Los viejos oficios: Ricardo Padín, maestro cuchillero
La fragua de la montaña en la que Ricardo Padín forja sus cuchillos
Ricardo Padín encontró en una aldea de Manzaneda el lugar perfecto para su proyecto. Este venezolano con raíces gallegas forja cuchillos artesanales con demanda en medio mundo. Las redes sociales han dado impulso a su trabajo, mientras planea dar cursos para perpetuar un antiquísimo oficio
Llegó desde Venezuela con la ilusión de empezar una nueva vida. Hoy, desde el interior ourensano, Ricardo Padín convierte el acero en piezas únicas desde la pequeña aldea de Placín, en el concello de Manzaneda, donde el sonido del martillo y la fragua vuelve a escucharse gracias a este artesano de raíces gallegas que está consiguiendo revivir el oficio con éxito tras una intensa dedicación y el apoyo de las redes sociales.
Padín tiene 43 años y sangre de la tierra muy presente. Sus abuelos emigraron desde Vilaxoán, en Pontevedra, al país sudamericano siendo jóvenes. «Siempre sentí a Galicia muy presente», cuenta. Tras años trabajando en logística y supervisión industrial, la vida le llevó a reinventarse. Desde muy joven había sentido inclinación por el arte y durante un tiempo tuvo como pasatiempo la artesanía con hierro y la madera. Por eso, cuando decidió emprender un proyecto propio hace nueve años, la forja fue una opción que hoy es sólida profesión con encargos dentro y fuera del país.
La familia llegó a España en septiembre de 2024. Primero recaló en Alicante, donde tenían parientes, pero el destino definitivo estaba mucho más al norte. Ricardo quería un pueblo, naturaleza y un espacio donde poder tener casa y taller juntos. Lo encontró en Placín, donde consiguió alquilar una vivienda junto a una antigua carpintería metálica que hoy funciona como fragua artesanal.
En su taller nacen cuchillos de cocina, piezas para cazadores, coleccionistas y navajas clásicas elaboradas a mano. Trabaja principalmente con acero al carbono, aunque reconoce que el de Damasco se ha convertido en su gran pasión. La técnica, de origen ancestral, combina distintos aceros mediante soldadura por forja para crear dibujos irrepetibles de gran belleza sobre la hoja. «Tiene su complejidad pero el resultado es único, de gran expresividad artística», dice este experto.
Además de su conocimiento del oficio, las redes sociales le han ayudado a dar visibilidad a su trabajo. Sus vídeos sobre el proceso de la cuchillería artesanal acumulan cientos de miles de seguidores en TikTok, Instagram o YouTube, donde comparte su quehacer diario desde su taller rural. Esa presencia le ha permitido vender piezas en toda España, Venezuela y también en otros países europeos.
Padín ya ha participado como expositor en ferias especializadas de Madrid y Albacete y este año estará también en Valencia, dentro de un circuito artesanal muy valorado entre aficionados y profesionales del sector.
Pero su proyecto va más allá de fabricar cuchillos. Su idea es convertir el taller en un espacio donde enseñar el oficio y atraer visitantes al rural ourensano. Quiere impartir cursos de forja para vecinos y turistas, transmitir técnicas tradicionales y demostrar que todavía hay oficios antiguos capaces de echar raíces en la Galicia rural. Sus trabajos pueden verse en @ricardopadin01, en su web y otras redes sociales.
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