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Los viejos oficios: María Luisa Mosquera Sastre, diseñadora textil

La escena de la naturaleza

Casperlota es el proyecto más personal de María Luisa Mosquera tras una amplia trayectoria dedicada a las artes. En su taller de Paderne experimenta con el color vegetal y deja que las plantas dejen su memoria sobre telas y muñecos que forman parte del imaginario colectivo

La lana de oveja merina, suave y rizada, es una de las fibras naturales más delicadas y de mayor calidad en el sector textil. Con este material -que ella misma seca, carda y tiñe- crea sus muñecos María Luisa Mosquera, artífice de Casperlota Atelier, en Paderne (A Coruña), donde la naturaleza es marca y esencia. Ana de las Tejas Verdes, Pinocho y Geppetto, Caperucita y muchos otros personajes de ayer y hoy cobran vida entre las manos de esta artesana que también usa las plantas como impresión para sus pañuelos, bufandas o echarpes. Un universo de colores y formas que gozan de gran aceptación y que María Luisa muestra a través de las ferias y encuentros a los que acude y en los talleres que imparte.

No sabía esta diseñadora que la vida la llevaría de los escenarios teatrales a la artesanía textil más sostenible. Estudió Arte Dramático y Danza en Madrid y fue integrante de prestigiosas compañías como la de Aurora Bautista, la de Mari Paz Ballesteros o «La Tartana teatro de títeres», «donde se construían los personajes y se daba vida a lo inanimado, se cuidaba cada detalle y el aprendizaje era en muchos sentidos: interpretación, construcción y diseño», dice. También entró en el mundo de la animación, una experiencia que «me permitió descubrir el enorme potencial del dibujo, el color y el movimiento para crear personajes y universos completos».

Siguió desenvolviendo un intenso currículum y ahondando en las diferentes manifestaciones del arte pero llegó un momento en que sintió la necesidad de crear sus propios personajes, de darles forma con sus manos. Y comenzó a hacer muñecos con materiales naturales, buscando que cada pieza tuviera un alma propia. Surgió a la par su fascinación por el color pero sin tintes industriales, solo con la naturaleza ofreciendo su propia paleta de tonalidades.

A partir de ahí empezó su investigación sobre pigmentos del bosque. Descubrió que cada planta guarda un universo cromático: hojas, flores, raíces y cortezas revelan colores sorprendentes respetando tiempos y procesos. En Casperlota María Luisa experimenta con el color vegetal, trabaja con técnicas como la impresión botánica o la japonesa Hapa Zome, «y dejo que la naturaleza imprima su memoria sobre las telas», dice.

A veces las plantas más hermosas se ponen en resina para conseguir unos originales broches o colgantes. Y para las muñecas usa lana merina como relleno y vestidos de punto y ganchillo en los que no falta detalle.

María Luisa hace piezas únicas y series limitadas teniendo en cuenta la optimización de la materia prima, con cero residuos. Su trabajo, integrado en el sello Artesanía de Galicia, puede verse en las redes sociales y en la web casperlota.com

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