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Los viejos oficios: Concepción Isla, pintora y diseñadora de complementos

El lienzo que se lleva

Conce Isla pinta a mano óleos y acrílicos que después convierte en bolsos, lámparas, cojines o tapices desde su taller Marica da Berza en Abegondo. La armonía de la naturaleza es su principal fuente de inspiración

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Aprendió muy joven a pintar al óleo. Y supo ya de niña que le hacía feliz crear, diseñar y experimentar con distintas técnicas, objetos y materiales. Concepción Isla, «Conce» estudió Psicología y ejerció profesionalmente, aunque nunca dejó de dar forma a «cosas sencillas y bonitas» utilizando telas, madera o piezas antiguas y reutilizadas a las que transformar y dar una segunda oportunidad. De ahí surgió Marica da Berza, un proyecto de artesanía y pintura decorativa inspirado en la vida en el campo y en la calma. En su taller de Abegondo los lienzos pintados siguen el curso normal de una obra de arte, solo que en vez de colgar de una pared, una vez cosidos y adaptados, lucen en bolsos, carteras, pantallas de lámpara o cojines. Últimamente también en tapices que pueden convertirse en cabeceros, otros como fondo decorativo o como punto de atención en una estancia.

Marica da Berza es el apelativo cariñoso con el que le llamaba su abuelo cuando de niña se escondía en el huerto a jugar. Ese recuerdo de infancia ha dado nombre a un taller, dice Conce, del que salen piezas que «emanan un aire romántico, decadente, como sacadas de un viejo desván. Las flores pintadas y la naturaleza son los motivos principales con los que decoro los lienzos que después serán transformados en complementos de moda y objetos decorativos para el hogar». Esa inspiración la recoge en su propio entorno campestre, en paseos en bicicleta y en los colores que van adornando cada estación. Su propio taller es reflejo de esa atmósfera suave y en armonía que traslada a sus obras, que invitan a la calma y a la vida lenta. «Cada pieza es única, nunca hay dos iguales y todo el proceso lo realizo a mano con herramientas sencillas y sin ningún proceso digital», explica. También le gusta viajar y buscar en mercadillos y almonedas artículos viejos y con historia que transforma después en su estudio.

Los encargos le llegan tanto de particulares como de tiendas. «Intento tener una comunicación sencilla y directa con los clientes», refiere. «Que me puedan explicar qué necesitan, un tapiz, una lámpara con unos tonos concretos, un cojín pintado para un rincón especial,… y siempre intento entregarles esa pieza que será única y creada exclusivamente para ellos».

Marica da Berza, que cuenta con el sello de Artesanía de Galicia, participa en eventos de forma puntual. «En aquellos donde la artesanía –dice– adquiere su mayor potencial artístico y creativo y donde el artesano puede mostrar su arte y talento». También imparte talleres en los que se puede aprender a pintar con acrílico para después trasladar esas creaciones a una funda de libro, un tapiz o una pantalla de lámpara. Sus trabajos pueden verse en la web maricadaberza.es.

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