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Los viejos oficios: María Silva y José María Mayer, joyeros

El brillo creativo de Maysil

En el taller Maysil en A Estrada la tradición joyera gallega se combina con la vanguardia para dar forma a diseños únicos en los que el oro, la plata o las piedras preciosas conviven con resinas, maderas, plumas o cerámica. José Mayer y María Silva son los artífices de estas creaciones únicas

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Tradición e innovación se fusionan en Maysil, firma compuesta por María Silva y José María Mayer desde hace más de veinte años. Al azabache, el oro, la plata o las piedras preciosas se pueden sumar piezas de Lego, los emblemáticos lápices de Alpino o pelo de mascotas. El resultado son creaciones vanguardistas que encuentran nuevos huecos de mercado con productos diferenciados.

Mayer llegó al sector con una larga herencia familiar. Es hijo y nieto de una saga de joyeros, relojeros y azabacheros de Santiago; tercera generación de una estirpe ligada al gremio desde hace más de un siglo. Se formó en Diseño de Joyería en la Escuela de Artes Mestre Mateo –además de otros cursos– y, antes de instalarse en A Estrada, trabajó en la empresa familiar. También regresó a las aulas ya como profesor para impartir cursos de grabado y filigrana.

María Silva Pérez no heredó el oficio, lo eligió. Estudió la misma especialidad en la Mestre Mateo y amplió su formación en fabricación, engaste, gemología, grabado y orfebrería. Ya tenía tienda y taller propios en A Estrada cuando, en 2006, ambos decidieron unir experiencia e ideas para levantar Maysil.

Cuando se trata de un encargo parten de los gustos del cliente, aunque siempre «pasados por nuestro tamiz», explica Mayer. En las colecciones propias la inspiración puede surgir de cualquier lugar: una forma, una textura o un simple trazo. Después llegan los bocetos, las pruebas y las distintas variaciones hasta dar con la pieza definitiva.

El abanico de encargos que sale del taller es amplio. «Hacemos un poco de todo», resume Mayer. Diseñan trofeos para instituciones y empresas, pero también alianzas, anillos de pedida, placas de homenaje, insignias o gemelos, entre otros muchos. Cada pieza parte de una petición concreta y, en ocasiones, de una historia muy personal. Entre los últimos trabajos figuran un anillo realizado con pelo de una mascota y un colgante que guarda leche materna deshidratada, recuerdos íntimos convertidos en joya.

La trayectoria de esta firma, que cuenta con el sello de Artesanía de Galicia, les ha dejado premios. José María Mayer obtuvo, entre otros, el galardón al diseño más novedoso en el concurso nacional Joyas de Autor y un segundo premio en el certamen nacional de azabache. Silva ganó en 1999 el concurso de diseño de joyería de Maestro Mateo y llevó sus complementos a la Pasarela Cibeles.

Durante años acudieron a ferias y vendieron en distintos países europeos; aunque ahora prefieren concentrar su mercado en Galicia y Asturias. En el proceso creativo el tiempo nunca viene marcado por temporadas, sino por la calidad de la colección a lanzar. Una de las últimas es la llamada «Teselas», así nombrada por el material con el que están realizadas. Sus trabajos pueden verse en maysil.com.

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