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Los viejos oficios: Rosa González y Camilo Rodríguez, joyeros/artesanos del metal

La forja del brillo de Rosa González y Camilo Rodríguez

La plata de ley, la alpaca, el cobre o el latón se convierten en anillos, pulseras o piezas decorativas a través de técnicas de cincelado, batido o picado reconocibles a primera vista. Forjar una identidad propia en sus obras es lo que han conseguido Rosa y Camilo desde su taller Zimzelatum en Gondomar. Tras cuatro décadas de trayectoria su nombre es un referente en la creación de objetos únicos de joyería y metalistería

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Zimzelatum lleva más de cuatro décadas trabajando el metal con una personalidad propia, reconocible a primera vista. Detrás del taller de Vincios están Rosa María González Alonso y Juan Camilo Rodríguez Rial, dos artesanos que convierten la plata, el latón, la alpaca, el cobre o el hierro en obras irrepetibles a base de un proceso de cincelado, grabado y batido del que salen pendientes, anillos o colgantes, pero también bandejas, platos o piezas murales que se mueven entre la joyería y la metalistería artística. Fieles a un lenguaje propio que se inspira en elementos autóctonos y símbolos tradicionales, reinterpretados con una mirada contemporánea, han consolidado una trayectoria conocida dentro y fuera de Galicia y también premiada.

Comenzaron en 1981 con una sólida formación con paso por la Escola de Artes e Oficios de Vigo (Cincelado y Grabado) para seguir haciendo cursos de joyería y profundizar en técnicas como la microfusión, el modelado en cera o el dibujo técnico aplicado a la artesanía, entre otros. La mayoría de su producción actual corresponde a joyería en plata de ley (pulseras, colgantes, pasadores de pelo, gemelos, alfileres de corbata…) pero también otros metales trabajados a mano hasta que adquieren volumen, textura y carácter, y que después pueden ser rematados con pátinas o pulidos que le dan ese aire atemporal que tanto los distingue.

La preparación de la materia prima comienza con su marcado y corte. Ya en fase de elaboración se cincela, pica, bate, martilla, machaca o embute según sea el caso y los efectos de textura o volumen a conseguir; se le da forma, se le aplican soldaduras y ya para terminarlas son tratadas con pátinas de envejecimiento, mateadas o directamente pulimentadas.

Cada pieza requiere del ajuste preciso, del limado y acabado que la hace irrepetible. Es ahí donde el trabajo artesano humaniza el objeto y lo convierte en único. Rosa y Camilo han consolidado una reconocida trayectoria dentro y fuera de Galicia y son habituales de ferias como Mostrart, la Feria de Artesanía de Salamanca, Corazón de Artesanía, ArteNadal o Argálica, entre otras. En esta última fueron ganadores en 2013 del primer premio en el concurso Pieza Única con un plato de alpaca de sesenta y cinco centímetros de diámetro, trabajado con las técnicas de picado y batido.

Dicen que sus creaciones destacan por «su sencillez y utilidad» y en su proceso de elaboración buscan «que cuenten una historia, porque cada una tiene un relato», que transmiten a través del diálogo con los clientes. Sus trabajos pueden verse en su web zimzelatum.com.

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