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Los viejos oficios: Ana Isabel Novo Barreiro, artesana del cuero

La piel del tiempo

Ana Novo mezcla técnicas de pintura, modelado y grabado para aplicarlas sobre el cuero y crear piezas únicas, desde carteras a bolsos, boinas y otros complementos. Desde su taller Tres Caracoles de Lugo su trabajo se distingue por un estilo minimalista y colorido que llega a todo el mundo

Ana Isabel Novo es la artífice de Tres Caracoles, taller de artesanía en cuero ubicado en el número 202 de la Ronda das Fontiñas, en Lugo. Desde ahí Ana diseña y elabora piezas únicas utilizando técnicas tradicionales de marroquinería combinadas con procesos creativos propios, como el modelado y la pintura sobre cuero. Sus complementos como bolsos, carteras, boinas de piel y accesorios destacan por un estilo minimalista y colorido que pueden viajar a cualquier parte del mundo.

Novo llegó al oficio desde las artes plásticas, tras formarse en volumen en Madrid y explorar disciplinas como la fotografía, la pintura o el modelado. Durante años enseñó dibujo y técnicas artísticas, hasta que el cuero «se convirtió en el protagonista de mi historia», explica en su propio relato profesional.

De regreso a Galicia, el contacto con otros artesanos y la observación directa del oficio la empujaron a abrir su propio obrador en 2012, en un momento en que la competencia era escasa y el margen para experimentar, amplio. Desde entonces, su firma ha ido perfilando una identidad reconocible: líneas limpias, dibujo conceptual y un uso del color que llama la atención en todas sus piezas.

«Lo que más me atrajo del cuero fueron sus enormes posibilidades creativas –explica Ana–. Es un material que se puede modelar, moldear, trabajar en relieve, teñir o utilizar en su estado natural. Con el paso del tiempo, además, adquiere carácter propio, aparte de muy duradero». Trabaja con cuero de curtido vegetal –un 80 por ciento procedente de Galicia y el otro veinte de otras zonas de España–, un proceso más respetuoso con el medio ambiente y que le permite tratarlo como si fuera un lienzo, una plancha o una fibra. «Puedo pintarlo, grabarlo, trenzarlo o moldearlo. Creo que es un material increíblemente agradecido dentro de la artesanía, ya que sus posibilidades sólo están limitadas por la imaginación de quien lo trabaja», dice la creadora de Tres Caracoles, nombre que rinde homenaje a la taberna en la que se dice que trabajó Leonardo da Vinci.

Su proceso de diseño de nuevas creaciones está marcado por dos miradas, la contemporánea, en la que reinterpreta los complementos que lleva la gente en su día a día, así como los que aparecen en películas y series, y otra que va más hacia el pasado y revisa modelos antiguos. «Por ejemplo, partir de un bolso de los años 50 y darle una visión más actual y funcional», dice. El resultado en ambos casos son piezas estéticamente atractivas, prácticas y cómodas en el uso diario. También hace encargos personalizados al gusto del cliente.

Tres Caracoles cuenta con el sello de Artesanía de Galicia, lo que le ha permitido exponer sus obras en eventos internacionales. Y a través de internet sus productos llegan lo mismo a Lugo que a Japón, México o Nueva York. Además Ana acude a ferias e imparte clases del oficio. Tres Caracoles forma parte de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) y fue uno de los proyectos seleccionados en su lanzadera Ruraltivity. Su trabajo puede verse en trescaracoles.es.

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