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Los viejos oficios: Blanca Quiroga y Serse Saruis, creadores de instrumentos de percusión

El sonido que se lleva

Blanca y Serse son el alma de Instrumentos de Troula, artesanos que desde Ventosela (Ribadavia) se ocupan de hacer piezas de percusión «miúda» y llena de ritmo como culleres, tarrañolas o cajones portátiles que dan vida a la tradición festiva gallega. Su música llega a todo el mundo

El nombre ya lo dice todo. En Instrumentos de Troula se trabaja para la fiesta, para que los cantos tradicionales, la foliada y los seráns sigan vivos. De ello se ocupan Blanca Quiroga García-Boente, ourensana con raíces en Valdeorras, y Serse Saruis, llegado desde Cerdeña por amor y ya gallego por elección. Llevaban años trabajando la madera en otro proyecto, haciendo juguetes y piezas para el hogar hasta que su pasión por la música tradicional gallega les llevó a convertirse en hacedores de instrumentos de percusión «miúda», portátiles, divertidos y llenos de corazón con latido galaico.

En este tándem que es Instrumentos de Troula, Serse Saruis está detrás de las herramientas. Se crió en una casa de campo en Cerdeña, donde su padre tenía un pequeño obrador de carpintería. Allí fue donde aprendió, casi sin darse cuenta, el respeto por la madera y esa manera de trabajar precisa que mantiene hoy. Y Blanca, con su oído fino y su virtuosismo a la hora de tocar, determina la pureza del sonido y la calidad que buscan. Aunque mucho del trabajo del taller se lo reparten al cincuenta por ciento para que esa percusión «miúda» se mantenga y siga acompañando la fiesta.

Su «obsesión», dicen, es la calidad del acabado y un sonido tan nítido y puro como la tierra a la que pertenece. Se basan en la tradición pero también sienten «la necesidad de aportar, de investigar y de buscar nuevas posibilidades. A esta forma de trabajar la llamamos, de manera cariñosa, tradinnovación», explican. Y ponen como ejemplo sus cucharas: «Mantienen el sonido de las tradicionales, pero con un diseño ergonómico que elimina gran parte de la dificultad inicial y amplía las posibilidades sonoras y musicales del instrumento».

Cada una de sus piezas está hecha en el taller empleando maderas duras recicladas y acabados de origen vegetal y con certificación de producción ecológica. Para conseguir el sonido seco y potente que exige la percusión miúda, «necesitamos maderas de gran dureza, que en muchos casos no son locales, como el ébano, el granadillo o el amaranto. La única madera de origen local que nos permite mantener ese nivel sonoro es el boj», refieren. Y así elaboran pequeñas joyas como «castañolas de peito» de sonido claro y cálido, listas para llevar siempre con uno y sumarse al ritmo con su alegre «repenique». También «culleres» que ellos han rescatado de la tradición para hacerlas de una única pieza de madera maciza y que tantas posibilidades ofrece a la hora de hacer música. No faltan las tarrañolas ni los mini cajones que los artesanos de Instrumentos de Troula han incorporado a su lista, tan manejables y portátiles que se pueden llevar en bandolera o dentro de una mochila.

En este 2026 Blanca y Serse esperan «estar aún más presentes en el circuito de música tradicional» y repetirán en festivales como el de Ortigueira o el de Pardiñas y también estarán por primera vez en la Foliada de Melide. Igualmente, organizan talleres y sus instrumentos ya han viajado a Estados Unidos y a varios países de Europa a través de encargos por su web: instrumentosdetroula.es.

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