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Los viejos oficios: Raquel Rey, artesana del cuero

La piel del ritmo

Desde su taller en Corme, Rakelúa, Raquel Rey convierte el cuero en piezas llenas de color, tradición y creatividad. Además de bolsos, mochilas y complementos, la demanda de sus exitosas fundas para pandereta no deja de aumentar entre músicos y público

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Todo empezó casi por casualidad, en un pequeño obradoiro de Carballo. Allí hizo un monedero y descubrió que aquel material flexible y noble tenía algo fascinante. El cuero, sus herramientas y el trabajo manual la atraparon para siempre. De eso hace veinte años, y desde entonces Raquel Rey no ha parado. Su taller abierto al público está en una casa de madera en Corme, donde mira el mar desde lo alto. Por eso todas sus piezas llevan algo del paisaje gallego cosido dentro y parte del Atlántico que, ella misma dice, «me ayuda mucho a la hora de crear».

Cautivada por un material de posibilidades infinitas ha mostrado su trabajo en ferias, festivales folk, mercados artesanos y foliadas populares. En verano instala también una pequeña muestra en el paseo de Malpica, donde turistas y vecinos se detienen a contemplar sus creaciones.

De las manos de Rakelúa salen bolsos, mochilas, cinturones o carteras hechas artesanalmente. Pero si hay una pieza que identifica ya a la marca son las fundas de pandereta, donde tradición y artesanía se dan la mano. Las confecciona por encargo y cada una tiene algo único: colores intensos, grabados, texturas y detalles que transforman estas obras en piezas imprescindibles y ya reconocibles. Los pedidos de estas fundas vinculadas a la música tradicional gallega –que se pueden llevar también como bolsos para el día a día– no dejan de crecer entre los usuarios. También hace las correas de los bombos y de los tamboriles.

Raquel trabaja con pieles de curtición vegetal –«que adquiero en el curtidor de Sofán y de San Paio, los únicos que hay en Galicia», explica– y busca colores distintos que pueden evocar el paisaje gallego. Desde azules profundos a tonos tierra que tiene a la vista desde su taller, entre otros. Raquel se encarga de todo el proceso. Ella corta, diseña los patrones, marca y cose artesanalmente.

En invierno es cuando hace los trabajos personalizados y por encargo, que incluyen las fundas de pandereta. También imparte talleres para grupos reducidos con la misma pasión que sintió por el cuero desde el primer día, tanto trimestrales como de más corta duración. Ahora ya tiene a punto la temporada de verano después de meses produciendo modelos nuevos. Desde hace unos años su marca, Rakelúa Coiro, está inscrita en el registro de Artesanía de Galicia, lo que ha dado más visibilidad y prestigio a su proyecto. Sus trabajos pueden verse en @rakeluacoiro.

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