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Los viejos oficios: Vicente Martín González, luthier

Vicente Martín, el luthier de Vilaboa que transforma la madera en música

Formado en la legendaria escuela de Cremona, Vicente Martín González trabaja entre la tradición italiana y la inspiración atlántica. Cada vez son más los encargos que recibe en su taller de Vilaboa para construir o restaurar instrumentos, algunos incluso expuestos en museos

Lo suyo fue una vocación temprana. A los quince años ya sabía que quería dedicarse a la luthería, cuando estudiaba violín en el conservatorio, instrumento que conocía desde niño. La música iba a instalarse para siempre en la vida de Vicente Martín González y a los dieciocho aterrizó en la Escuela Internacional de luthieres Antonio Stradivari de Cremona, en Italia, de donde salen los artesanos más prestigiosos del mundo, a la que se incorporó directamente en el tercer curso. Hoy con solo treinta años es un prestigioso constructor manual de instrumentos de cuerda a los que dota de personalidad y sonoridad única desde su taller de Paredes, 70 en Vilaboa (Pontevedra).

Martín González construye y restaura violines, violas y violonchelos siguiendo el método tradicional cremonés, seleccionando maderas con largos procesos de secado y trabajando cada instrumento completamente a mano. Aunque en su familia no había músicos, sí existía una herencia artesanal. Su abuelo, carpintero y tallista, fue quien le enseñó a familiarizarse con herramientas que hoy siguen acompañándolo en el taller: el cepillo, las gubias, los formones o el gramil.

En la trayectoria de Martín no faltan los desafíos. Uno de los trabajos que recuerda con especial satisfacción fue la restauración de un violín italiano del siglo XIX hallado en un trastero. El instrumento presentaba importantes pérdidas de madera y la intervención exigía recomponer piezas respetando el estilo original. Otras restauraciones que ha hecho han acabado también expuestas en museos. Una construcción reciente ha sido «el encargo de un violín bastante particular, ya que a pesar de su reducido tamaño, contaba con 5 cuerdas y una afinación especial», refiere este virtuoso de las sonoridades.

Pero, sin duda, entre sus proyectos más personales destaca «A voz das Illas», una colección que combina el rigor acústico de la escuela cremonesa con un homenaje a la geografía gallega. «Estos instrumentos inspirados en islas de la costa gallega —explica— no solamente recogen como homenaje su toponimia, sino que reflejan sus formas, que pueden apreciarse en el desgaste del barniz, e incluso los colores mediante el uso de determinados colorantes que pueden encontrarse en ellas. Todo esto sumado a un riguroso estudio acústico y a un minucioso ajuste en su montaje, da como resultado unos instrumentos con un timbre y un carácter verdaderamente único y especial». Dice Martín que este trabajo es «un puente entre la herencia cremonesa y el paisaje sonoro atlántico, donde cada violín, viola o violonchelo aspira a contar una historia a través de su timbre, resonando con la voz del lugar que lo inspiró».

Martín ha cumplido un sueño, vivir de y para la música y su agenda no para de recibir encargos en su taller de Vilaboa. Él sigue trabajando con la morosidad de los artesanos cremoneses de hace siglos que saben que hay que conocer bien la madera para descubrir todos sus secretos. Sus trabajos pueden verse en su web vmartinluthier.com y en las redes sociales.

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