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Historia

150 años del teléfono. Así llegó a Galicia el invento de Graham Bell

El industrial López de Neira tuvo una primera línea telefónica, en 1887, pero las redes urbanas no funcionaron hasta 1889, en A Coruña y Vigo

Alexander Graham Bell.

Alexander Graham Bell. / Harris & Ewing

Rafa López

Rafa López

Vigo

Recibir una llamada telefónica es ahora, para no pocas personas, algo invasivo. Acostumbrados a la comunicación por whatsapp, por otras redes sociales y mediante notas de voz, la llamada directa nos exige atención inmediata y abandonar nuestra frenética vida en modo multitarea. El cambio en la percepción social del teléfono no nos debe hacer perder de vista la importancia de este invento, que nació hace 150 años de la mano de Alexander Graham Bell, y que cambió el mundo para siempre. Como otros avances tecnológicos del siglo XIX, tardó bastantes años en llegar a Galicia, y sus primeros pasos aquí han sido motivo de controversia. ¿Quién descolgó el teléfono en primer lugar y quien estaba al otro lado del hilo?

Para empezar, ya es discutible el hecho que sustenta el titular de este reportaje: para no pocos investigadores, el teléfono no fue realmente «el invento de Graham Bell». Varias fuentes consideran a Antonio Meucci (1808-1889), emigrante italiano afincado en Nueva York y colaborador de Garibaldi, su verdadero creador. Meucci instaló un dispositivo similar a un teléfono en su casa para comunicarse con su esposa, encamada por una artritis reumatoide. En 1871, presentó una solicitud de patente provisional para su dispositivo ante la Oficina de Patentes de Estados Unidos, pero en ella no se mencionaba la transmisión electromagnética del sonido vocal. Fue en 1876 cuando Alexander Graham Bell (1847-1922), escocés emigrado a Norteamérica, obtuvo una patente para la transmisión electromagnética del sonido vocal mediante corriente eléctrica ondulatoria. Hay un tercer contendiente, el estadounidense Elisha Gray (1835-1901), que desarrolló un prototipo de teléfono el mismo año. Gray, prolífico inventor, obtuvo setenta patentes y se le considera el padre de artilugios tan importantes como el sintetizador musical. Sin embargo, fue la patente del teléfono de Graham Bell la que prevaleció en los tribunales.

Edificio de «teléfonos interurbanos» en la calle Colón de Vigo (izq.) y un teléfono Ericsson, principios del siglo XX.   | // ARCHIVO PACHECO

Un teléfono Ericsson, principios del siglo XX. / Archivo Pacheco

El caso es que el 10 de marzo de 1876, Bell utilizó su instrumento en Boston (Estados Unidos) para llamar a su ayudante, el mecánico eléctrico Thomas Watson, que se encontraba en otra habitación, fuera del alcance del oído. Le dijo: «Señor Watson, venga aquí; quiero verlo», y Watson apareció poco después a su lado. Esta se considera la primera llamada de teléfono de la historia y da origen a la efeméride que ahora celebramos. Además, abrió el camino a que nueve años después fundase la American Telephone and Telegraph Company (AT&T), que hoy perdura como la tercera empresa de telecomunicaciones del mundo por ingresos.

Retrato fotográfico de Alexander Graham Bell. | // ARCHIVO PACHECO

Operadoras de telefonía en la centralita de la calle Colón de Vigo. / Archivo Pacheco

Se le ha atribuido a quien fuera alcalde de Vigo, el lucense Antonio López de Neira (1827-1919), la primera llamada de teléfono realizada en Galicia. El hito habría sucedido en 1882, en la céntrica calle del Príncipe de la ciudad olívica. Sin embargo, este dato en absoluto está contrastado. El último cronista oficial de Vigo, Ceferino de Blas, escribió en FARO DE VIGO (2022) que el teléfono llegó realmente a Vigo siete años después, en 1889. Quien fuera director del decano cita una información publicada en este periódico el 28 de julio de 1889, que avanza: «Es muy posible que mañana comience a funcionar el teléfono con algunos abonados».

La primera mención al teléfono en FARO, en 1877, y el que fuera alcalde de Vigo, Antonio López de Neira.

La primera mención al teléfono en FARO, en 1877, y el que fuera alcalde de Vigo, Antonio López de Neira.

Si no fue López de Neira quien realizó esa primera llamada, ¿a qué se debe esa falsa atribución? José Ramón Cabanelas, miembro del Instituto de Estudios Vigueses, recuerda que López de Neira era, a finales del siglo XIX, uno de los grandes empresarios de Vigo. Además de una fábrica de chocolate, tenía en Lavadores, que hasta 1941 fue un municipio independiente de Vigo, la fábrica de papel La Cristina. En 1886, este industrial de Sober (Lugo), interesado por las tecnologías que contribuían al progreso, solicitó autorización al Concello para unir telefónicamente esta fábrica de papel con sus despachos y vivienda particular de la calle del Príncipe. Ya a comienzos de 1887 se inaugura esta línea telefónica, que sería la primera de toda Galicia. «Habría que esperar hasta el año 1889 para que tanto A Coruña como Vigo inaugurasen sus redes telefónicas urbanas entre distintos abonados, que serían las primeras de la comunidad», precisa Cabanelas, que concreta: «A principios de 1889 inauguraron su red telefónica los herculinos, y el 24 de noviembre de ese año, a las doce de la mañana, lo hacían los vigueses. La estación telefónica olívica estaba en el número 54 de la calle del Príncipe, donde los ciudadanos podían realizar llamadas urbanas previo pago de 30 céntimos con conferencia de tres minutos».

Estas primitivas redes telefónicas de Galicia solo eran urbanas. Para comunicarse entre sí, los abonados al teléfono necesitaban de las operadoras que, a través de jacks de conmutación, los ponían en comunicación telefónica directa entre ellos. Hablamos de unos pocos privilegiados: la mayoría eran empresarios, conserveros, sociedades recreativas como el Casino, la empresa británica del Cable Inglés y otras compañías como FARO DE VIGO, que ya el 5 de septiembre de 1889 comenzó a poner bajo su cabecera «Teléfono núm. 19» como forma de contacto para su redacción y administración de Príncipe, 21. Faltaban entonces dos meses y medio para la entrada en funcionamiento oficial de la red.

Por tanto, prosigue Cabanelas, en 1882 no pudo haberse realizado ninguna llamada telefónica en Vigo, salvo que Antonio López de Neira, un adelantado entre sus coetáneos, tuviese un teléfono en sus despachos y vivienda de la calle del Príncipe y lo utilizase en su interior. Habría sido algo similar al uso que hizo Antonio Meucci del entonces llamado «teletrófono»: el que para muchos fue el verdadero inventor del teléfono lo utilizó para comunicarse con su mujer, que, como se ha dicho, estaba encamada en el primer piso de su vivienda mientras él trabajaba en el sótano de la misma. «Quizás a López de Neira, que en 1880 tenía un farol de luz eléctrica en su casa y lo mostraba en el balcón de su vivienda como algo asombroso, se le atribuyó años antes de inaugurar su línea telefónica en 1886 también el teléfono, pues en 1882, mediante un Real Decreto, se regula la telefonía en España», refiere este investigador, autor del libro «Vía Vigo: la historia del Cable Inglés y el Cable Alemán».

Titularidad

Dicho Real Decreto de 1882 especificaba que la titularidad de la red era pública y que la licencia de explotación privada duraría un máximo de 20 años. Seis años después, en 1888, se le concedió al empresario vigués José Álvarez de Sotomayor la explotación del teléfono en Vigo. La concesión la adquiría en 1900 el recién nacido Banco de Vigo, hasta que, años después, se haría cargo de ella la Compañía Peninsular de Teléfonos, fundada en Barcelona en 1894.

Los aparatos de entonces, añade Cabanelas, solían ser de madera, tipo magneto con manivela, y de marcas europeas, como Ericsson y Siemens. Hasta 1929 no se implantaron en las principales ciudades de Galicia las centralitas automáticas de Telefónica, con las míticas operadoras manipulando los jacks de conexión, consiguiendo, de esta forma, la comunicación telefónica interurbana. La centralita viguesa de teléfonos interurbanos estaba en la calle Colón, esquina calle Uruguay, junto al edificio que después albergó el Teatro Cine Fraga.

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Edificio de «teléfonos interurbanos» en la calle Colón de Vigo / Archivo Pacheco

FARO se interesó desde el inicio por esta innovación en las comunicaciones. No hay que olvidar que, entre sus objetivos iniciales desde su fundación, en 1853, figuraba la conexión de Vigo por ferrocarril, cuya primera línea en España conectó Barcelona y Mataró en 1848. La primera mención al teléfono en sus páginas data del 27 de diciembre de 1877. «El telégrafo vocal funciona con total regularidad en Berlín», relataba el decano. «El director general de Correos conversa de viva voz desde su despacho con el director de Telégrafos a una distancia de dos kilómetros; todas las palabras se entienden perfectamente, como si los dos funcionarios se hallasen conferenciando en la misma plaza. Otra aplicación del teléfono se ha hecho entre Francia e Inglaterra, por medio de dos trompetillas acústicas imantadas, situadas una en Santa Margarita, costa inglesa, cerca da Douvres, y otra en Sangatte, cerca de Calais, y unidas entré sí con un hilo metálico. Estos ensayos van a repetirse a mayores distancias, y se construyen nuevos aparatos», contaba FARO.

En enero de 1878 se informaba de «pruebas satisfactorias del teléfono del Madrid a Aranjuez», y el 7 de febrero del mismo año se contaba el «ensayo del teléfono verificado entre Coruña y Ferrol, que dio los mejores resultados, hasta el punto do oírse una diana que tocaba una flauta en la estación de Ferrol, así como varios toques do corneta, que produjeron mucho entusiasmo. Este aparato fue construido en Barcelona, y es de creer que su uso se generalice en España, puesto que en los talleres del Sr. Dalmau se construyen de varios tamaños y precios al alcance de todas las fortunas».

Acertó en su pronóstico FARO DE VIGO, que dos días después dedicaba un amplio reportaje a los «progresos con la electricidad» y a «los teléfonos». «El teléfono es la maravilla de nuestros días, el invento más prodigioso que se ha hecho de algunos años a esta parte; es una prueba más de los portentos que la ciencia nos reserva para completar el imperio de la inteligencia humana sobre el mundo material. La extremada sencillez de este aparato asombra a las personas competentes, y puede asegurarse que nada se ha hecho más original desde la invención del telégrafo eléctrico», reza el texto.

Para explicar el mecanismo del nuevo invento, este reportaje de 1878 señala que «no trasmite la voz como lo hace un tubo acústico: la metamorfosea, la trasforma en movimientos moleculares, y la reproduce a lo lejos con todos sus caracteres, perdiendo tan solo algo de su fuerza. Así puede conocerse la voz de una persona conocida, y si es desconocida, distinguir la de un hombre de la de una mujer; en fin, un cantante podría hacerse oír de un director de ópera que se encontrara en distinta ciudad y este apreciar todas las cualidades de la voz sometida a su examen, exceptuando su extensión».

La invención del «teléfono parlante» se atribuye ya entonces al «profesor Graham Bell, escocés establecido en América». Sin embargo, FARO menciona un «primer teléfono» que «fue inventado por el profesor Reiss en Alemania en 1877», con la salvedad de que «este aparato se limitaba a transmitir piezas sencillísimas de música».

«Parecía que el teléfono había de ser la última palabra de la ciencia; pero apenas completado este invento, se anuncia otro, el fonógrafo, más maravilloso todavía», concluye con entusiasmo esta curiosa pieza periodística escrita hace 148 años.

150 años  del teléfono Así llegó a Galicia el invento de Graham Bell

La primera mención dal teléfono en FARO, en 1877 / FdV

Ya el 28 de julio de 1889, FARO informa que al día siguiente, posiblemente, comenzaría a funcionar el teléfono con algunos abonados.

Según señala José Ramón Cabanelas, «no sería hasta el año 1929 cuando se implantan en las principales ciudades de Galicia las centralitas automáticas de Telefónica, con las míticas operadoras manipulando los jacks de conexión, consiguiendo, de esta forma, la comunicación telefónica interurbana. Antes, en 1914, Monforte de Lemos ya había inaugurado la comunicación telefónica con Madrid, siendo esta red la que se extendería por toda la comunidad», añade el investigador.

En los años 60 del siglo pasado se produce un cambio definitivo de la operadora manual a la automática, que elimina la necesidad de telefonistas para realizar conferencias interurbanas. Fue el alcalde Rafael Portanet (1908-1988) quien, el 6 de abril de 1968, inauguró oficialmente este avance. En esta ocasión sí tenemos constancia de quienes estaban a uno y otro lado de la línea telefónica: el jefe de Prensa de Telefónica, Santiago Galindo Herrero, realizó la primera llamada directa desde Vigo a un teléfono de Madrid, concretamente al despacho del ministro de la Gobernación, el ferrolano Camilo Alonso Vega.

Décadas más tarde llegaría internet, apoyado en las líneas telefónicas, y la telefonía móvil, tecnologías que han moldeado nuestro mundo a partir del disputado invento de Alexander Graham Bell… o de Antonio Meucci.

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