Ovnis, medio siglo de obsesión y conspiranoia
Un grupo radicado en Vigo mantiene las delirantes creencias en los extraterrestres que difundió hace más de 50 años en la ciudad un célebre «contactado» italiano, Eugenio Siragusa. Sus seguidores, que niegan ser una secta, mantienen el folclore OVNI de Galicia, tierra de supuestos avistamientos y cantera de ufólogos y confidentes de alienígenas

Ovnis. / FDV
En una época en la que todos llevamos cámaras de fotografía y vídeo –las de nuestros teléfonos móviles–, sin que ello haya supuesto un aumento de las imágenes de objetos volantes no identificados (ovnis), sigue habiendo quien cree firmemente en que los extraterrestres nos visitan o nos envían mensajes. Como rezaba aquel cartel en la oficina de Fox Mulder, de la serie «Expediente X», «I want to believe», queremos creer que no estamos solos en el universo. De ahí el éxito de películas como «Encuentros en la tercera fase» (1977), de Steven Spielberg. Este viernes 12 de junio, el rey Midas de Hollywood estrenará «El día de la revelación»: en ella, se le revela a la humanidad la verdad sobre la existencia de extraterrestres, un secreto oculto durante décadas.
Al margen de las ficciones cinematográficas, la desclasificación de archivos por parte del Gobierno de Estados Unidos, así como los memes compartidos por el presidente Trump, han dado un inesperado impulso a los creyentes en los ovnis, que consideran ahora probadas sus teorías. Es el caso de Del Cielo a la Tierra, un colectivo con sede central en Vigo y cuatro delegaciones en España (Galicia, Navarra, Cataluña y Andalucía) que aborda, según su propia página web (www.delcieloalatierra.org), «la realidad extraterrestre y la ciencia del espíritu, inspirados en el mensaje de Jesucristo». El nombre Del Cielo a la Tierra no es casual: sostienen que una suerte de ángeles-extraterrestres bondadosos envían desde el cielo mensajes a nuestro planeta para corregir el rumbo de la humanidad y evitar su autodestrucción. Entre esos avisos cósmicos, emitidos por unos alienígenas llamados Setun Shenar y Semarus, se puede leer en su web que Rusia «tendría la intención de atacar con armas nucleares, dentro del próximo año o, en todo caso, no más allá de 2029, a Alemania e Inglaterra».
Del Cielo a la Tierra celebró el pasado 25 de abril en el Museo de Arte Contemporánea de Vigo (MARCO) una conferencia sobre la Esfera de Buga, una bola plateada que aterrizó en Colombia y al que algunos atribuyeron un supuesto origen extraterrestre. Acudieron a la charla unas treinta personas.
Además de ufología, el grupo combina esoterismo, teorías de la conspiración (creen en los círculos de los cultivos) y creencias cristianas (el apocalipsis, los mensajes de Fátima y la Sábana Santa), un sincretismo típico de muchas sectas. Difunden las enseñanzas del contactado Eugenio Siragusa (1919-2006), del estigmatizado Georgio Bongiovanni y del ufólogo Pier Giorgio Caria, tres personajes italianos.
El primero de ellos, Eugenio Siragusa, está en el origen de esta sorprendente historia: este siciliano, ya fallecido, aseguraba haber tenido contacto con los extraterrestres en 1951, cuando quedó poseído por un alienígena llamado Adoniesis, y en 1962, en el Etna. «El primer contacto oficial con gentes de otra galaxia se producirá el próximo año», proclamaba en Vigo. Añadía que habitantes de un planeta llamado Um habían establecido una base submarina en San Sebastián. Todo esto se lo contó al periodista gallego Ánxel Vence, en una insólita entrevista al decano realizada en Vigo en 1974. «Me llamó unos días después para agradecerme la publicación. Fue muy amable, teniendo en cuenta el tono de ligero cachondeo con el que le hice» la entrevista, recuerda Vence, actual articulista de FARO, que en aquel tiempo tenía 22 años pero que ya entonces manejaba con maestría la fina retranca que caracteriza sus artículos de opinión. «Eugenio Siragusa, un italiano programado por seres extraterrestres», titulaba el artículo, ilustrado con una supuesta foto «exclusiva» del alienígena Adoniesis, de la constelación Alfa-Centauro.

Entrevista de Ánxel Vence al contactado Eugenio Siragusa en Faro de Vigo (1974). / FDV
Ese reportaje de 1974 mencionaba que una tal «señora de Mouriño», residente en Vigo, se encargaría de fundar «la delegación para España del Centro de Estudios para la Fraternidad Cósmica». Esa señora no era otra que Giuliana Caglioni, esposa de Ramón Mouriño. Ambos, que siguen viviendo en Vigo, se hicieron amigos de Siragusa. A mediados de los años 70, el secretariado nacional de la Asociación Estudios Fraternidad Cósmica, cuyo lema era precisamente «del cielo a la Tierra», publicó desde una imprenta del barrio vigués de Bouzas una serie de folletos en los que difundía los mensajes de Adoniesis y textos tan marcianos como «el parecer de los extraterrestres sobre cáncer y terapia psicosomática».
Ahora, más de medio siglo después, quien lidera el grupo Del Cielo a la Tierra como su «responsable general» no es otro que Emmanuel Mouriño Caglioni: sí, lo han adivinado, hijo de Giuliana Caglioni e hijastro de Ramón Mouriño. Hay más lazos familiares: en la directiva de esta organización, formada por 7 mujeres y 10 hombres, figuran también la esposa de Emmanuel Mouriño, Charo Cruces, y dos hijos, Gabriel y Jacob Mouriño.
Extremismo
«Mis padres fueron muy extremistas, lamentablemente», explica a este periódico, en conversación telefónica, Emmanuel Mouriño, industrial de profesión. «Fueron los primeros amigos de Eugenio Siragusa en el año 65 o 66. Entendieron que todo lo que había vivido Eugenio era real al 100% y decidieron apoyarlo en la divulgación. Viajaron con él a Canadá y a Sudamérica. Crearon un grupo de divulgación en España y, aunque hubo varias asociaciones que se formaron en Barcelona, Madrid, Valencia y Vigo, ellos eran los líderes. Poco a poco, el ego les entró y degeneró en extremismo», añade el líder del grupo Del Cielo a la Tierra.
Emmanuel Mouriño, que nació en 1962, asimiló las creencias ufológicas de Eugenio Siragusa desde niño. «Nunca tuve la necesidad de hacer un esfuerzo para creer, pensar o asegurarme de que era verdad –contó Mouriño al canal web Caja de Pandora–. Siempre fui conocedor de que existían estos seres (…) Los seres de luz son muy altos, rubios y de una gran belleza. pueden venir de Alfa Centauro o de las Pléyades; son seres de otra dimensión con medios para desplazarse a velocidades extraordinarias, cientos de veces la velocidad de la luz, y tienen la capacidad de cambiar de galaxia en tiempos infinitamente pequeños», afirmó, en contra de las leyes de la física.
Aunque mantiene firmemente estas creencias, marca distancias con los adeptos de la época de sus padres: «Lastimosamente se crearon grupos que degeneraron mucho, que se transformaron casi diría en sectas –matiza a este periódico–. Se volvieron extremistas, decían que solo ellos se iban a salvar. Desde los años 90, eso cambió. Ahora lo que hay son asociaciones libres, sin anexión y sin todo este rollo de extremismos que fue terrible», recalca Mouriño, que salva la figura de Siragusa: defiende que su ingreso en la cárcel en Catania a finales de los 70, acusado de plagio, violencia carnal y fraude, «se debió a una maquinación de la Logia P2 [la organización masónica italiana Propaganda Dos]. Hay un montón de documentos de todos los avistamientos que hubo sobre la cárcel donde estaba él. Fue increíble; incluso los carceleros pidieron cambiar de cárcel porque ya no aguantaban estar allí por las cosas que se veían», asegura.
Cuando tenía 14 años, Emmanuel Mouriño, que vivió en Italia, conoció en casa de Siragusa a Giorgio Bongiovanni, discípulo de Siragusa que, en 1989, cuando estaba en la plaza del santuario de Fátima, comenzó, supuestamente, a presentar en sus manos estigmas sangrantes, huellas sobrenaturales de la pasión de Cristo. Según su testimonio, la Virgen le encomendó difundir el tercer secreto de Fátima y le anunció que seres cósmicos llegarían a la Tierra en nombre de Dios si la humanidad no cambiaba su comportamiento. Bongiovanni, que ahora tiene 62 años y es el principal referente de Del Cielo a la Tierra, anunció el fin del mundo por el impacto de un asteroide para 1991 y fundó el grupo Nonsiamosoli («no estamos solos», en italiano), cuyo eslogan es «los ángeles de ayer son los extraterrestres de hoy». Sostiene que ciertos pasajes bíblicos (alusivos a carros de fuego, seres de luz..) aluden, en realidad, a naves espaciales y alienígenas. Según una información difundida en 2014, la agencia de detectives viguesa Investigación Zentral, cuyo trabajo fue clave en el caso de la secta de los Miguelianos, investigó en Gondomar a Nonsiamosoli, secta ufológica que llegó a reunir a medio centenar de adeptos en el Val Miñor.
Mouriño subraya que el objetivo de Del Cielo a la Tierra no es captar adeptos: «No queremos convencer a nadie. Nosotros damos información. Luego, al que le interese y quiera profundizar en el tema, bienvenido sea, pero sin formar parte de ningún grupo», remarca. Para defender su buen fin social, anuncia que su asociación y otra filial, llamada Manos para el Mundo, celebrará el 13 de junio una comida para recaudar fondos para un hospital de Gaza.
La realización de actos benéficos es algo característico de muchos grupos sectarios, que utilizan estas actividades para infiltrarse en la sociedad. Bongiovanni fundó en Italia la revista «Antimafia Dos Mil», enfocada en la lucha contra la mafia.
En diciembre de 1978, la agencia Efe informó de un terrible suceso vinculado a la «secta Hermandad Cósmica, creada por Eugenio Siragusa». Una niña de 5 años murió de inanición porque sus padres, pertenecientes a esta secta, «la sacrificaron para que se pudiera reencarnar».

El contactado Eugenio Siragusa (iz.), ya fallecido, y el estigmatizado Giorgio Bongiovanni. / FDV
Bajo el influjo de las sectas ufológicas y grupos sectarios que han utilizado estas creencias se han cometido terribles delitos. Fue el caso de Heaven’s Gate (Puerta del Cielo), que anunció el fin del mundo con la llegada del cometa Hale-Bopp (1997), que llevaría una nave nodriza en su cola. La profecía fallida terminó en un suicidio colectivo. Hay que recordar también a los raelianos, que predican mensajes extraterrestres y estuvieron vinculados a abusos sexuales; la Orden del Templo Solar, cuyos suicidios colectivos y asesinatos rituales dejaron más de 70 muertos en Canadá, Suiza y Francia; y la secta destructiva Edelweiss (1970-1984), que mezclaba ideología nazi, sexo entre niños y alienígenas. Su líder, Eduardo González Arenas, luego asesinado por una de sus víctimas, fue condenado por corrupción de menores.
Los expertos en sectas y en ufología consultados para este reportaje desconocían la existencia de Del Cielo a la Tierra, el grupo seguidor de Siragusa y Bongiovanni. «No los conocía, pero siguen la plantilla típica de este tipo de grupos –señala el experto en sectas Emilio Molina–. Mensajes apocalípticos de medio pelo que tergiversan cosas reales o se las inventan como excusa para meter miedo y atraer incautos que creen que así van a estar más ‘despiertos’ y salvarse. Un clásico», recalca. A la pregunta de hasta qué punto puede ser peligroso este grupo, Molina señala que «como mínimo, hay una reforma de la cosmovisión, lo cual ya es per se un rasgo sectario típico peligroso».
Luis Santamaría del Río, considerado otro de los mayores expertos en sectas de España, reconoce a FARO que desconocía este grupo y que llevaba años sin saber de las actividades de Bongiovanni. Santamaría escribió sobre el italiano en 2012, y definió su doctrina como «totalmente sincrética, asumiendo elementos de la fe cristiana, del esoterismo, del panorama ufológico... elaborando así un cóctel estrafalario en el que destacan el miedo al fin inminente y la centralidad de sus presuntos estigmas como signos de la certeza de sus profecías». Apunta también su adopción de «la ensalada espiritual que es la Nueva Era» y el «apocalipticismo con apariencia cristiana». De Eugenio Siragusa dice también que «estableció 1967 como el año de la segura destrucción de la Tierra por el impacto de un asteroide».
El periodista Luis Alfonso Gámez, experto en temática ufológica y presidente del Círculo Escéptico, destaca el carácter «durmiente» de este tipo de grupos, que «siempre están ahí», «lo mezclan todo» y «se reactivan con el caldo de cultivo de las tonterías del Pentágono y el estreno de la película de Spielberg». Con todo, no cree que el furor por los ovnis llegue a los extremos de los años 70 y 80.
Gámez menciona también unas declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos, el católico JD Vance, en el pódcast conservador «The Benny Show». Vance dijo que lo que la gente cree que son extraterrestres, en realidad «son demonios». Esta afirmación ha sido incluso contestada en la web de El Cielo y la Tierra, en un texto surrealista atribuido al alienígena Adoniesis: «Nuestra presencia en la Tierra es pacífica. Si hay demonios en la Tierra, esos sois vosotros, los humanos», replica el supuesto extraterrestre.
El ideólogo de Vance en esta cuestión es Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, contratista principal de inteligencia artificial del Pentágono. Thiel, financiador del movimiento trumpista MAGA, ha ofrecido una serie de conferencias en Roma sobre la inminente llegada del Anticristo. Argumenta que el Anticristo podría manifestarse como un sistema de gobierno global que impondrá un control autoritario utilizando el miedo a la inteligencia artificial, al cambio climático o a una guerra nuclear.
Precursor gallego
Mucho antes de la Fraternidad Cósmica, hubo en Galicia un verdadero precursor de la ufología. El coruñés Óscar Rey Brea (1923-1973) se interesó por esta temática antes incluso de que se hablara de «platillos volantes»: refirió, siendo voluntario de la División Azul en la Unión Soviética, en 1943, lo que después se denominaría un avistamiento OVNI. En 1945 avistó otro fenómeno similar sobre A Coruña. Auxiliar de meteorología, en 1950 planteó el origen marciano de los platillos volantes en «El Ideal Gallego», periódico en el que publicó sus peculiares teorías científicas. En el mundillo ufológico era conocido como «el gallego sabio». El sobrenombre se lo puso otro investigador coruñés, Manuel Carballal, que llegó a colaborar en un programa de la Televisión de Galicia y publicó, entre otros, el libro «El gallego sabio: Óscar Rey Brea, el hombre que descubrió los OVNIS».
Más excéntrica aún resulta la figura de Salvador Freixedo (1923-2019), ourensano que fue sacerdote jesuita en Centroamérica y que en sus creencias mezclaba los ovnis con la parapsicología y la religión. En el libro «Entre ufólogos, creyentes y contactados. Una historia social de los ovnis en España», su autor, Ignacio Cabria, definió a Freixedo como representante de la «ufología del esperpento».

Lice Moreno (iz.) y Fernando Magdalena, en las jornadas de ufología de Vigo, en 1990. / Cameselle
Otro pionero de la ufología, el vigués Fernando Magdalena, representante comercial, conoció al «contactado» Eugenio Siragusa y se apasionó por los ovnis tras ser testigo de un supuesto avistamiento en Las Palmas en noviembre de 1974. Tuvo espacios en radio, participó en programas de televisión como Crónicas Marcianas y Cuarto Milenio, y en 1990 organizó en Vigo unas jornadas de ufología que durante 6 días concitaron a un numeroso público en la lonja del concello de Vigo. Además de Magdalena, hablaron destacados ufólogos, como Antonio Ribera y Lice Moreno, también seguidor de Siragusa y luego «excomulgado» por su maestro.
«Base extraterrestre en las Cíes»
Las historias de supuestos avistamientos, algunas bastante disparatadas, poblaron la prensa en los años de la Transición y más allá. En 1977, un vigués llamado Sebastián Pérez Máñez, que había pertenecido a la Fraternidad Cósmica, afirmaba que había una base de extraterrestres en las Cíes. Años más tarde, en 1983, otro seguidor de Siragusa, Juan M. Martins Lourenço, empleado del astillero Vulcano, aseguró que el «contactado» italiano había remitido a la NASA fotografías captadas en Italia que «probaban» la existencia de ovnis.
Fuera del ámbito de los grupos ufológicos, destaca el supuesto avistamiento por «decenas de personas» que llamaron a la redacción de FARO el 24 de noviembre de 1993. Fue «un objeto de una luminosidad intensísima, mucho más veloz que un meteorito, y que desapareció de nuestra vista tras las islas Cíes», según el relato de uno de los numerosos testigos, entre los que se encontraban tripulaciones de pesqueros con base en Bueu. Marineros de ese puerto declararon que «el platillo, o lo que fuese, iba tripulado. ¡Que nos expliquen qué demonios era, porque nos dio un susto que nin Dios!», clamaban.
En febrero de 1996, vecinos de As Pontes referían haber observado fenómenos extraños y ovnis desde hacía casi un año. Los avistamientos fueron constantes en esa comarca y en la provincia de Lugo en esa época.
Y en abril de 2019, un veterano piloto de Air Europa, el tinerfeño Juan Reyes, revelaba en el programa de Iker Jiménez el avistamiento desde su avión, el 12 de marzo de 1997, de una supuesta superestructura con forma de platillo en el mar, a 92 km al oeste de Vigo.
La historia de la ufología arrancó en la década de los 40 del siglo pasado, al inicio de la Guerra Fría. El 24 de junio de 1947, el aviador norteamericano Kenneth Arnold avistó una formación de objetos no identificados sobrevolando el Monte Rainier, al noroeste de Estados Unidos. Casi ochenta años después, en un mundo que tiende a la irracionalidad y a la conspiranoia, pese al avance de la ciencia y la ausencia de pruebas, la creencia de que nos visitan los extraterrestres todavía perdura. El célebre astrónomo Carl Sagan, impulsor del programa SETI de búsqueda de inteligencia extraterrestre, decía que «afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias». Y estas no han aparecido, o al menos no se han revelado.
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