El otro Guernica
El museo Reina Sofía enfrenta el «Guernica africano» con la obra de Pablo Picasso
Con el título «La historia no se repite, pero rima» el museo Reina Sofía de Madrid ha iniciado un ciclo de exposiciones en el espacio que ocupa el Guernica en las que va a confrontar el cuadro de Picasso con obras equivalentes originadas en otros ámbitos geográficos, históricos y culturales, en lo que pretende ser un diálogo entre culturas. La primera de esas obras es el «Guernica africano», que el artista sudafricano Dumile Feni (1942-1991) pintó en 1967. Ver juntos los dos Guernicas invita a pensar en sus valores compartidos y a apreciar sus diferencias. Feni fue un artista autodidacta que no tuvo ninguna formación académica en bellas artes porque la enseñanza estaba restringida para los estudiantes negros en los años del apartheid, según la ley de educación bantú de 1953. A pesar de lo cual, Johannesburgo, donde vivía, tenía una activa vida cultural al margen del oficialismo, en la que se practicaba una estética de la resistencia por artistas que trataban de influir en el cambio político y social a través del arte. Se inició como escultor y compartió el taller del artista y educador Bill Ainslie, una casa vigilada permanentemente por las fuerzas de seguridad del estado. Era amigo de escritores, de poetas como Ingrid Jonker y de músicos y cantantes de jazz como Miriam Makeba. «La historia no se repite, pero rima», es una frase atribuida a Mark Twain, aunque posiblemente apócrifa, pues nadie ha conseguido localizarla en ninguna de sus novelas.
El «Guernica africano» es un dibujo a carboncillo y lápiz de grandes dimensiones (casi tres metros cuadrados), realizado sobre dos pliegos de papel de periódico. Se expuso por primera vez en la Galería 101 de Johannesburgo, uno de los pocos espacios donde podían exponer artistas negros. No se sabe muy bien quién bautizó la obra como «Guernica africano», pero Feni lo aceptó desde el primer momento y con este título ya se expuso en aquella muestra. Se trata de una obra antibelicista, de un antibelicismo diferente al del Guernica picassiano, un antibelicismo antirracista. Este «Guernica africano» presenta un mundo de pesadilla con escenas de desorden y horror entre visiones fantásticas próximas al surrealismo e invoca la cosmología y los rituales de la historia y a cultura xhosa. De este modo, el Guernica pintado en 1937 como un alegato antifascista y antibelicista se mide con un dibujo de 1967 realizado en el contexto del apartheid sudafricano. En este montaje, en cuyo espacio el Guernica de Picasso se refleja en la cristalera que protege la obra de Dumile Feni, lo acompañan otras cinco obras del artista sudafricano pertenecientes a instituciones como la Universidad de Fort Hare, la Fundación Norval o el Wits Art Museum. Tres fueron realizadas en los años sesenta y otras dos durante el exilio del artista en Londres en los setenta. Uno de sus dibujos («No reconocerías a Dios aunque te escupiera en el ojo», 1975) está recogido en un largo rollo de papel de 53 metros con figuras humanas, animales y textos representativos de la cultura popular y política de Sudáfrica, su espíritu y su memoria, realizado también con un lenguaje muy picassiano, en el que se incluyen frases enigmáticas y nombres propios como Nina Simone y Stevie Wonder. Otro de sus dibujos, «Héctor Pierson» (1987) se inspira en una fotografía del niño de 12 años al que la policía mató a tiros durante la revuelta de Soweto en 1976 y a quien Ingrid Jonker dedicó un poema que Nelson Mandela leyó en su discurso de toma de posesión. «The classroom» y «Woman and Boy» retratan figuras que desafían la instrucción formal y la segregación educativa. «Decir no» es otro dibujo sobre el rechazo al arte comercial y la apuesta por una estética de compromiso. El conjunto se expone junto a cuatro dibujos preparatorios del Guernica que Picasso hizo en su estudio de París en 1937. La obra, pues, representa el momento del apartheid en Sudáfrica. La comisaria de la muestra, Tamar Garb, promueve el arte africano frente al eurocentrismo y señala que ambas obras funcionan como tótems antitotalitarios pese a sus diferencias cronológicas y a sus distintos contextos geopolíticos.
Con este Guernica Dumile Fenir también reivindicaba el protagonismo de los artistas negros sudafricanos al margen de los trabajos de artesanía dirigidos al mercado turístico. Aunque el autor no tituló esta obra con el nombre Guernica, su similitud simbólica y estética es evidente, con la utilización del monocromatismo en blanco y negro, la distorsión y las figuras fragmentadas para denunciar la violencia estatal y la represión racista. Se trata además de un artista que utilizó un lenguaje estético para luchar contra la tiranía y el apartheid y por estas circunstancias nunca pudo regresar del exilio, que transcurrió entre Londres y Nueva York hasta su muerte en 1991 después de abandonar Sudáfrica en 1968. De este modo es como si Picasso devolviera al arte africano la deuda que en su momento influyó al artista español.
Aunque ya se expuso en muchas ocasiones en Sudáfrica, es la primera vez que el Guernica africano se puede ver fuera de aquel país.
- Título: «La Historia no se repite pero rima. Dumile Feni: Gernica africano»
- Lugar: Museo Reina Sofía. Madrid
- Fecha: hasta el 22 de septiembre
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