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Los viejos oficios

El bosque hecho joya

Bellotas, semillas, flores o frutos nunca se marchitan. Encuentran una segunda vida en las manos de Dolores Fuster, creadora de A Linda Landra, un proyecto lucense de biojoyería que convierte pequeños fragmentos de naturaleza en complementos únicos

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Una bellota guarda dentro un árbol. Lo mismo que otras semillas, frutos o pepitas que a veces pisamos sin mirar. Pero en el taller de A Linda Landra de Lugo son pequeños tesoros que deja la naturaleza al paso de las estaciones y que las manos hábiles de Dolores Fuster –Dolo– convierten en collares, pendientes y piezas de decoración que permiten llevar encima la esencia del bosque. Sus productos son ya reconocibles –cuentan también con el sello de Artesanía de Galicia– y tienen cada vez más éxito en las ferias a las que acude, un escaparate del que gusta especialmente porque, dice, permite explicar al cliente el origen de cada pieza «de tú a tú».

La pasión de crear con las manos a Dolo le viene desde pequeña, por eso encauzó parte de su vena creativa estudiando pintura y marquetería, además de los carteles y expositores que realizaba para el negocio familiar, una croissantería-panadería, donde empezó también a recibir encargos ornamentales gracias al boca a boca del barrio.

De niña ya guardaba bellotas y semillas en el bolsillo siempre que iba a caminar por la aldea y «les hacía un agujerito para pasarles un hilo y que quedaran como rosarios o collares largos. Así fue como una idea comenzó a rondarme por la cabeza: ¿y si pudiera convertir un trocito de naturaleza en un bonito complemento que se pueda llevar a diario y que nos evoque esa alegría al recordar que estamos rodeados de vida natural?», cuenta esta artesana fascinada por el monte gallego.

Experimentó con pepitas y frutos y en 2012 perfeccionó técnicas y estudios con un profesor de Bellas Artes y clases de dibujo y pintura. Aquella formación le permitió ordenar la idea que llevaba tiempo rondándole: crear joyas con materiales naturales sin borrar su origen. La bellota que lo sigue siendo, la semilla que conserva su forma, el fruto que mantiene su memoria vegetal. No se trata de disfrazar la naturaleza, sino de hacerla llevable.

Así nació A Linda Landra, un proyecto que tiene cada vez más adeptos. En sus creaciones hay bellotas, semillas, huesos, flores y frutos, pero también minerales y otros materiales de alta calidad que permiten dar consistencia, color y acabado a cada pieza.

La diversidad de mercados a los que acude hace que Dolo se adapte a la estética exigida en cada uno de ellos, «por lo que siempre estoy procurando mejoras tanto en los expositores para poder resaltar el producto, como en el propio puesto, lo que me hace estar activa y con ideas de poder mejorar un poco cada día», refiere. Mercados como la Feira Franca Medieval de Betanzos, la Feira Medieval de Monforte, la Feira do Esquecemento de Xinzo de Limia o El Desembarco Normando de Foz son algunas de las ferias en las que es presencia habitual y donde pueden verse sus trabajos, en los que ofrece llevar puesto un toque de naturaleza. En la red social Instagram: @a _linda_landra puede conocerse el paso a paso de su oficio.

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