestos que generan nubes cuando llegan a la atmósfera y que afectan a su capacidad oxidativa. Pero además también son precursores de otros gases, como el metano, de efecto invernadero. Tienen muchas implicaciones, pero los modelos climáticos actuales no los incorporan. Solo incluyen el dimetilsulfuro, el famoso olor del mar, que es el más estudiado», explica.

Así que su investigación busca cuantificar cuántos COV producen el fitoplancton y las bacterias, así como las interacciones que se generan para poder incluir este índice en los estudios climáticos y que sean más fiables.

¿Y cómo es posible medirlos? A través de un espectrómetro de masas de protones, un caro equipamiento que solo fabrican dos empresas en todo el mundo, Cecilia rastrea la presencia de estos gases en muestras tomadas en la columna de agua durante campañas oceanográficas realizadas entre la costas danesa y la sueca, además de realizar experimentos en el laboratorio con distintos cultivos.

Analizando las muestras con un espectrómetro de masas de protones.

Analizando las muestras con un espectrómetro de masas de protones. / FDV

«Durante un año estuvimos muestreando la misma zona una vez al mes para hacer comparativas entre el verano y el invierno. De hecho, la del pasado enero fue durísima porque se nos congelaban las manos», recuerda Cecilia. Aunque lo peor de las campañas, en su caso, no es el frío.

«Soy bióloga marina y me mareo, sí, pero no lo cambiaría por nada. El año pasado tuve la oportunidad de navegar hasta la frontera del Atlántico Norte con el Ártico. Hicimos una campaña de muestreo a bordo del Dana IV de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU) desde Tromso hasta Groenlandia, pero tuvimos temporal durante el regreso y fue horrible», reconoce entre risas.

Curiosamente, el sucesor de este oceanográfico, el Dana V se está construyendo en los astilleros Freire. «Es un barco viejo y me mareé muchísimo. Además el trabajo es duro pero no lo cambio por nada. Es maravilloso. Siempre soñé con hacer campañas en un barco y el Ártico es mágico. Llegar a un lugar tan remoto, en el que todo está en silencio, con esos colores y el hielo que parecía formar almas. Había una armonía perfecta. De hecho, me gustaría seguir estudiando estos ambientes e ir a la Antártida», anhela.

Cecilia Costas, en el Dana IV, el buque oceanográfico de la Technical University of Denmark (DTU).

Cecilia Costas, en el Dana IV, el buque oceanográfico de la Technical University of Denmark (DTU). / FDV

Cecilia llegó a Copenhague en 2024 y el año pasado empezó su proyecto con la Marie Skłodowska-Curie, que se prolongará hasta 2027. Tuvo una excelente valoración y no pudo reprimir el llanto cuando recibió el correo de confirmación. «La investigación es una carrera de fondo y para aspirar a esta beca, la máxima que puedes conseguir, tienes que salir de España, lo que implica un sacrificio mayor. Podría quedarme en el VOLT hasta 2029 pero intentaré volver. Me siento superviguesa y me gustaría que todo el dinero invertido en mi carrera hasta el día de hoy vuelva de alguna manera a Galicia», plantea convencida.

Añora nuestras horas de luz, pero en su centro, donde conviven nacionalidades de todo el mundo, ha tejido su propia red: «Es muy enriquecedor tanto a nivel científico como cultural».

Y en los momentos de duda o cansancio, Cecilia piensa en aquella niña del ganapán y el cubo que hoy la miraría orgullosa, además de ser una convencida del papel de la divulgación para inspirar a las jóvenes y concienciar a toda la sociedad: «En mi generación no se veía tanto, pero hoy la ciencia está en la calle y me gusta que salga de los muros de la universidad y que todo el mundo la pueda entender. En el momento que conoces algo es cuando lo cuidas».

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