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Los viejos oficios

Esther Ferreiro, la artesana que transforma el vidrio en joya

Desde Santa Comba (A Coruña), donde tiene su taller, Esther Ferreiro transforma el vidrio de Murano en joyas luminosas. Lo funde a soplete y lo engarza en plata, a veces combinándolo con otros materiales. Sus piezas brillan en todo el país y llegan a otras partes del mundo

Esta artesana natural de Santa Comba llegó al mundo del vidrio hace más de veinte años, cuando decidió buscar otro rumbo diferente al que era su trabajo entonces. Lo encontró en un material que la dejó fascinada desde el primer momento. Esther Ferreiro transforma el vidrio de Murano en joyas luminosas que pueden adquirir cualquier forma en sus manos. Hoy sus creaciones son reconocidas en todo el país y es una de las integrantes que trabaja en el castillo de Vimianzo en la muestra de artesanía viva, en la que el público puede observar las técnicas de diferentes oficios tradicionales. Aunque su taller, situado en la rúa Nova de Santa Comba, es el laboratorio donde nacen sus piezas, reconocidas con el sello de Artesanía de Galicia.

Para dominar ese lenguaje de fuego y transparencias se formó en la Escola de Artes e Oficios Mestre Mateo de Santiago, en la ya desaparecida Escola Galega do Vidro y también en la histórica Real Fábrica de Cristales de La Granja, en Segovia. Aquella formación fue el inicio de un oficio que hoy suma más de veinticinco años de trabajo artesanal.

Esther elabora colgantes, pendientes, pulseras o anillos —entre otros— con vidrio de Murano fundido a soplete y montados en plata de ley. Es un proceso minucioso que requiere paciencia. Primero funde las varillas de vidrio en la llama; después modela pequeñas cuentas sobre un mandril de acero. Las piezas pasan luego por un horno a unos 520 grados para eliminar tensiones internas y ganar resistencia. Finalmente se enfrían lentamente durante unas horas antes de convertirse en joya.

Aunque el vidrio es el protagonista, Ferreiro ha sabido incorporar elementos muy ligados al territorio. Uno de los más singulares es la mica moscovita procedente de antiguas explotaciones mineras de Vimianzo, cuyas partículas brillantes aportan reflejos únicos a sus creaciones. También emplea lámina de oro y de plata para fundirlos con el vidrio, logrando unos efectos únicos.

Su inspiración llega casi siempre de la naturaleza: hojas, animales, flores o símbolos populares como la concha del peregrino o la figa protectora. Entre las figuras más reconocibles están los pin de las pequeñas mariquitas de vidrio o de los huevos fritos, entre muchos otros.

Su trabajo y clientela ha ido extendiéndose. Además de proveer con sus obras diversas tiendas y galerías de la geografía gallega y del resto de España, Esther trabaja con coleccionistas y sus piezas llegan a cualquier parte del mundo, más aún al estar en una zona turística.

La mayoría de su creación la realiza en Santa Comba, aunque también se la puede ver trabajar en vivo todos los fines de semana del año y durante todos los días en Semana Santa y el verano en el Castillo de Vimianzo, donde niños y adultos quedan hipnotizados observando cómo domina el fuego y el vidrio. Entre las muchas anécdotas que integran la trayectoria de esta renombrada artesana están los huevos fritos en forma de pin que llegaron hasta la famosa Casa Lucio de Madrid.

El próximo proyecto de Esther Ferreiro es la exposición de su nueva colección en el castillo de Vimianzo a partir del 28 de marzo que lleva por título «Unha flor, unha xoia». Su trabajo puede verse en Instagram: @platayvidrio y Facebook.

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