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De un vestido de lentejuelas de su abuela a millones de reproducciones: así se labra el éxito en redes la influencer viguesa Blanca González de Haz

Blanca González de Haz, con más de 250.000 seguidores en Instagram, comparte con su abuela Beatriz la pasión por la moda, demostrando que el estilo trasciende generaciones

Blanca González y su abuela, Beatriz Díaz,  comparten su armario con todos sus seguidores

Jose Lores

A. Chao

A. Chao

Casi 13 millones de toneladas. Esa es la cantidad de residuos textiles que se producen en la UE cada año, unos 12 kilos por habitante, según datos del propio Parlamento Europeo. Menos del 1% de esa cantidad se recicla para fabricar nuevos productos. Es la era de la fast fashion. Basta con abrir cualquier red social y ver uno de los contenidos estrella: los hauls. La mayoría de esos vídeos de compras, especialmente de ropa, tienen detrás grandes distribuidoras asiáticas. Sus procesos de producción y controles de calidad generan dudas, aunque sus precios resultan casi imbatibles.

Con este contexto, eso de que «menos es más» y que la calidad se imponga a la cantidad parece misión imposible. Sin embargo, la viguesa Blanca González de Haz ha encontrado en esta premisa su firma personal para crear contenidos en redes sociales. En Instagram llega ya a más de 250.000 personas y supera los 100.000 seguidores en TikTok. En tan solo un año sus vídeos ya acumulan decenas de millones de reproducciones. Los ingredientes de su éxito: la moda, su buen hacer ante la cámara y su abuela, Beatriz Díaz Castroverde, coprotagonista por derecho de sus reels más populares.

Nieta y abuela se prueban prendas, las combinan y demuestran que una chaqueta de hace décadas puede seguir teniendo vida hoy. También que el estilo no entiende de edades y que esa complicidad intergeneracional traspasa las pantallas. Como reza la descripción de la cuenta de Blanca, también va de «crear recuerdos muy bonitos».

Todo comenzó la pasada Semana Santa, durante un viaje a Marbella. «No me llevé maleta», explica Blanca en una conversación con Faro. Siempre había admirado el estilo de su abuela, el gusto que derrocha para vestir, así que decidió asaltar su armario. Apareció en TikTok con un vestido de lentejuelas que le encantaba, explicando que la dueña era su abuela. Así logró su primer millón de plays. Unos meses después dio el salto a Instagram. Su primer vídeo en la plataforma de Meta se viralizó con 3 millones de reproducciones.

En aquellos primeros contenidos, Beatriz, la otra mitad del exitoso tándem, no aparecía. De hecho, cuenta Blanca cómo «la gente cuestionaba la credibilidad de que las prendas que había enseñado fuesen realmente de mi abuela». Así que decidió que apareciese junto a ella. «Siempre ha sido una gran amante de la moda, de esas que piensan que una prenda buena y especial es mejor que 20 malas», ahonda.

En los armarios de su casa de Vigo, Beatriz guarda meticulosamente, enfundados y clasificados, vestidos, trajes o chaquetas que, además de estilo, cuentan historias personales. Sin ir más lejos, para acompañar a sus hijos en el día de sus bodas, ella misma diseño algunos de los trajes que Blanca luce ahora en redes sociales. «Ella ve una tela, configura el diseño en su mente y acude a su costurera de confianza para que materialice su idea», explican.

Su nieta aporta a estas combinaciones su toque personal y la frescura de una joven de 24 años. Ese es uno de los mensajes principales que Blanca quiere trasladar: «la ropa se puede reutilizar, puede tener varias vidas en varias generaciones». Y qué mejor manera de hacerlo que estrechando vínculos con su abuela.

Se declara una verdadera amante de esos momentos con ella, de su vida cotidiana en Vigo, «de juntarnos para comer y después grabar».

La creción de contenidos como profesión

En apenas unos meses, eso sí, con mucha dedicación, Blanca ha convertido esta pasión en su profesión. Tras estudiar Periodismo en Madrid y ganar experiencia en televisión y contenido digital, ahora sus propios perfiles son su ventana al mundo laboral, un trabajo que va mucho más allá de viajes y glamour. Aunque reconoce las bondades de este oficio, recalca que no son eventos y regalos, sino que hay mucho trabajo cuando ya se colabora con marcas: estrategia, elaboración del contenido, procesos de validación y, no pocas veces, reajustar la pieza. «Es un sueño para mí», concluye, consciente de la importancia que tiene ser fiel a una esencia que le permita conservar la credibilidad que ya se ha labrado.

Blanca y Beatriz demuestran desde Vigo que otra relación con la ropa es posible: más lenta, más consciente y, sobre todo, más compartida. Cada vídeo es un estilismo, pero también una conversación entre generaciones y un pequeño acto de resistencia frente a las tendencias que invita a olvidar el armario antes de tiempo.

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