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José María Sicilia expone su obra en el Palacio de Liria

La Fundación Casa de Alba organiza la muestra de uno de los más destacados creadores españoles contemporáneos

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Los visitantes al Palacio de Liria en Madrid estos días se encontrarán con la sorpresa de encontrar una exposición de obras de José María Sicilia distribuidas a lo largo de algunas de sus estancias más emblemáticas. Se trata de una nueva exposición de las que desde hace meses organiza la Fundación Casa de Alba en su palacio para dar a conocer a artistas contemporáneos y ejercer el mecenazgo que ha caracterizado a la familia a lo largo de la historia, al mismo tiempo que se persigue un compromiso con la creación contemporánea. Al final del periodo durante el que se muestran al público, la Casa de Alba adquiere una de las obras de la exposición para añadirla a su patrimonio.

Con el título «Noches y días», se trata esta vez de un diálogo entre el arte de José María Sicilia y las estancias del palacio, que albergan obras clásicas de la pintura española y objetos del patrimonio histórico, en una relación en la que los cuadros de Sicilia se entrelazan con la arquitectura y la memoria del edificio, una relación simbiótica entre la mirada del artista y el pasado. Algunas de la veintena de obras de Sicilia que se muestran han sido concebidas expresamente para esta exposición.

El recorrido comienza en la Biblioteca del palacio, para continuar en estancias como los salones Estuardo y Gran Duque, el Salón de baile y el salón Amores de los dioses. En la Biblioteca, las tres piezas de su serie «Canción del niño en la oscuridad» (Cuando me abrazas, No me amenaces y Catarí, Catarí), articulan memoria y tiempo en un montaje que convierte la estancia en un espacio onírico. En el resto de los salones, los biombos móviles construidos con espejos y decorados con flores que, en su reverso y en su anverso, refuerzan el sentido de transitoriedad del mensaje y superponen el pasado al presente. La última estancia, dedicada a las exposiciones temporales, recoge obras recientes de Sicilia.

Con la obra de José María Sicilia se invita al visitante a ver el palacio con otros ojos y a generar nuevas lecturas y experiencias. Las obras de Sicilia ofrecen una visión general de la producción del artista, sus técnicas, pinturas, fotografías, esculturas e instalaciones, una propuesta visual de la historia del arte que incluye los vínculos familiares y el imaginario cultural compartido y que invita a la reflexión y al relato de historias inacabadas, como las de «Las 1000 y una noches», al que alude el título de la exposición. Se trata de contar historias para seguir viviendo. Sicilia utiliza a Sherezade para ilustrar el relato de la prolongación de una vida a través de historias que no terminan. En este universo conviven la pasión, el erotismo, la fragilidad y la magia en esas historias compartidas. En el montaje destacan los juegos de luz y de color y el acompañamiento musical de melodías seleccionadas por el artista, entre ellas una pieza inspirada en la zarzuela escrita por el propio Sicilia, que firma con su segundo apellido Fernández-Shaw (el abuelo del que heredó este apellido fue autor de famosas zarzuelas).

Para José María Sicilia, participar en esta experiencia ha sido entrar en un diálogo con un lugar cargado de tiempo y aceptar que uno también cambia al hacerlo, «establecer una conversación con el palacio en la que ambos nos afectamos». El visitante puede ahora descubrir el palacio a través de los ojos de Sicilia, generando nuevas lecturas y enriqueciendo la experiencia de la visita.

Un artista internacional

José María Sicilia (Madrid, 1954) ha dedicado gran parte de su carrera a cuestionar el espacio inmaterial entre el arte y la vida, entre Eros y Tánatos, en territorios fronterizos que separan lo familiar y lo extraño. Se trata de un artista internacionalmente reconocido, con exposiciones en el Guggenheim de Bilbao, la Academia de Bellas Artes de Madrid, el Museo Delacroix y el Centro Pompidou de París, el Museo de Arte de Fukushima, el MoMA de Nueva York o el Amos Anderson de Helsinki.

Por su parte, la Fundación Casa de Alba fue creada en 1975 por los duques de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Luis Martínez de Irujo. Se dedica a la conservación y mantenimiento del patrimonio histórico-artístico de la Casa de Alba (posee más de 350 pinturas, esculturas y objetos de arte) y a organizar exposiciones de sus obras y de sus fondos bibliográficos y documentales. Entre el legado de la familia hay obras de Velázquez, Goya, Zurbarán y Murillo y de pintores europeos como Rubens, Tiziano, Ingres o Lavinia Fontana.

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