Balnearios gallegos, donde fluye la salud
Galicia es una potencia termal: cuenta con más de 300 manantiales de aguas mineromedicinales y concentra casi uno de cada cinco balnearios de España. La Asociación Balnearios de Galicia acaba de cumplir 40 años

Agüistas en el Balneario de Mondariz /
Fue en 1985 cuando diez socios fundaron en A Toxa la Asociación Balnearios de Galicia. Vivieron su esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX, pero entonces los centros termales languidecían. Desde entonces ha cambiado el modelo de negocio y la percepción de la opinión pública: ya no son percibidos como lugares solo para mayores ni establecimientos decadentes, y a las terapias que ofrecen, respaldadas por evidencia científica, suman una atractiva oferta de ocio y bienestar.
Los 18 balnearios que forman parte de la asociación gallega ofrecen alrededor de 3.000 plazas hoteleras, de las cuales más del 70% son de 4 o 5 estrellas. Generan 1.200 empleos directos y 5.000 indirectos. «Estamos a la par de Cataluña en número de establecimientos, pero podemos presumir del prestigio y la categoría de los nuestros. Galicia lidera el termalismo en España», asegura Benigno Amor, gerente desde hace más de dos décadas de la Asociación Balnearios de Galicia. «Había tópicos: que eran caros, que necesitaban reformas y que eran para gente mayor. Eso ha cambiado. El público percibe que son establecimientos renovados, con instalaciones modernas, tecnología y un perfil intergeneracional, desde niños hasta personas mayores», añade.
Los avances médicos y farmacéuticos que se produjeron a partir de la década de 1940 relegaron las aguas minerales medicinales a un segundo plano. No fue hasta la década de 1980 cuando la balneoterapia resurgió por la búsqueda de tratamientos menos agresivos que los convencionales. «El programa de termalismo social del Imserso, creado a finales de los años 80, permitió a muchos balnearios asegurar una pequeña temporada de tres meses y planificar de un año para otro», recuerda Amor, quien destaca en Galicia la «apuesta decidida de inversores y empresarios, apoyados por la Xunta en los primeros años de Fraga. Se entendió que, además de ser beneficiosos para la salud, los balnearios podían actuar como dinamizadores socioeconómicos en comarcas del interior. Surgieron convocatorias de ayudas para la creación y mejora de balnearios, y Galicia asumió competencias exclusivas en esta materia, lo que permitió una normativa propia que dio confianza a usuarios e inversores, y se crearon nuevos balnearios junto a los ya existentes».
«Se entendió que, además de ser beneficiosos para la salud, los balnearios podían actuar como dinamizadores socioeconómicos en comarcas del interior»
Más recientemente, cadenas hoteleras asumieron la gestión de algunos balnearios, como Eurostars con La Toja y, más tarde, Allariz. También surgieron grupos propios, como Iberik Hoteles, que hoy gestiona Guitiriz y Augas Santas. En cuanto a la percepción del público, añade Amor, «cambió mucho respecto a quienes llegaban con los programas del Imserso a finales de los 80. La edad media ronda los 60 años, pero hoy es un público activo, que quiere visitar lugares y hacer deporte».
La característica definitoria del termalismo gallego es la desestacionalización: se superan ocupaciones del 80% prácticamente todo el año. Los periodos de mayor afluencia son el otoño y la primavera. Los programas de termalismo del Imserso y la Xunta favorecen estancias de 9 días. Con todo, abundan los usuarios que van un fin de semana, un día o incluso una tarde; o quien acude solo a tratamientos y vuelve a su casa.

Imagen del interior del Balneario Isla de La Toja / Balnearios de Galicia
Dentro de la comunidad, la hegemonía del termalismo corresponde a las provincias del sur: Pontevedra lidera la lista con 8 establecimientos, algunos tan históricos como el Balneario de Mondariz y el Gran Hotel La Toja, además del Balneario Acuña, Dávila (ambos en Caldas de Reis), Baños da Brea (Vila de Cruces), Caldelas de Tui, Termas de Cuntis e Isla de La Toja. Le sigue Ourense, con 7 balnearios: Arnoia, Gran Balneario de O Carballiño, Caldas de Partovia (O Carballiño), Laias (Cenlle), Lobios, Molgas y Cortegada. En la provincia de Lugo se sitúan cuatro: Augas Santas (Pantón), Guitiriz, Balneario de Lugo–Termas Romanas y Balneario Río Pambre (Palas de Rei). Por último, en la provincia de A Coruña operan el Balneario de Compostela (Brión) y el Balneario de Carballo.
Todos estos balnearios utilizan agua mineromedicinal, por eso en la asociación no están integrados los «talasos», como el Talaso Atlántico de Baiona, que, como indica la palabra griega, utilizan agua de mar. Deben distinguirse también los balnearios de los llamados spa. «Aunque spa significa ‘balneario’ en inglés, lo que se entiende por spa en España no es un balneario donde se prestan servicios de salud, sino un establecimiento ligado al bienestar sin servicios médicos: hoteles, gimnasios o centros con instalaciones de agua, pero no mineromedicinal –matiza el gerente de Balnearios de Galicia–. Esto genera confusión y dificulta atraer clientela internacional, porque en Europa thermal spa está ligado a aguas mineromedicinales. También surgieron los llamados ‘balnearios urbanos’ y tuvimos que reclamar para proteger el nombre».
En resumen, la balneoterapia consiste en el uso de aguas minerales medicinales en balnearios. En la talasoterapia se utiliza agua de mar, y en los spa, simplemente agua potable. Todos los balnearios cuentan con un director médico, una garantía establecida por ley.
En el soporte científico a los balnearios gallegos ha sido clave la Cátedra de Hidrología Médica de la Universidad de Santiago de Compostela, creada en 2009 e impulsada por dos doctores, el ya fallecido Luis Rodríguez Míguez y Juan Jesús Gestal Otero, profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago (USC). Precisamente la Asociación Gallega de Balnearios celebró ayer su 40 aniversario con un acto en la Facultad de Medicina de la USC en el que se entregó la Medalla de la Asociación al doctor Gestal, actual director de la Cátedra de Hidrología Médica USC-Balnearios de Galicia.
La cátedra fue creada para impartir docencia a estudiantes de medicina; promover el conocimiento y el uso racional de las aguas minerales y medicinales entre la población y los profesionales sanitarios; impulsar la investigación en el campo de la hidrología médica y promover la difusión y el conocimiento de las investigaciones. «Para impulsar la investigación estamos trabajando desde hace años en el desarrollo de una historia clínica electrónica (Termagal) común para todos los balnearios que nos permita tener unos buenos archivos e historias clínicas de los pacientes tratados en los balnearios de Galicia», apunta a FARO el doctor Gestal.

Usuarios en el balneario de Laias / Iñaki Osorio
Más allá de la sensación de bienestar que producen, la investigación ha revelado mecanismos fisiológicos mediante los cuales las aguas minerales medicinales ejercen efectos terapéuticos en el organismo. Estos beneficios dependen la mineralización del agua. «Las aguas cloruradas estimulan la angiogénesis y la secreción de ácido hialurónico favoreciendo la cicatrización y mejorando las afecciones óseas siendo favorables en procesos respiratorios y cutáneos; las sulfuradas tienen gran capacidad óxido-reductora, empleándose en procesos cutáneos, reumáticos, respiratorios crónicos y otorrinolaringológicos; y las radioactivas, son sedantes y analgésicas al elevar el umbral del dolor, empleándose en afecciones reumáticas, respiratorias crónicas y en trastornos psicológicos», resume Gestal.
El aligeramiento del peso por el principio de Arquímedes (flotación) favorece la movilidad y funcionalidad articular sin apenas sobrecarga, y la presión hidrostática mejora la circulación de retorno. La baja temperatura provoca vasoconstricción y es estimulante, en tanto la elevada es sedante y provoca vasodilatación e hiperemia local mejorando la circulación y alimentación de la piel y los tejidos subyacentes.
El doctor Gestal destaca también las acciones antiinflamatorias, «debido a la estimulación de las glándulas suprarrenales, inhibición de las prostaglandinas y leucotrienos, y efectos protectores de las articulaciones por inhibición de las citocinas y estimulación de las inmunoglobulinas, entre otros».
El doctor José Carreira, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago, ha destacado la versatilidad de los tratamientos: «Contamos con numerosas evidencias científicas sobre la eficacia de los tratamientos de balneario en patologías reumáticas, respiratorias, otorrinolaringológicas, dermatológicas, vasculares crónicas, metabólicas y afecciones relacionadas con el estrés, además de en la prevención de adicciones».
Efecto antioxidante y antiinflamatorio
La doctora Laura Gómez San Miguel, directora médica del Balneario de Mondariz, ha señalado que «gracias al efecto antioxidante y antiinflamatorio de las aguas minerales medicinales se retrasa el proceso de envejecimiento».
«Está ganando reconocimiento en el ámbito clínico por su impacto positivo en síntomas como la disnea (dificultad para respirar), la tos crónica o la congestión nasal»
Para las patologías respiratorias crónicas, como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y el asma, la doctora Isaura Parente, jefa del Servicio de Neumología del CHUO, señala que la balneoterapia «está ganando reconocimiento en el ámbito clínico por su impacto positivo en síntomas como la disnea (dificultad para respirar), la tos crónica o la congestión nasal».
La dermatología ha encontrado en los peloides termales (mezclas naturales de barro, arcillas y agua mineromedicinal) un tratamiento de primera elección para afecciones cutáneas difíciles. Los médicos del Balneario de Compostela han observado resultados extraordinarios en psoriasis y dermatitis atópica: El picor desaparece, las lesiones mejoran y aparece una piel sana en la mayor parte del cuerpo.

Tratamiento respiratorio en el Balneario de Cuntis / Noe Parga
Los estudios también apuntan a beneficios en el ámbito de la salud mental. Un proyecto piloto realizado por el Balneario de Compostela en colaboración con la USC demostró que la aplicación de calor a través de las aguas termales mejora tanto el sueño como el estado de ánimo de pacientes con depresión.
Los balnearios, además, facilitan el diagnóstico precoz de la fragilidad y de los trastornos cognitivos.
Son numerosas las publicaciones que demuestran evidencia científica de la eficacia de la balneoterapia en numerosas patologías. En Galicia, con motivo de la pandemia de covid, la Cátedra de Hidrología de la USC promovió un estudio observacional sobre la incidencia y gravedad de casos de coronavirus en personas mayores tras tratamiento termal en balnearios de Galicia. El objetivo, explica Gestal, era describir los perfiles clínicos de los usuarios del programa de termalismo social del Imserso en los balnearios de Galicia, y determinar la incidencia y gravedad de covid durante la primera ola de 2020 previa a la vacunación, en personas mayores de 60 años que habían recibido tratamiento termal durante los cinco últimos meses de 2019. Se observó que la incidencia de covid durante la primera ola de 2020 en ese grupo de pacientes no fue inferior a la de la población general, pero sí fue menor el porcentaje de los que requirieron hospitalización durante el mismo periodo.
«Galicia ya tiene el recurso, la masa crítica y el apoyo institucional para ser el gran destino de turismo termal-wellness del sur de Europa»
Más allá del ámbito estrictamente médico, el doctor Gestal propone convertir el termalismo gallego en un producto integral de salud y bienestar, un paquete diferenciado y desestacionalizado que integre aguas, paisaje, cultura, gastronomía, ejercicio suave y promoción de la salud. Algo así como «‘Galicia, destino termal-wellness europeo’ –sugiere–, destinado a públicos sénior pero también jóvenes, teletrabajadores y deportistas, entre otros. Galicia ya tiene el recurso, la masa crítica y el apoyo institucional para ser el gran destino de turismo termal-wellness del sur de Europa», defiende. Esto permitiría atraer turismo internacional, que sigue siendo una asignatura pendiente del sector: entre el 90% y el 95% de la clientela de los balnearios gallegos es nacional. Dentro los usuarios españoles, alrededor del 40% proceden de Galicia.
Tanto el doctor Gestal como el gerente de Balnearios de Galicia consideran que constituiría un gran avance la incorporación de los tratamientos balnearios a la cartera de servicios sanitarios, como ocurre en otros países de la UE. «Sería un fuerte impulso, tanto para los establecimientos como para las comarcas donde se encuentran, porque aumentaría la clientela motivada por razones de salud», argumenta Benigno Amor.
En definitiva, la red de balnearios gallegos no solo ofrece un refugio de paz y descanso, sino una herramienta terapéutica avalada por la ciencia que contribuye al tratamiento y la prevención de las enfermedades que más afectan a una población cada vez más envejecida. Un impulso para la medicina preventiva, que como suele decir el doctor Gestal, es la gran olvidada.

Juan Jesús Gestal Otero / Jesús Prieto
El doctor Juan Gestal, Medalla de Balnearios de Galicia, ha formado a más de 2.000 futuros médicos en hidrología médica y ha difundido el valor terapéutico de las aguas minerales medicinales gallegas.
–¿Cuáles son las principales patologías que se tratan con más éxito mediante balneoterapia en Galicia?
–En general se tratan procesos crónicos, como las patologías reumáticas (artrosis de las extremidades, dolor lumbar y cervical crónico, fibromialgia y otras causas de dolor crónico); otorrinolaringológicas (rinosinusitis crónica y recurrente, faringitis, laringitis y otitis); enfermedades dermatológicas (eccema, psoriasis, secuelas de quemaduras y tratamiento del cáncer, ...); enfermedades respiratorias como asma, EPOC y bronquiectasias, en las que mejoran los signos funcionales respiratorios; en la recuperación de secuelas de ACV, párkinson, y esclerosis múltiple, como dolor, espasticidad, alteraciones del equilibrio, la marcha, actividades de la vida diaria, y calidad de vida, y en enfermedades vasculares crónicas (insuficiencia venosa crónica y arteriopatía crónica de las extremidades inferiores), entre otras patologías.
–Para parte de la opinión pública, los balnearios pueden tener la imagen de «lugar para mayores». ¿Qué tratamientos o programas ofrecen hoy los balnearios gallegos que pueden interesar también a personas jóvenes o de mediana edad?
–Puede dar ese aspecto, al asociarse la cura balnearia con el tratamiento de patologías crónicas y ser estas más frecuentes en las personas mayores, pero también los tratamientos termales para patologías de vías respiratorias y dermatológicos son de gran importancia en los niños y jóvenes, ya que en ellos son frecuentes patologías de vías respiratorias altas o bajas, dermatitis, eczemas... Todas las edades pueden obtener beneficios de la cura balnearia. Las personas de mediana edad, en la mayoría de los casos, lo que buscan en un balneario es el descanso y relax, por lo que es frecuente tanto tratamientos individuales con esa finalidad como programas antiestrés o de descanso de gran utilidad en problemas de ansiedad, estrés, insomnio, depresión... En este grupo de edad, también son frecuentes los programas respiratorios, antitabaco e incluso los programas de adelgazamiento que combinan diferentes técnicas termales, así como actividades deportivas, orientación nutricional, dieta... Todo con el objetivo de adquirir buenos hábitos alimenticios.
También es muy frecuente en este colectivo el uso de los balnearios para recuperación de lesiones deportivas, con o sin cirugías. Se ofrecen también circuitos termales con piscinas, saunas y elementos de contraste; tratamientos de belleza y estética; programas de bienestar general y de promoción de la salud, y actividades complementarias como rutas por la naturaleza y deporte suave en entornos maravillosos.
–Países como Francia, Italia o Alemania tienen integrada la medicina termal en sus sistemas sanitarios. ¿Qué ventajas supondría para la salud pública que se hiciera lo mismo en España?
–Sería muy beneficioso para la salud de la población que los tratamientos termales para ciertas patologías, cuya eficacia está científicamente demostrada, se incluyeran como prestaciones en nuestro Sistema Nacional de Salud, como ocurre en países de nuestro entorno como Italia y Francia. Permitiría aprovechar el importante recurso de aguas mineromedicinales que tenemos y, dado que los balnearios se encuentran en zonas rurales, favorecería el desarrollo de esas áreas, permitiendo fijar población evitando la despoblación y la Galicia vaciada.
–¿Podría citar los balnearios gallegos que estén más especializados o indicados para cada patología concreta?
–Galicia cuenta con numerosas aguas sulfuradas, indicadas para artrosis, reumatismos crónicos, lumbalgias y cervicalgias, y fibromialgia, entre otras. Aunque el 100% de los balnearios gallegos están especializado en procesos reumáticos degenerativos, inflamatorios y reumatismos de partes blandas, los balnearios de Augas Santas, Guitiriz, Cuntis y Mondariz. Rio Pambre, Arnoia, Brión o Carballo son conocidos por este enfoque. Las sulfuradas y bicarbonatadas se han usado tradicionalmente para procesos como EPOC, sinusitis crónica, rinitis y faringitis crónicas, entre otras. Aunque el 80% de los balnearios están dotados de técnicas respiratorias para el abordaje terapéutico de adultos con EPOC y niños con asma y procesos de vías respiratorias, balnearios como los de Acuña y Dávila en Caldas de Reis, Caldelas de Tui o Lugo, son especialmente acreditados en este ámbito.
Las aguas bicarbonatadas, clorurado sódicas y sulfuradas se han empleado clásicamente para procesos dermatológicos como psoriasis, dermatitis atópica, eccemas crónicos o acné, entre otros, destacando en este campo los balnearios de La Toja, Lobios, Laias, Baños de Brea, Carballiño o Partovia.
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