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El Museo del Romanticismo retrata a las mujeres españolas del XIX

Se muestran más de 150 fotografías de mujeres decimonónicas junto a piezas vinculadas a la cultura de la época (entre 1850 y 1870) procedentes de estudios de toda España

El retrato fue una de las primeras manifestaciones de la fotografía, a pesar de que se tardó algún tiempo en aplicar a este género el nuevo invento (parece ser que el retrato más antiguo es un daguerrotipo de 1837 de un tal M. Huet, descubierto en 1998).

Los primeros retratos fotográficos eran deudores de la tradición artística consolidada por los grandes maestros de la pintura y sobre todo por el retrato pictórico nacido en Holanda en el siglo XV. El realismo impecable de la fotografía fascinaba a observadores y clientes. Retratistas como Gaspard-Félix Tournachon, que firmaba sus fotografías con el seudónimo Nadar, aficionado al arte y conocedor de las corrientes pictóricas europeas, o David Octavius Hill y Gustave Le Gray, artistas ellos mismos, realizaron grandes retratos fotográficos de personajes de la época tratando ya de introducir una cierta mirada psicológica, objetivo perseguido por los retratistas desde los primeros años. Eugène Disdéri industrializó el género con su invento de las tarjetas de visita fotográficas, abaratando el producto y proporcionando hasta ocho copias de una misma imagen. Y a finales de la década de los 80 un retratista comercial francés, Paul Marsan, conocido como Dornac, inició con la serie Nuestros contemporáneos en su hogar un movimiento que, emulando a los grandes clásicos de la pintura, convirtió el retrato de los personajes célebres en un arte muy extendido. Los retratos de personajes de la sociedad y la política se vendían en tiendas y quioscos y contribuían a aumentar su popularidad.

El retrato fotográfico constituyó también la gran oportunidad para conservar el imaginario colectivo de toda una sociedad: uno de los géneros más frecuentes fue el retrato laboral, en el que el modelo representaba también su oficio con sus herramientas de trabajo. Por todo ello, desde que fue posible, el retrato fue el género que tuvo más aplicación, constituido como referente de la nueva clase social burguesa en alza.

Estudio de Alonso Martínez y Hermano. Retrato de una pintora

Retrato de una pintora / Estudio de Alonso Martínez y Hermano

En Madrid y Barcelona comenzaron pronto a proliferar los estudios de retratistas, no solo de fotógrafos españoles sino también de extranjeros que fijaron en España una de sus plazas de trabajo. El retrato ocupó a decenas de fotógrafos en una nueva profesión surgida al calor del nuevo invento. Retratistas como Juliá, Martínez Sánchez, Godínez, Antonio Cosmes, Antonio Esplugas, Manuel Company… operaban diariamente en los estudios fotográficos que proliferaron durante el último tercio del siglo XIX.

Retratos de mujeres

Más de 150 fotografías de mujeres del siglo XIX se exponen junto a piezas vinculadas a la cultura de la época (entre 1850 y 1870) en el Museo del Romanticismo de Madrid, procedentes de estudios de toda España. Se pueden ver aquí desde daguerrotipos, ambrotipos, grabados y fotografías reveladas con los procedimientos más modernos del siglo XIX, hasta objetos personales de las mujeres fotografiadas, como carnés de baile, broches y brazaletes que lucían en sus posados. La comisaria de la exposición, Stéphany Onfray, es autora también de uno de los mejores libros de fotografía editados últimamente en España con el título de esta muestra, fruto de una profunda investigación de su tesis doctoral publicada por la editorial Cátedra.

El estudio fotográfico era un espacio al que acudían las personas para hacerse las fotografías que les servían de testimonio de su vida y para enviar a familiares y allegados. En sus instalaciones era frecuente la existencia de un cuarto-tocador donde las mujeres preparaban su imagen antes del posado para ser retratadas. En ellos podían disponer de vestidos, adornos y cosméticos para el acicalamiento. A menudo la mujer era un objeto pasivo que posaba adoptando un rol que a veces no le correspondía socialmente y que servía para el lucimiento y el prestigio social de los fotógrafos. Uno de los formatos más frecuentes eran aquellas Cartas de visita ideadas por Disdéri; una especia de tarjetas con su nombre que incluían algunas fotografías.

Estudio desconocido. Carnet de baile con retrato de dama

Carnet de baile con retrato de dama / Estudio desconocido

La exposición comienza mostrando la Iconografía de lo femenino, la representación fotográfica de los arquetipos de la mujer decimonónica. Partiendo de este contexto, la muestra se organiza en cuatro ámbitos, comenzando por un análisis de la ‘Iconografía de lo femenino’, es decir, de la representación fotográfica de los modelos conservadores ligados a la maternidad, la religión y la moda. Fundamentalmente la imagen de la mujer como «ángel del hogar», un rol que se transmitía de generación en generación, como atestiguan las fotografías de mujeres con sus hijas.

En la sección «El cuerpo como obra», se muestran los gestos, las posturas y los atuendos de las mujeres que figuraban como dispositivo expresivo en las fotografías de los figurines de la prensa de la época, para lo cual lucían trajes regionales o se disfrazaban (Incluso Isabel II se disfrazó como reina Esther). En «Metafotografía» las imágenes se dotan de un sentido personal y emocional, como las fotografías de mujeres posando junto a familiares difuntos para perpetuar su recuerdo. Los álbumes de fotografías recogían colecciones de todas estas categorías.

La exposición termina con una sección titulada «Hacia la modernidad», en la que se muestra cómo las mujeres retratadas utilizaron la fotografía como herramienta de emancipación profesional y personal, simulando a veces actividades laborales o artísticas que no correspondían a su dedicación profesional ni a su estatus. En los últimos años del período que aquí se recoge, algunas mujeres ya trabajaban en los estudios fotográficos, a veces como profesionales y también como propietarias, como Alejandrina Alba, Antonia Santos y Leonor Ortiz.

Retratadas. Estudios de mujeres

Lugar: Museo del Romanticismo. Madrid

Fecha: Hasta el 25 de enero de 2026

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