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Entrevista | Luis García-Rey Periodista y escritor

«Busco entretener al lector y me gusta incomodar»

El autor vigués presenta «Chantaje», el tercer título de la saga negra de los policías Axel y Loor

El autor vigués 
de novela negra Luis
García-Rey.

El autor vigués de novela negra Luis García-Rey.

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Ana Rodríguez

Periodista deportivo, presentador de televisión y escritor de novela negra, Luis García-Rey, vigués nacido en 1981, ha presentado esta semana «Chantaje» (editorial Espasa), el tercer título de su saga alrededor del policía Axel, vigués como el autor, y su compañera Loor. Con el racismo como trasfondo social, la pregunta de si todos tenemos un precio como punto de partida y la corrupción política como telón de fondo, el autor teje un trepidante relato repleto de pistas que desaparecen, testigos que mienten, órdenes de guardar silencio, personajes extremos y políticos que se creen por encima de la justicia.

«Todo el mundo tiene un precio» es la primera frase de su nueva novela, donde plantea una historia en la que la ley no siempre es justicia. ¿Se ha inspirado en la actualidad política? ¿Considera que todos tenemos precio?

La novela es pura ficción, pero la realidad ha alcanzado la ficción en este caso, porque una vez acabada la novela iban pasando cosas que eran muy parecidas a las que yo relato. Me inspiro en esa afirmación de que todos tenemos un precio porque depende a quien le preguntes te asegura que es cierto y hay gente que se cree que es incorruptible, lo que pasa es que, según va subiendo la cantidad de dinero que ofreces, la cantidad de la lista de cosas que no harías nunca va disminuyendo. Y a partir de ahí surgen personajes políticos que se creen por encima del bien y del mal y que la ley no es para ellos. Y esa gente empieza a hacer cosas que cuando te investigan policías de verdad, como Axel y Loor, puedes acabar con tus huesos en la cárcel.

¿Cuál es el chantaje más peligroso: el político, el emocional, el económico o el sexual?

La extorsión más peligrosa es la que realmente da con tus miedos, el chantaje es conseguir dar con lo que quiere ocultar cualquier persona, ahí es donde verdaderamente está el peligro.

¿Esta novela es la consolidación de la saga de los policías Axel y Loor?

Ojalá, eso también lo tendrán que decir los lectores, pero yo estoy supercontento con las aventuras de Axel y Loor, me divierte mucho escribirlas y la sensación que tengo es que al lector también le está divirtiendo mucho leerlas . Con «Axel» la historia tenía que ver con el narcotráfico y con Vigo y fue una revelación ver la acogida; con «Loor» llegó el premio Primavera de Novela, que fue otra sorpresa mayúscula, y espero que a «Chantaje» por lo menos el lector la abrace de la misma forma.

Presenta personajes, tanto en el equipo de policías, como en los criminales y víctimas, con traumas durísimos. ¿No hay novela negra sin heridas?

No hay vida sin heridas, todos arrastramos alguna probablemente desde muy pequeños, muchas veces sin ser conscientes y contra eso tenemos que ir peleando día a día, si no curándolas, que sería lo ideal, por lo menos ocultándolas o dejándolas atrás para poder avanzar. Me pasa a mí, te pasa a ti seguramente y mucho más a investigadores que además tienen que lidiar con gente que le puede volar la cabeza en cualquier momento y con gente muy poderosa a la que si alcanzas probablemente quieran borrarte del mapa.

Sitúa la historia entre Madrid, especialmente en Lavapiés, donde vive la prostituta que desaparece al principio de la novela, y una ciudad del norte verde, lluviosa y con sonido de gaitas, pero no es Vigo, sino Edimburgo. ¿Por qué la ha escogido como escenario?

Porque viví en Edimburgo un año y medio hace unos veinte y la conozco bien, y es cierto que tiene ese cierto paralelismo con Vigo, que aparece en dos capítulos de la novela. En Escocia viví una etapa muy feliz y me apetecía hacer esa especie de símil con mi tierra, con mis raíces. Además, Edimburgo guarda esa leyenda del gaitero solitario que desaparece en los túneles de la ciudad con su gaita, al que no encuentran nunca ni vivo ni muerto, pero cuya música suena cada vez que hay un crimen, y me pareció interesantísima para incorporar a una novela negra.

Toda novela negra tiene parte de crítica social. ¿Sobre qué realidad ha querido poner el foco?

En la primera novela el trasfondo social era el narcotráfico; en la segunda, el precio de la fama; en esta yo creo que es el racismo estratégico en España, un país donde si preguntas a alguien si es racista se siente ofendido. Creo que hay un racismo inherente, estructural, presente en la vida diaria de este país, y de muchos otros; lo ves muchas veces en redes sociales: si de repente aparece la noticia de una chica violada entras en los comentarios y ves una cantidad de racismo preventivo alucinate. Me pareció interesante integrarlo en la novela a la hora de buscar sospechosos en una investigación.

Hay pistas que desaparecen, testigos que mienten, órdenes de guardar silencio, personajes extremos y ambientes sórdidos ¿Qué le interesa más: incomodar al lector, removerlo, o sorprenderlo?

Lo que más me interesa es entretenerlo, sobre todo en la época en que vivimos, en que nuestra atención dura segundos y somos incapaces de no coger el móvil o de no desviar nuestra atención más de un minuto. Y probablemente para ello sea necesario sorprenderlo con giros, algo muy habitual en la novela negra. Y no me preocupa lo más mínimo, incluso me gusta, incomodarlo. Me gusta mucho el humor y que y lector sonría y se ría con la novela, pero también me apetece que de vez en cuando piense, se revuelva y diga «esto no lo vi venir y no sé si me está haciendo sentir cómodo», son emociones que a lo largo de 500 páginas está bien que te acompañen.

Emplea el humor, la violencia, el sexo y la acción. ¿Qué ingrediente es más difícil de dosificar?

Procuro no sobreutilizar el gore, esto de ser desagradable con vísceras o con algo que te haga arrugar los ojos no va conmigo. Probablemente en mi estilo hay más presencia de humor, porque creo que hay que reírse de todo en esta vida, aunque tampoco intento abusar. Es un equilibrio complicado, pero creo que en una novela negra tiene que llevar un poco de cada ingrediente: humor, sexo, efectivamente, acción y violencia.

Es un autor de diálogos potentes. ¿Se siente más cómodo escribiendo diálogos o construyendo tramas?

La parte que más me gusta de la novela, que creo que también es la que le da más ritmo, son los diálogos. Como lector, me interesan probablemente más los personajes que las tramas y los personajes se construyen fundamentalmente a través del diálogo.

El libro está plagado de referencias musicales. ¿Qué músicas sonaban en su mente mientras escribía?

Escucho mucha música desde que soy pequeño, a mí la música me interesa mucho, voy a muchos conciertos y en mis novelas me apetece que estén las cosas que me acompañan en el día a día. Luego hay un debate musical y también generacional entre la música que nos acompañó cuando éramos más jóvenes y el movimiento actual de reguetón, que se ha impuesto en este siglo y que lo ha copado todo, y me divierte que mis personajes se muevan en ese mundo generacional musical y que tengan debates entre ellos.

Usted es periodista deportivo. además de profesor de universidad. ¿El deporte y el ‘thriller’ se parecen porque nunca sabes qué va a pasar?

Efectivamente hay un componente común – ya lo comentaba en la anterior novela– porque en ambos el público está con los cinco sentidos puestos en intentar adivinar qué va a pasar, al mismo tiempo con muchas emociones volcadas en el evento y luego el final es absolutamente impredecible. Hay mucho lector que te dice, «Yo lo adiviné, yo lo adiviné», pero querría saber cuándo lo adivinaste y cuántas veces fallaste.

Aparte de por la presencia de Vigo en dos capítulos, ¿qué hay de tu tierra en esta novela?

–Axel es de Vigo, como yo. Estoy muy orgulloso de mi tierra y para mí el mejor lugar del mundo es Vigo, por eso sigo volviendo siempre que puedo y lo mismo le pasa al protagonista, que vive en Madrid igual que yo, que tiene una vida bastante completa, pero a la mínima oportunidad se escapa a Vigo. Cualquier lector de la ciudad va a reconocer un montón de situaciones, un montón de lugares y sitios míticos.

Hablando de Vigo y de novela negra es inevitable hablar de Domingo Villar. ¿Continúa siendo su gran referente?

Sí, y lo será siempre. Revisito siempre las novelas de Domingo Villar –a mí me parece el número uno de este país– y lo seguiré haciendo porque es inalcanzable; o sea, su personaje de Leo Caldas es inigualable y nadie debería ni pretender alcanzarle, pero siempre que escribo lo tengo presente, porque es una referencia maravillosa.

¿Se atreve a hacer una porra para el Mundial de fútbol?

Siendo absolutamente honesto, espero que va a ganar España. Dependemos del estado de salud de Lamine Yamal, pero yo no veo a ningún equipo por encima. Luego es fútbol y hay muchos equipos capaces de ganar este Mundial, pero a España la veo probablemente la selección más fuerte.

¿Qué le parece como celtista y como vigués que esté en la selección Borja Iglesias?

Para mí es una alegría tremenda. Primero, porque me cae muy bien Borja Iglesias. Segundo, porque me gusta muchísimo como futbolista; y tercero, porque representa al Celta, que siempre es un orgullo. Creo que lo merecía, es justo y espero que tenga participación porque es un futbolista diferente que en determinados contextos te puede dar mucho dentro del terreno de juego Lo disfrutamos en el Celta y espero que lo disfrute todo el todo el país.

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