La Galicia de luz y color de Leopoldo Varela
El Museo de Pontevedra acoge «A forza da cor», exposición del reconocido paisajista vigués, de cuya muerte van a cumplirse en enero 19 años

“Paisaje”, 1973. Óleo sobre tablex. / Colección Marina Cañizo, viuda de Leopoldo Varela.
La atmósfera, la luz y el color son los protagonistas de la obra del pintor vigués Leopoldo Fernández Varela (1929-2007), «uno de los más grandes artistas gallegos de la segunda mitad del siglo XX», según el crítico de arte Antón Castro. El Museo de Pontevedra acoge hasta el 11 de enero la exposición «A forza da cor», en la que pueden contemplarse obras hasta ahora inéditas de este reconocido paisajista, que a lo largo de más de medio siglo de trayectoria evolucionó hacia una pintura más abstracta, en la que los paisajes rurales fueron el vehículo para plasmar la etérea y cambiante luminosidad y los colores de Galicia. Blanco Amor llegó a decirle: «Tú en la pintura sacas a flor de tierra lo que no vemos los demás».
Influido inicialmente por el impresionismo, Leopoldo Varela –como firmó sus obras en sus últimas décadas, y como pasó a la historia– fue alumno de Dibujo del pintor pontevedrés Carlos Sobrino (1885-1978), aunque fue el paisajista catalán Joan Marcé Martí (1899-1975) quien marcó su vocación artística. Con 25 años realiza su primera exposición, en la sala Foto Club de Vigo, única de la Ciudad Olívica en aquel momento (1954) junto con la de Faro de Vigo. Hoy tiene obra en el Museo Quiñones de León, el Museo do Mar, el Museo del Celta y la Fundación Abanca.
Aunque nacido en O Porriño, vivió desde que tenía un año en Vigo, de donde era toda su familia. Residió en el corazón del Casco Vello, en la Plaza de la Constitución, y tuvo un estudio de pintura en Saiáns. Fue asiduo a la taberna viguesa Eligio, en la que compartía tertulia con sus amigos Laxeiro, Fernando y Antonio Quesada, Lodeiro y Xavier Pousa, entre otros artistas.
En su primera época se decantó por la acuarela la Medalla de Plata en esta modalidad en la II Bienal celebrada en Pontevedra en 1972.

La viuda (4ª i.) y otros familiares de Leopoldo Varela; la comisaria Beatriz San Ildefonso y autoridades, en la inauguración de la muestra / Gustavo Santos
La exposición muestra su producción desde comienzos de los años setenta. A partir de ese momento el óleo cobra mayor protagonismo en su obra. «Adopta los postulados de la Escuela de Madrid, seguidora del estilo de Benjamín Palencia; una pintura figurativa, no académica, que reinterpreta la realidad desde los elementos constructivos del cubismo y el cromatismo fauve», destaca la comisaria de la exposición y conservadora del Museo de Pontevedra, Beatriz de San Ildefonso Rodríguez.
Influencia de Turner
Admirador del gran pintor romántico inglés William Turner (1775-1851), viajó en varias ocasiones a Londres para poder admirar su obra en la Tate Gallery.
A partir de 1980 abandona gradualmente la acuarela para centrarse en el óleo. Poco a poco prescinde del dibujo de soporte y da prevalencia a la materia. El paisaje se va haciendo más abstracto, y su pincelada, más ancha y pastosa, adentrándose en el expresionismo. Algunas de sus obras son óleos realizados con espátula, en los que los acúmulos de pintura sobresalen de manera notable sobre el lienzo. Son cuadros que conviene contemplar desde varios metros de distancia para captar toda su expresividad.
Ya en los años 90, y guiado por su obsesión por el color, Varela experimentó con la materia y convirtió el pigmento en el elemento central de su proceso creativo. En la serie que él denominó «El Invento», lograba la impresión de la obra estampando papel sobre un cristal cargado de óleo. Asimismo, exploró a fondo las posibilidades de la aguada, aplicándola tanto con esponjas como dejando que se expandiera libremente por el soporte. Estas obras, que se exhiben al público por primera vez en esta exposición, pertenecen a la Colección Marina Cañizo, viuda del artista.
Leopoldo Varela murió el 1 de enero de 2007 a los 77 años de edad. Su viuda y sus dos hijos, Marina y Leopoldo Fernández Cañizo, mantienen vivo un valioso legado que en los últimos año se ha puesto en valor mediante varias retrospectivas, como la realizada en la Casa das Artes de Vigo («Luz e cor», 2018) o en la Casa de Galicia en Madrid («Un viaje por el color», 2021). Una buena forma de reivindicar a quien es, para críticos como Antón Castro, «un pintor que incluso podría parangonearse con los renovadores del paisaje español» de la segunda mitad del siglo XX.
La exposición del Museo de Pontevedra invita a un viaje por la luz y el color de Galicia, una ensoñación plasmada en pintura.
Leopoldo Varela, a forza da cor
- Lugar: Museo de Pontevedra. Edificio Castelao
- Fecha: Hasta el 11 de enero de 2026
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