Mujeres fuera de serie
La ingeniera que programa por la igualdad
Doctora en informática, Laura Castro es una referente en el análisis de la tecnología con perspectiva de género. Investiga desde los sesgos de la inteligencia artificial a la violencia digital y la escasa presencia de mujeres en las carreras tecnológicas y está volcada en la divulgación.

Laura Castro, en la facultad de Informática. / Gus de la Paz
Laura no tenía ordenador en su casa cuando decidió estudiar ingeniería informática. Tampoco era fan de los videojuegos ni, mucho menos, una joven solitaria. Laura Castro era una chica a la que se le daban bien las matemáticas y que decidió hacer caso al profesor que les dio una charla animándoles a estudiar esta carrera «con moito futuro».
No solo no se equivocó. Con el tiempo, aquella estudiante que había llegado a Informática casi por intuición acabaría convirtiéndose en una de las voces gallegas que más ha investigado la relación entre tecnología y desigualdad. Desde los sesgos de género de la inteligencia artificial hasta la violencia en redes sociales o la falta de mujeres en el desarrollo tecnológico, buena parte de su carrera ha consistido en hacerse una pregunta incómoda: ¿Quién diseña la tecnología que usamos cada día?
Laura Castro es docente e investigadora, experta en software libre que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en la Universidade da Coruña. Actualmente dirige el Centro de Estudios de Xénero e Feministas de la Universidade da Coruña (CEXEF) y no escatima esfuerzos en la divulgación para que tanto jóvenes como adultos seamos conscientes de las desigualdades que existen en el ámbito tecnológico.
Los padres de Laura eran una pareja de coruñeses que emigraron a Madrid por motivos laborales. «O meu pai era policía nacional e a miña nai secretaria, pero cando nos tivo ao meu irmán e a min deixou o traballo». En los años 90, cuando Laura tenía 15, tuvieron la oportunidad de regresar a su tierra y no lo dudaron. «Tiven un shock cultural ao escolarizarme aquí porque realmente non tiña conciencia lingüística. Os meus pais falábannos en castelán e enfadeime ao decatarme de que podía saber dous idiomas se nos tivesen falado galego desde nenos pero me puxen rápido as pilas e, aínda que podía estar exenta nos estudos, aprendino porque me gustan moito os idiomas», explica.
En su familia no tenía ningún referente ingeniero pero sus padres sí le grabaron a fuego «o valor do esforzo e a importancia de estudar para ter un futuro mellor», recuerda.
Laura destaca a varios «grandes profesores na escola pública que me marcaron e foron capaces de fomentar entre nós a curiosidade pola ciencia recomendándonos libros, apuntándonos a concursos e outras actividades, o que nos fixo perder o medo a esas materias e desfrutalas».
Ya en A Coruña, Laura optó por ingeniería informática tras la charla que les dio el por aquel entonces decano de la facultad -José Luis Freire, que luego sería su director de tesis- y también por un motivo práctico: «Viviamos ao lado da facultade». La gallega asegura que no tenía una gran vocación pero «si a intuición de que a informática era unha gran ferramenta e lanceime a probar sorte».
El primer curso fue duro. Pero cuando descubrió la programación, entendió que aquello iba mucho más allá de escribir código: «Deime conta de que podiamos poñer a tecnoloxía ao servizo das persoas».
En los últimos cursos se asomó al mundo empresarial y la experiencia fue muy buena. «En principio a miña idea era acabar e traballar nunha empresa, pero durante o traballo de fin de carreira propuxéronme continuar na facultade. De novo tiven moita sorte con quen me supervisou, que fixeron que todo fose moi ilusionante, polo que finalmente elixín esta opción», apunta.
La ingeniera amplió su universo durante las estancias de investigación que realizó en la University of Houston (USA) y en la Göteborgs Universitet (Suecia), que asegura fueron magníficas experiencias. «Rompín todos os meus medos co inglés e aprendín moito máis alá da informática», destaca.
En su época de estudiante, aproximadamente el 30% del alumnado eran mujeres; hoy no llegan al 15%. También fuera de España Laura se encontró con un ambiente mayoritariamente masculino.
Sin embargo, asegura que no sintió verdaderas diferencias con sus compañeros hombres hasta que fue madre hace 9 años «O cambio foi brutal, mentres eu vía que os homes ao ser pais mantiñan idéntico compromiso coa universidade, eu non podía nin quería. Deixas durante un tempo de acudir a congresos e iso ten un prezo no teu currículo académico», advierte. Agradece que en la crianza cuenta con la participación total de su pareja, también informático: «El traballa nunha empresa e está totalmente comprometido coa paternidade».
Laura también percibía que sus opiniones en reuniones no tenían el mismo peso que las de los hombres, aunque todos fueran doctores. «Inculcáronnos que todos somos iguais durante anos pero logo ves que hai uns usos e costumes arraigados que fan que esta igualdade non sexa real», lamenta.
Esta realidad fue la que impulsó a Laura al análisis de la tecnología desde una perspectiva de género y a dar visibilidad a las desigualdades para contrarrestar la infrarrepresentación de las mujeres en el ámbito tecnológico. «Levamos anos fomentando os estudos STEM entre o alumnado pero nos damos conta de que persisten concepcións sociais das actividades que son máis ou menos adecuadas para as nenas, o que as empuxa a roles menos técnicos. Cremos que chegamos demasiado tarde, que o cambio social ten que ser profundo».
Advierte también sobre la importancia de que haya mujeres en los equipos profesionales ya que eso influye directamente en el tipo de tecnologías que se construyen. Para Laura, esta es una carrera llena de posibilidades y totalmente alejada de los estereotipos que aún persisten. Además, destaca su plena empleabilidad. «Chaman aos alumnos mesmo antes de que finalicen e temos que loitar para que terminen», explica la docente.
Castro fue hasta 2020 la coordinadora del Grado de Informática de la Universidade de A Coruña, después se hizo cargo de la Cátedra Corunet por el impulso de la ciencia abierta y en estos momentos compagina la docencia con la dirección del CEXEF. Entre las últimas investigaciones que están realizando se encuentra una sobre las violencias machistas en las redes sociales y en podcast. «Hai moitos problemas de saúde mental asociados á tecnoloxía e moitos teñen que ver co deseño desas tecnoloxías e con quen as deseña, por iso temos que estar atentos a esas construcións».
Laura fue una de las primeras gallegas con una cuenta de Facebook. «Fíxenma cando estaba nos Estados Unidos, cando só cha podías crear desde a universidade. Tamén tiven unha etapa moi enganchada a Twitter, pero agora estou máis desconectada e trato de racionalizar o meu tempo». Sigue disfrutando resolviendo acertijos, juegos de mesa y buscando patrones. Quizá por eso terminó estudiando informática. Aunque entonces todavía no lo sabía.
Las pioneras: Karen Spärck, la madre de los buscadores modernos

Karen Spärck. / FDV
Nacida en Huddersfield en 1935, Karen Spärck Jones fue una pionera de la lingüística computacional y una figura clave en el desarrollo de los motores de búsqueda y la inteligencia artificial. Estudió Historia y Filosofía en la Universidad de Cambridge, donde posteriormente desarrolló toda su carrera investigadora.
En 1972 formuló el concepto de frecuencia inversa de documento (IDF), una técnica esencial para medir la relevancia de las palabras en un texto y que sigue utilizándose en los sistemas de recuperación de información. Presidió la Association for Computational Linguistics y recibió numerosos premios por sus contribuciones. Defensora de una mayor presencia femenina en la informática, dejó una frase convertida en referente: «La informática es demasiado importante para dejarla solo en manos de los hombres». Falleció en Cambridge en 2007.
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