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La tragedia de la batalla de Algeciras

Hace exactamente 225 años, escuadras francoespañolas se enfrentaron a la Royal Navy británica en el estrecho de Gibraltar. Debido a una confusión durante el combate, dos buques españoles se atacaron mutuamente, lo que causó la muerte de 1.700 personas

«Combat du Formidable», obra de Pierre-Julien Gilbert.

«Combat du Formidable», obra de Pierre-Julien Gilbert.

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La noche del 12 de julio de 1801, hoy se cumplen 225 años, dos escuadras de las armadas española y francesa se enfrentaron en el estrecho de Gibraltar a los buques de la británica Royal Navy, al mando del contralmirante Sir James Saumarez. Durante la batalla, dos buques españoles, el San Hermenegildo y el Real Carlos, en una dramática confusión, se tomaron entre sí como enemigos y se atacaron mutuamente. Murieron 1.700 hombres.

Una semana antes, una escuadra francesa anclada en el puerto de Algeciras había sido atacada por los británicos de la base de Gibraltar. Los españoles acudieron en su ayuda con seis navíos de la flota estacionada en Cádiz y hundieron el HMS Hannibal, un buque británico de 74 cañones. Los ingleses no tardaron en iniciar las represalias. En la mañana del 12 de julio la armada británica salió de Gibraltar para enfrentarse a los franco-españoles. El contralmirante Saumarez iba al frente de la escuadra a bordo del buque Caesar, que llevaba una banda de músicos formados en cubierta interpretando la popular «Heart of Oak», la marcha oficial de la Marina Real británica, para animar a los tripulantes de la armada que salían para enfrentarse a los francoespañoles. Desde el muelle las multitudes despedían a los barcos entonando «Britons, Streak Home», una canción patriótica compuesta por Henry Purcell en 1695 que se utilizaba en todas las guerras para animar a los combatientes.

Las fuerzas españolas ya estaban en el mar dispuestas para la batalla. Se habían unido a las francesas del contralmirante Charles Linois en un punto de encuentro frente a la Punta Cabrita en la desembocadura de la bahía de Algeciras. Desde el Caesar, Saumarez estaba al frente de una poderosa flota formada por el HMS Spencer, el HMS Venerable, el HMS Audacious y la fragata Thames. Como apoyo contaban con la fragata portuguesa Carlotta y esperaban también refuerzos enviados por Lord Keith, almirante de la Armada Real responsable de la flota inglesa del Mediterráneo, que nunca llegaron. Las armadas británica y franco-española se preparaban para un choque decisivo.

Después de un primer enfrentamiento aquel mismo 12 de julio, la escuadra francoespañola partió de Algeciras hacia el oeste para refugiarse en Cádiz, perseguida por los británicos. Durante la noche sin luna de aquel día, el HMS Superb, al mando del capitán Richard Goodwin Keats, capturó al San Antonio y disparó contra los navíos españoles más retrasados, entre ellos el Real Carlos, de 112 cañones. En la oscuridad, el buque español fue confundido con un barco británico por la tripulación del San Hermenegildo. A pesar de las órdenes específicas del mando para que los capitanes estuvieran seguros de sus objetivos, el San Hermenegildo disparó contra el Real Carlos, que perdió el mástil delantero, cuyas velas se incendiaron al caer sobre sus propios cañones. El fuego se extendió por todo el barco. Los dos enormes buques de guerra comenzaron un intercambio de fuego cruzado que sólo cesó cuando el San Hermenegildo cayó en la cuenta de que había respondido al ataque de un buque amigo y se desplazó hacia el Real Carlos para socorrer a los tripulantes. Cuando ambos barcos se aproximaron, el fuego se extendió desde las velas de uno al otro y en cuestión de minutos se propagó sin control por los dos buques. Aunque varios cientos de hombres lograron escapar en pequeñas embarcaciones, todavía había más de 1700 marineros a bordo cuando primero el Real Carlos a las 00.15 y luego el San Hermenegildo a la 01.00 explotaron al alcanzar las llamas la santabárbara donde se almacenaba la pólvora y los explosivos y se hundieron en medio de un gigantesco caos, arrastrando al fondo del mar a 1.700 hombres de ambas tripulaciones. 262 supervivientes en botes fueron llevados a bordo del San Antonio, en manos de los ingleses; 38 fueron rescatados por el HMS Superb y unos cuantos consiguieron alcanzar lo que quedaba de la escuadra francoespañola. Fue uno de los peores desastres marítimos de la historia.

Las flotas francesa y española consiguieron refugiarse en Cádiz después de sufrir pérdidas importantes. Su derrota en la batalla de Algeciras resultó decisiva para que la Royal Navy consolidase el control sobre el Mediterráneo, contribuyó al debilitamiento de la alianza de las dos escuadras y abocó a la firma del Tratado de Amiens en 1802, que puso fin a la guerra entre Gran Bretaña y Francia, de la que España era aliada.

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