Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | María Fernández Míguez Investigadora en la Universidad de Bergen

«En Noruega valoran nuestra formación y lo bien que comunicamos»

La redondelana María Fernández Míguez, investigadora en la Universidad de Bergen, estudia los efectos del petróleo y otros contaminantes emergentes en especies del Ártico y la Antártida

«En noruega valoran nuestra fo 
 y lo bie os»

«En noruega valoran nuestra fo y lo bie os»

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sandra Penelas

Sandra Penelas

Apasionada por la ciencia e igualmente convencida de la necesidad de trasladar el trabajo que se hace en los laboratorios a la sociedad. Una misión para la que María Fernández Míguez (Redondela, 1993) no duda en echar mano del arte. Doctora en Genética, forma parte del grupo de Toxicología Ambiental de la Universidad de Bergen, donde estudia los efectos del petróleo y contaminantes emergentes en peces del Ártico y la Antártida.

Tras acabar Biología en Santiago, realizó el máster interuniversitario de Acuicultura y dio continuidad a su trabajo final en el grupo ReXenMar de la UVigo con una tesis sobre la aplicación de herramientas genéticas a la gestión de los stocks pesqueros de merluza europea y a la mejora de la producción acuícola de bacalao atlántico.

Durante esa etapa predoctoral tuvo su primer contacto con Noruega, en concreto, con Tromso, una de las ciudades más septentrionales del país. «Tienen el único programa de producción de bacalao en acuicultura y colaboré con el Instituto de Investigación en Alimentación, Pesca y Acuicultura (Nofina). Me gustó muchísimo el sistema noruego, sobre todo, porque no hay una jerarquía tan marcada como ocurre a veces en España, y para mí supuso un crecimiento exponencial», destaca.

Me gustó muchísimo el sistema noruego, sobre todo, porque no hay una jerarquía tan marcada como ocurre a veces en España, y para mí supuso un crecimiento exponencial

Tras defender la tesis en 2021, María tuvo contratos de corta duración en el IIM-CSIC y en la Oficina de I+D de la UVigo mientras no conseguía una plaza postdoctoral: «Me quedé en un 97% de la beca Marie Curie y aún así no me la dieron. Hay poca financiación y somos muchos los que queremos continuar. El trabajo en la Oficina de I+D me sirvió para conocer la parte de la gestión y aprendí muchísimo. Y también me ayudó a recuperar la energía y la creatividad y a seguir luchando después de una etapa tan intensa y que supone tanto esfuerzo personal como el doctorado».

En el laboratorio.

En el laboratorio. / Cedida

«Quería que se me valorase como persona»

Se enfocó entonces en volver al extranjero y obtuvo un contrato postdoctoral en la Universidad de Bergen. «Quería un ambiente que me permitiera crecer, en el que hubiese una gran diversidad cultural y se me valorase como persona y no solo por producir y producir artículos. Y me gusta este balance que tienen en Noruega. De hecho, en las entrevistas aprecian que hables sobre tu faceta más personal o tus aficiones. Y les parecieron muy interesantes todas las actividades de divulgación que ya había hecho en España», señala.

María se incorporó al grupo de Toxicología Ambiental y desde hace casi tres años participa en el proyecto ToxiGen, que analiza el impacto que pueden tener vertidos de petróleo como el del Prestige. «Tiene una complejidad muy alta porque está formado por miles de grupos de compuestos. Tenemos colaboradores que se centran en esta parte química y nosotros estudiamos los efectos en el bacalao, tanto en adultos como en larvas, para conocer cómo afectará el petróleo a su reproducción y a las poblaciones de las siguientes generaciones», explica.

«En el Ártico se están ampliando las zonas de extracción de petróleo, también porque es más fácil el acceso debido al deshielo. Y esto conlleva un riesgo porque las especies están adaptadas a unas condiciones muy específicas y, de repente, además de cambiar la temperatura o la cantidad de hielo por el cambio climático, también llegan buques petroleros gigantes. En el proyecto trabajamos con el bacalao ártico, pero también lo comparamos con el del Atlántico y colaboramos con centros de España, Alemania y otros países europeos», añade.

María Fernández, durante el invierno noruego.

María Fernández, durante el invierno noruego. / Cedida

Además de participar en ToxiGen, María lidera su propio proyecto en colaboración con otra investigadora postdoctoral de la Universidad de Padua gracias a un programa para jóvenes científicos de la red EuroMarine: «Trabajamos con una especie endémica de la Antártida, el austrobacalao esmeral (Trematomus bernacchii) y vamos a estudiar cómo le afectan distintos compuestos tóxicos. También queremos establecer una técnica ex vivo de laboratorio para extraer el hígado y comprobar qué sustancias son más nocivas».

Ellas se centrarán en el bisfenol A, un contaminante emergente que actúa como disruptor endocrino. «Muchos de los compuestos tóxicos que utilizamos en sartenes o plaguicidas acaban en la Antártida debido a la circulación marina y los organismos no son capaces de eliminarlos con la misma rapidez que los de zonas templadas porque suelen tener un metabolismo muy lento. Es muy importante investigar esto», subraya.

Docencia en noruego

Su contrato también incluye docencia en dos materias, una de ellas en noruego: «Se prioriza su utilización en los estudios de grado porque el país quiere preservar el idioma, algo que me parece totalmente comprensible».

Un logro personal que ha sido posible gracias a los cursos gratuitos que ofrece la propia universidad a los investigadores extranjeros. «Es algo que debería incorporarse en España. Bergen tiene un buen sistema de acogida en el que también te ayudan a buscar piso y te asesoran sobre el sistema sanitario, los bancos o su cultura. Una de las cosas curiosas que nos explicaron es que los noruegos nunca te pedirán una tarea para el día siguiente aunque realmente sí quieren que la hagas. Tienes que saber leer entre líneas», rebela.

Es algo que debería incorporarse en España. Bergen tiene un buen sistema de acogida en el que también te ayudan a buscar piso y te asesoran sobre el sistema sanitario, los bancos o su cultura

María también es la delegada en Bergen de la asociación de Investigadores Españoles en Noruega (IENO) y forma parte del grupo de jóvenes investigadores de su departamento de Ciencias Biológicas para dar voz y asesorar a quienes están empezando la carrera científica.

Y, como en España, también dedica mucho tiempo a la divulgación. De hecho, este año consiguió financiación de la propia universidad para un proyecto en el que participaron un estudiante de Bellas Artes y una diseñadora gráfica y cuyos resultados va a presentar en un congreso: «Propuse unir el arte y la investigación y creamos la exposición Toxic Beauty, con figuras creadas con plástico y dos paneles para explicar lo que hacemos a la sociedad de forma amena y concienciar sobre el impacto de los plásticos».

María, con el estudiante de Bellas Artes y la diseñadora gráfica que llevaron a cabo la exposición Toxic Beatuy.

María, con el estudiante de Bellas Artes y la diseñadora gráfica que llevaron a cabo la exposición Toxic Beatuy. / Cedida

«En Noruega valoran mucho la formación que tenemos los españoles y lo bien que comunicamos. Cuando estás fuera te das cuenta de las cosas que hay que mejorar, pero también de lo que se hace bien en tu país», reconoce.

Entre las que deben mejorar, María incluye los salarios de los jóvenes investigadores, una asignatura pendiente en la que también puede ayudar la divulgación. «En España hay un gran desconocimiento sobre lo que significa ser doctor y que los sueldos predoctorales sean tan precarios influye en que no se valore por parte de la sociedad», lamenta.

María, que aprovechará sus vacaciones para llevar a cabo una colaboración con la USC, intentará volver a Galicia y se plantea probar suerte dentro del proyecto TalentGal, una convocatoria específica dentro del prestigioso programa europeo Marie Curie. Aunque también probará suerte en Noruega.

«La gente regresa con un conocimiento único y un aprendizaje de otras maneras de trabajar que se debe valorar. Queda muy bien en el currículo haber estado en otros países, pero eso implica un desgaste emocional. Creces mucho, pero a la vez sientes un poco de desconexión. Somos expertos en recibir rechazos, por eso necesitamos apoyo, motivación y también humor», resume.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents