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Mujeres fuera de serie

Lorena Lourido, la maga de las cuentas de Ikea

Tras más de dos décadas de carrera internacional, la economista viguesa Lorena Lourido regresa a España para dirigir las finanzas de Ikea con un liderazgo basado en la confianza, la igualdad y el desarrollo de las personas

La directora financiera de IKEA, Lorena Lourido, esta semana en Alcorcón, Madrid.

La directora financiera de IKEA, Lorena Lourido, esta semana en Alcorcón, Madrid. / IKEA

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Amaia Mauleón

Amaia Mauleón

Lorena habla por Teams desde el luminoso salón de su casa de Madrid, adonde se mudó junto a su familia hace apenas unos meses tras más de veinte años residiendo entre Reino Unido, Irlanda y Suecia. «Aún no tengo cortinas», sonríe resignada. El regreso a España de la economista viguesa viene tras ser nombrada directora financiera de Ikea en nuestro país. Una estantería, varias sillas y un macetero de la conocida marca lucen entre la decoración elegida por esta mujer que enseguida engancha con una conversación directa, inteligente, sencilla y honesta. Precisamente algunos de los valores de los que hace gala la marca.

Lorena Lourido (Vigo, 1975) asume el nuevo cargo tras una exitosa carrera profesional en la conocida multinacional sueca. La atracción por el mundo de las finanzas, cuenta, la heredó de su padre, que trabajaba en el sector financiero. Sus padres, ambos vigueses, formaron una familia que Lorena describe como «muy normal». «Nos tuvieron a mi hermana pequeña y a mí muy jóvenes y siempre estuvieron muy unidos, también con la familia extensa de abuelos, tíos y primos con los que compartíamos mucho tiempo». Para sus padres, «los valores de esfuerzo, sacrificio y responsabilidad eran esenciales y también nos inculcaron la curiosidad, el espíritu crítico y el poner pasión en todo lo que hiciéramos», afirma Lorena.

Su madre trabajaba como secretaria de dirección y cuando tuvo a las niñas decidió dedicarse por completo a su crianza. «Eso era algo habitual en esa generación, pero soy consciente de que también supuso un sacrificio para ella y eso me marcó en mi carrera profesional, en la que quise contribuir en demostrar que sí es posible conciliar ambas facetas de tu vida», advierte la directora.

«Me considero una persona curiosa y apasionada, orgullosa de mis raíces y convencida de que los valores son la base de cualquier logro»

Lorena estudió Económicas en la Universidade de Vigo y antes de terminar ya empezó a trabajar en el Banco Popular en Santiago, así que finalizó allí la carrera. «Estuve 10 años en el banco, un sector bastante masculino al menos en ese momento, pero me di cuenta de que quería formar parte de algo más, aún no sabía muy bien qué, así que decidí tomarme un descanso e irme una temporada fuera de España para ver las posibilidades que me ofrecía la vida», relata.

La viguesa aconseja a los jóvenes vivir esta experiencia de salir de su zona de confort: «Es todo un ejercicio de resiliencia y desarrollas la capacidad de salir adelante en todas las situaciones», asegura. «Yo soy gallega orgullosa y creo que los gallegos tenemos una especial fuerza para trabajar como hormiguitas y superar retos con determinación y discreción», añade.

Una foto de Lorena de niña en Vigo

Una foto de Lorena de niña en Vigo / Cedida

Así lo hizo ella. Corría el año 2004 cuando se instaló cerca de Cambridge y «de casualidad» el gigante Ikea se cruzó en su vida y marcó un nuevo camino. «Empecé en el departamento de atención al cliente, que era algo totalmente diferente a lo que había hecho hasta entonces. Al principio fue complicado, más aún al no controlar el idioma tanto como yo creía y por las diferencias culturales, pero la verdad es que lo mío con Ikea fue amor a primera vista», asegura.

La empresa supo reconocer el talento de la economista y poco a poco fue ofreciéndole mayor responsabilidad hasta que en 2011 la nombró directora adjunta de ventas en la tienda de Ikea Gateshead y un año después asumió la dirección de otra de las tiendas que la cadena tiene en Inglaterra. «Desde el principio sentí que conectaba perfectamente con los valores de la empresa y me encantó la forma en la que confían en el desarrollo de las personas, en la diversidad y la igualdad en sus equipos. El gran acierto de Ikea es que apuestan por ti, te dan la formación y experiencia para acceder a nuevos retos y el ser mujer no lo ven como un problema, sino como un valor añadido». Esa apuesta por la igualdad, sostiene, no es solo un discurso. Destaca que la brecha salarial en Ikea ronda el 0%, una cifra muy alejada de la media española.

Lorena fue madre por primera vez antes de ser directora de tienda: «Tenía 36 años y no quería demorarlo. Fui madre –junto a su pareja, también española– y a los seis meses me reincorporé y me hicieron directora de tienda en Warrington, cerca de Mánchester. Entienden la maternidad como un ejercicio de liderazgo ya que las madres aprendemos a gestionar otro tipo de recursos, a priorizar, a aprovechar mejor el tiempo, a mediar mejor en los conflictos...».

Y fue al tener a su segundo hijo cuando la viguesa fue nombrada directora nacional de Ikea Food en Reino Unido, lo que implicó mudarse a Londres. «Acepté el cargo con mucho respeto y fue apasionante», recuerda.

Cuando sus hijos Martina y Yago tenían 8 y 4 años la familia hizo de nuevo las maletas para viajar a su nuevo destino, Malmö, donde Lorena comenzó a ejercer como máxima responsable de la división IKEA Food dentro del Grupo Ingka en más de 30 países. «Nuestros hijos han aprendido a cambiar de país sin miedo y a sentirse en casa en lugares muy distintos», asegura la madre, que ha inyectado a los niños esa valentía y curiosidad que ha guiado toda su trayectoria.

La familia ha pasado los últimos cinco años en la ciudad sueca hasta que el pasado febrero ficharon a la viguesa como directora financiera de Ikea en España, lo que supuso el regreso a su tierra y su incorporación al comité de dirección de la cadena. «Creo en lo que hacemos y poder llevarlo a cabo en mi país natal es un plus. Es una oportunidad fantástica, especialmente por el momento en el que estamos, ya que tenemos la meta de hacer aún más accesibles y asequibles nuestros productos a los clientes, seguir bajando los precios, y eso me ilusiona mucho», explica.

La viguesa quiere seguir ejerciendo el liderazgo desde la inclusión, tal y como ha hecho desde sus inicios. «Soy una firme creyente de que liderar es ser capaz de crear un entorno en el que todos se sientan escuchados y puedan aportar su talento, porque todos lo tienen y debemos permitirles crecer y desarrollarse», opina.

Desde Madrid, ahora es mucho más fácil para la familia «escaparse» a Vigo: «No he fallado nunca, al menos dos veces al año, pero de tener que coger dos o tres aviones ahora será mucho más fácil y me alegra también por nuestros hijos, que adoran a sus abuelos, a sus primos… siempre era un drama cuando nos íbamos de vuelta a casa».

Y mientras se afana en volver a reconectar con la forma de vivir en España. «Me encanta socializar, hacer un poco de deporte y, cuando nadie me ve en casa, me pongo música y bailo», confiesa riendo. Lorena vuelve a empezar, pero conserva la misma pasión y curiosidad que la llevaron hace veinte años a hacer las maletas rumbo a Inglaterra.

Las pioneras: Maggie Walker, de hija de esclava a banquera responsable

Maggie L. Walker.

Maggie L. Walker. / FDV

Maggie L. Walker (Virginia, 1864-1934) fue una empresaria, banquera y líder social que desafió las barreras de género y raza en Estados Unidos. Hija de una antigua esclava, creció en una época marcada por la segregación y comenzó a trabajar muy joven como maestra. Su compromiso con el progreso de la comunidad afroamericana la llevó a asumir el liderazgo de la organización benéfica Independent Order of St. Luke, desde donde impulsó iniciativas educativas y económicas. En 1903 fundó el St. Luke Penny Savings Bank, convirtiéndose en la primera mujer afroamericana en crear y presidir un banco en Estados Unidos. La entidad facilitó el acceso al ahorro y a la compra de viviendas para miles de familias negras. Walker también promovió un periódico y unos grandes almacenes, convencida de que la independencia económica era la base de la igualdad.

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