Los viejos oficios
Verónica Souto, la artesana gallega que convierte flores en recuerdos imperecederos
Desde Paderne (A Coruña), entre invernaderos y un antiguo pajar reconvertido en taller, trabaja Verónica Souto. Ella es el alma de Floradeira, un proyecto nacido al abrigo de la aldea y del deseo de devolver a la ciudad el aroma y la belleza de las flores autóctonas

Verónica Souto en su taller de Paderne / Artesanía de Galicia
Hace treinta años los padres de Verónica Souto construyeron junto a su casa de Paderne su primer invernadero dedicado al cultivo de claveles. Y así creció, rodeada de naturaleza y jugando a hacer ramitos, coronas, pulseras… Lo que de niña era una diversión se convirtió en su profesión y en proyecto de vida: cultivar flores, vivir en el campo y compartir con su hija y familia todo lo que sabe. Así nació Floradeira, donde pervive la esencia del rural gallego a través de los arreglos florales y que, gracias a su tienda online, llegan a toda la península. Además, imparte formación sobre su oficio para perpetuar una artesanía secular.
Verónica le ha dado la vuelta a la floristería convencional. Cultiva sus flores, recupera variedades y llena de color y sentimiento cualquier espacio. Explica que «desde siempre en Galicia, las mujeres del campo acercaron a los hogares productos de calidad: pescadeiras, leiteiras, panadeiras… y yo quise hacer lo mismo, llevar las flores de la aldea a la ciudad». Así nació Floradeira.
A través de su tienda en línea recibe encargos de todo el mundo «aunque solo realizamos entregas en Galicia y en la Península». No hace envíos internacionales, aunque se lo solicitan, para que variedades tan delicadas no sufran durante el transporte.
Trabaja ejemplares frescos y especialmente la flor seca y preservada, tanto por su durabilidad como por su escaso mantenimiento. «Son flores naturales tratadas de forma respetuosa y no tóxica, para prolongar su vida útil y mantener un aspecto muy similar al de la flor fresca», explica.
Utiliza siempre flor de temporada y para que su proyecto continuase creciendo, su abuelo le regaló hace unos años A Palleira, un viejo pajar reconvertido en el que organiza talleres de flores, tanto individuales como para grupos. «Acude gente que quiere aprender técnicas sencillas para hacer sus propios arreglos en casa o iniciarse en el mundo del secado y la preservación. También personas que desean dedicarse profesionalmente a la floristería o ampliar sus conocimientos. Me gusta compartir todo lo que sé: creo firmemente que en este oficio no hay competencia, sino compañerismo, y me siento muy afortunada de poder recibir en mi pequeña Palleira a gente tan apasionada por las flores como yo», dice Verónica.
Esta artesana consigue que las flores no se marchiten sino que permanezcan en la memoria. «Uno de los encargos que más me hacen en los últimos años es la preservación de ramos de novia y también la conservación de flores procedentes de arreglos funerarios –sobre todo rosas– que las familias desean guardar como recuerdo. Seco y preservo esas rosas, las preparo para que duren muchos años y las coloco en cúpulas de cristal para que permanezcan protegidas y visibles». Particulares, empresas e instituciones recurren a la maestría de Verónica, cuyos trabajos han lucido en las Medallas Castelao o en la entrega de las Medallas de Galicia, entre muchos otros. Su tienda en línea puede verse en floradeira.es
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