Sálvese quien pueda
¿Piratas informáticos? ¡Pira funeraria!

Muchos «hideputas», nueva generación de carteristas aéreos. / FDV
Hallábame yo en uno de mis devaneos por Salamanca cuando un aviso en mi propio móvil me habló de una charla en ese céntrico, activo y bien dotado Centro Gallego que preside la tudense Carmen Baquero. Una conferencia sobre ciberseguridad y prevencíón de fraude a cargo de Fedor José Tahoces, director en ABANCA y Virginia Sánchez, gestora de banca personal. Y allá me fui con la sensación paradójica de asistir a la charla de una entidad con base en mi ciudad, Vigo, a casi 500 kms de la misma. Me pareció sugestivo el título: la clave es no dar la clave.
Había dos jóvenes que debieron confundirse de sala y no sabían cómo salir sin ser vistos porque a los de hoy les salen ronchas en la piel si acuden a cualquier cosa que exija reflexión y no sea a través de ese apéndice corporal que es el móvil, así que Fedor miró al público, culto pero del tiempo en que ni la televisión se preveía, y empezó diciendo: «Bueno, veo que estamos entre gente madura... y con buen humor, en eso una voz entre el público le interrumpió: ¿Madura? ¡Gracias, generoso! Dice un tal Víctor Torres en un espacio tan poco fiable como internet que la velocidad de internet, el procesamiento multiplicado hasta el infinito y la inteligencia artificial que ya no responde sólo a preguntas sino a tentaciones oscuras; han hecho del fraude digital una plaga más ubicua que el polvo en el sol. Y piensa que un tal Dehesa, con su humor mordaz, habría dicho que los “cibertranzas” son la nueva generación de carteristas, pero con doctorado en Python y maestría en cinismo. Claro, la misión de los dos enviados de Abanca a tierras castellanas por donde se extiende su imperio era más básica en sus contenidos: hacer que la gente operara de forma segura con sus tarjetas y dispositivos.
Cuando, tras Fedor, Virginia Sánchez empezó a hablar de modalidades de ciberfraude como vishing, swishing, smishing, phishing, malware... (¡dioses, socorredme!) y para más sorna, todos en inglés, para que entendamos menos, me pregunté cómo van a defenderse los que nacieron en la era en que los mensajes se enviaban por palomas mensajeras de estos implacables hackers y resto de modalidades piratas a cuyos responsables yo pondría en una pira funeraria. Aunque sepamos que los riesgos en internet no discriminan por edad, ni por nivel sociocultural, ni por ninguna otra causa, en el patrimonio de los mayores deben originar una razzia devastadora
Yo, por de pronto, del mismo modo que aún no perdí la virginidad con la Inteligencia Artificial por no contaminarme (¿quién sabe ya si lo que se firma es propio copiado?), no compro por correo ni sé hacerlo bien si lo pretendo, ni doy mi pin, ni mi pam, pom o pum, ni abro enlaces y hasta ni cojo teléfonos que desconozco. Sé que la clave es no dar la clave. Pero aún así estos hideputas virtuales se inventarán alguna estratagema y, francamente, no sé cómo amontonarlos en una pira, que es lo que se debiera hacer con ellos y con otros como los narcos, para ganar tiempo y no perderlo entre tanto garantismo judicial con los malos.
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