Gallegos a la vanguardia
«El sector aeroespacial genera un alto valor añadido»
El pontevedrés Pablo Sueiro Martínez, ingeniero en el fabricante alemán de satélites OHB, trabaja en el futuro observatorio espacial Plato de la ESA tras participar en su misión de defensa interplanetaria Hera

El ingeniero pontevedrés Pablo Sueiro, en el complejo espacial de cabo Cañaveral (EE UU). / Cedida
En octubre del año pasado, Pablo Sueiro Martínez asistía al lanzamiento de un cohete de SpaceX desde cabo Cañaveral y vivía uno de los momentos más emocionantes en la carrera de un ingeniero aeroespacial. A bordo del Falcon 9 viajaba la sonda de la misión de defensa planetaria Hera de la ESA, que a finales de 2026 alcanzará los asteroides Didymos y Dimorphos. Lo hará cuatro años después de que la NASA impactase contra este último la nave Dart para alterar su órbita y evaluar la efectividad de esta estrategia en caso de que un cuerpo celeste rocoso amenace nuestro planeta. Y Hera analizará in situ el resultado.
«Además de participar en su fabricación, tuve la suerte de trabajar en la configuración del satélite para su lanzamiento y de poder vivir allí la experiencia. Aparte de la emoción, también hay tensión porque todo tiene que funcionar bien. Es un momento intenso, pero todo salió genial y a día de hoy sigue funcionando perfectamente. Hera va a analizar si el impacto cinético funciona como método para desviar asteroides, básicamente adelantando o retrasando su trayectoria, en caso de que alguno se dirija hacia la Tierra», explica.
Pablo (Pontevedra, 1999) forma parte de la segunda promoción de ingenieros aeroespaciales de la UVigo y, a los pocos meses de acabar el grado en 2021, ya empezó a trabajar como operador en Eumetsat, la organización europea que explota los satélites meteorológicos desde Darmstadt. «Estoy muy contento de esa etapa. Me dio entrada al mundo del espacio, que a veces es difícil, y me permitió progresar después a OHB. Ya había participado en uno de sus satélites Meteosat de tercera generación y tuve la suerte de entrar en la empresa», celebra.
Se mudó a Bremen en mayo de 2023 y se incorporó al equipo de operaciones de Hera. Al principio, trabajó en su sistema eléctrico y después se desplazó al ESTEC de Noordwijk (Países Bajos), donde la Agencia Espacial Europea realiza las pruebas de los satélites.
Poco después de su lanzamiento desde cabo Cañaveral, Pablo empezó a trabajar en otra misión de la ESA, en este caso, de carácter científico. «Soy el ingeniero de sistemas de Plato, un satélite de observación científica dotado de 26 cámaras que actúan como telescopios para obtener imágenes del espacio profundo y analizar estrellas muy lejanas de manera similar al James Webb de la NASA», detalla sobre el futuro cazador de exoplanetas europeo cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2026.

Foto de equipo en el ESOC de la ESA, desde donde se controlan las misiones espaciales / Cedida
«El equipo de ingeniería de sistemas coordina a nivel global las actividades del satélite. Y yo estoy implicado en las pruebas de vacío térmico (TVAC), que se hacen en ESTEC. Ahora mismo ya estamos con Plato en esa fase y estoy volviendo a viajar a Países Bajos de nuevo», comenta.
En uno de estos desplazamientos durante el desarrollo de la misión Hera, Pablo coincidió con una excompañera de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, Uxía García, que realizaba una estancia relacionada con su doctorado. Y fue ella, que poco después defendería la primera tesis de la UVigo en esta área, la que le animo a seguir sus pasos.
«Estoy haciendo un doctorado en la UVIGO sobre logística espacial para optimizar las misiones con las nuevas tecnologías que ya permiten reutilizar cohetes o transferir combustible en órbita»
Así que Pablo está inmerso actualmente en una tesis a distancia dentro del grupo de Tecnología Aeroespacial (ATRG) tutorizado por la propia Uxía García y el también profesor Pedro Orgeira. «El tema es la logística espacial, cómo optimizar procesos de misiones ahora que empezamos a tener la capacidad de reutilizar cohetes o de hacer acoplamientos en órbita para transferir combustible. La idea es aplicar las nuevas tecnologías con las que contamos para hacer un viaje a la Luna, por ejemplo, con los mismos recursos que antes pero que pueda prolongarse durante más días », señala.
Un aumento de la eficiencia que resulta de gran importancia dado el elevadísimo coste de estos proyectos: «Una de las grandes ventajas de los cohetes de SpaceX es que se pueden reutilizar. El Falcon 9 que puso en órbita a Hera realizaba su trigésimo y último vuelo».

Encapsulado de HERA en la cabeza del cohete de FalconX / Cedida
Pablo subraya la oportunidad que supone para los estudiantes gallegos poder estudiar una carrera con «mucho futuro» como es Ingeniería aeroespacial sin salir de la comunidad. Y cuyos egresados trabajan en la ESA y en las grandes empresas del sector como OHB.
«La escuela de Ourense se puso en marcha el año que acabé el selectivo, por eso me fui allí. Antes la Politécnica de Madrid era la referencia, pero la oferta se fue abriendo y ahora en la UVigo también se puede estudiar el máster habilitante y el doctorado. Estoy muy contento con la formación que recibí y hay varios compañeros trabajando en el sector aquí en Alemania», destaca.
Cree que regresará «en algún momento» a Galicia y apunta al polo aeronáutico que se está desplegando en Nigrán con empresas como Alén Space y UARX: «La UVigo fue pionera con el lanzamiento del primer cubesat universitario español y esos programas iniciales acabaron por atraer inversión en la región. Tengo compañeros en OHB que trabajan con Alén en la misión LEO-PNT de la ESA».
«El sector aeroespacial aporta trabajos estables y cualificados y genera un alto valor añadido. Y ojalá siga creciendo en Galicia. Se está abriendo un nuevo mercado para los pequeños satélites, que junto con los drones y las aplicaciones para Defensa están creciendo una barbaridad», indica.
Eso sí, España debe ponerse las pilas y apostar institucionalmente si quiere posicionarse: «Los países que más invierten en la ESA son los que tienen que recibir más contratos y ese retorno geográfico es una de las razones por las que Alemania y Francia son tan fuertes en el espacio. Pero en España hay empresas muy buenas como GMV, Hispasat o Hisdesat que ya colaboran con la agencia y que podrían liderar proyectos al mismo nivel que OHB o Airbus».
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