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Entrevista | Julián Hernández Músico y, en estos momentos, escritor

«Me enteré de en qué país vivía el día de los últimos fusilamientos de Franco»

El líder del extinto grupo Siniestro Total publica su segunda novela y, sin embargo, tres años después, no elude hablar de la disolución: «¿Por qué reclaman que hagamos un postrero concierto en Vigo? ¿Alguien le reprochó al Celta que jugase las finales de la Copa del Rey en Madrid?»

Julián Hernández, este fin de semana en Madrid.

Julián Hernández, este fin de semana en Madrid. / José Luis Roca

Salvador Rodríguez

Salvador Rodríguez

Julián Hernández, líder y fundador de Siniestro Total, ha comparecido este fin de semana en la Feria del Libro de Madrid para, armado de bolígrafo y pluma, firmar ejemplares de su novela Han de caer del todo (Trama) que, según su editorial, es «un contrapunto fresco y diferente en el marco de la conmemoración España en libertad, 50 años». Vayamos con ello porque es que, además, como no nos desmiente el aludido, esta es la primera entrevista que concede tras la disolución de histórico grupo vigués, acaecida hace tres años y un mes.

–Si le parece bien, practiquemos retranca.

–Haga usted lo que le parezca pertinente.

–El antecedente penal de Han de caer del todo es Sustancia negra (2015), pero han transcurrido diez años. ¿Qué le ha movido a reincidir en el delito?

Sustancia negra surgió de un contubernio entre el periodista Mario Tascón y la editora de Espasa Belén Bermejo (ambos fallecidos, y a los que dedico muy especialmente este nuevo libro). A mí nunca se me había ocurrido escribir una novela, pero un buen día Belén me llamó por teléfono y, literalmente, me dio la orden, así que no tuve más remedio que ponerme a escribir Sustancia negra con el objetivo de que fuese lo más delirante posible pero, ante mi pasmo, resultó que ella aceptaba todos los textos que le enviaba y, es más, una vez que ya los tenía todos, volvió a ordenarme que siguiese escribiendo, que quería publicar otra novela mía. Fue entonces cuando empecé a escribir lo que ahora es esto, pero me enredé un montón, las cosas se liaron y ralentizaron, ella falleció… y, bueno, así hasta hoy.

Imagen

Han de caer del todo

Autor: Julián Hernández

Editorial: Trama Editorial, S.L.

Nº de páginas: 200 páginas

–El protagonista de Sustancia negra es Insecto Palo, y el de Han de caer del todo, un tal Sikes. Desenmascaremos sus identidades. ¿Se trata en ambos casos de la misma persona?

–No, no, en absoluto. Insecto Palo carece de descripción, es una especie de monstruo, de fantasma camuflado, en cambio Sikes es una persona normal y corriente, un humano, aunque quizás coincida con Insecto en su capacidad de camuflaje.

–Este Sikes tiene más edad que usted, viene de la generación anterior, y ya sabe que en estos casos uno corre el riesgo de pensar que el autor reproche la culpabilidad de esa generación, la sus «hermanos mayores», los del Mayo del 68, sobre el hecho de que Franco se hubiese muerto en la cama, y que ellos no hiciesen algo al respecto.

–No hay ningún reproche, más bien todo lo contrario. Yo carezco de prejuicios generacionales, tanto para los que aún son más viejos que yo como para los chavales. No, no hay reproche y eso se nota en que Sikes escribe en primera persona. ¿Cómo iba a reprocharse algo a sí mismo?

–No me venga usted con ese tópico que aducen algunos escritores, el de que «es que los personajes se me escapan, adquieren vida por sí mismos, no soy capaz de controlarlos…». ¿Acaso no le han espetado alguna vez aquello del «Muy valiente, sí, pero a ti no te tocó correr delante de los grises»?

–Sí, claro que me lo han dicho, pero es que yo no le veo ningún pedigrí a eso de correr delante de los grises, a fin de cuentas solo se trataba de salir zumbando de las manifestaciones.

–Quien semeja ser la misma persona es el autor. Al margen de dejar de ser el cantante de Siniestro Total, ¿qué ha cambiado en el Julián Hernández escritor en estos últimos años?

–Que soy más viejo, no hay más ciencia. Quizás, claro, a esta novela, como tuve diez años para hacerla, le di muchas vueltas, tuve que pensar mucho en cómo escribirla y estructurarla, anotando muchas cosas en las libretas…en fin, que seguramente los deberes que me puso Belén Bermejo allá por el 2013 o 2014 esta vez me los tomé más en serio.

–Puede que la diferencia estribe en que el Julián Hernández de 2025 sea mucho más reflexivo, porque Sustancia negra salió de un tirón, y ésta en cambio…

–¡Oye, pues igual sí! Puede que por ahí vayan los tiros. Es posible que hace diez años yo escribiese para que despidiesen a Belén de Espasa y no volviese a ordenarme más escribir una novela (ríe)…pero ese leitmotiv no ha sido el de Han de caer del todo aunque confieso un elemento común en ambos libros, que es mi afán por los apocalipsis. Se nota ¿no?

–Estoy seguro de que quienes siguieron Crónicas del Submundo, sus artículos en este suplemento, identificarían la autoría de este texto aunque se ocultase su nombre. Eso se llama tener estilo.¿Su particular estilo ha surgido mediante fenómeno espontáneo o proviene de sus, insospechadamente, numerosas lecturas?

–Yo estoy convencido de que escribir es como una huella digital, por muy mal o por muy bien que escribas, y a tal punto que se puede conocer a una persona por su manera de escribir. Y también es verdad que influyen las lecturas, pero no solo las lecturas, también las conversaciones de bar o un tebeo pueden darte pistas sobre cómo contar una historia de forma que te sientas cómodo y en beneficio de lo que estás intentando contar.

–Las historia e historias que aquí cuenta aquí podrían ser contadas de otra manera, pero seguramente no nos reiríamos tanto. ¿Qué es para usted el sentido del humor: una herramienta defensiva u ofensiva?

–Depende de las circunstancias, del ejército que tengas enfrente. Te puedes defender con humor, aunque en este caso yo creo que hay más ataque que defensa. A mí, personalmente, los libros que más me gustan son los de humor o, mejor dicho, que contienen humor, empezando por el Quijote

–El libro es en esencia un ataque contra Franco que, como está muerto, ya no se puede defender. ¿No le da vergüenza?

–¡Cómo que no se puede defender! ¡Mira tú la cantidad de defensores que le están saliendo últimamente!

–Cuando dije que esta historia se podía contar otra manera es porque, por muchas risas que provoque, relata usted, subterráneamente, asuntos muy serios. Por ejemplo, ahí está la identidad del vigués Humberto Baena, uno de los últimos fusilados por el franquismo. ¿Por qué lo inmiscuyó en este asunto?

–Pues porque aquello fue terrible, fue un espanto, yo lo recuerdo perfectamente y eso que solo tenía quince años, pero el shock para mí fue tan descomunal que cada 27 de septiembre me acuerdo del tinglado. Era lógico que apareciese en este libro.

–De todas formas, ha tomado usted la precaución de avisar que «Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia».

–¡Pues claro! Y más cuando han aparecido estos Abogados Cristianos…Aunque, pensándolo bien, una denuncia también me podría ser muy rentable económicamente. Yo puse la advertencia por si las moscas pero, vaya, si luego me denuncian…seguramente mi editor se pondría muy contento. ¡Mira tú qué suerte tuvo el editor de Fariña!» Dicho esto, también es cierto que, últimamente, estamos volviendo a unas catacumbas a las que nunca deberíamos haber vuelto.

–Quienes haya llegado hasta aquí se habrán percatado de que el marco temporal y ambiental abarca los últimos días, semanas, años…del franquismo. ¿Qué tipo ajuste de cuentas tenía usted con el régimen? ¿Las has cobrado con este libro?

–Más que el franquismo en su generalidad, lo que realmente mueve esta historia son aquellos fusilamientos de finales de la dictadura, que no venían ni al caso, y en el momento que pasó eso ¡uf! Es que fue muy jodido. De repente te das cuenta del país en el que vives, un país troglodita, en blanco y negro, con unas semanas santas terroríficas…Todo era espantoso y ¡zas! encima te sale lo de los fusilamientos. Porque lo de Salvador Puig Antich ya fue jodidillo…pero aquel final con cinco fusilamientos decretados a dedo y de una forma delirante…Incluso se sabe que los soldados que dispararon estaban borrachos, que hubo que aplicar tiros de gracia porque los habían «matado mal»….Bueno, eso no sale en libro.

–¿Cree que sobre la agonía del franquismo, y de Franco…

–Está muy bien eso de que añadas que también era la agonía de Franco, porque de aquella había mucha gente que creía que Franco no se iba a morir nunca.

–A lo que iba es que sobre ambas agonías, igual aún no se ha escrito todo lo que podría o debería, que hay muchas cosas por descubrir o redescurir, y por contar. ¿Lo hará usted o teme ser detenido?

–No creo que escriba más sobre este tema, aunque todo es posible. En cualquier caso, si así sucediese, me ampararía en aducir que se trata de ficción, aunque sea una ficción retroactiva. Pero Han de caer… no tiene ningún afán de continuidad, al menos la aventura en sí misma, aunque algunos personajes, los que me caen bien, sí que pueden volver a aparecer…De hecho en esta rescato a alguno de Sustancia negra.

– Oiga, y si en una realidad distópica el libro se convierte en best seller ¿en la siguiente entrevista podré poner simplemente Julián Hernández, escritor?

–(ríe) Este es el primer libro en el que no aparece Siniestro Total en la portada, lo cual es bastante. Pero no, no hace falta que en la entrevista figure, a secas, lo de escritor, soy muy consciente, y tampoco quiero quitarme de encima, lo de Julián Siniestro.

–Creo que esta es la primera entrevista «un poco larga» que concede tras la disolución de Siniestro, pero tengo la obligación moral de hablar algo de esto. Lo haré en plan literario y me voy a Vargas Llosa: ¿Cuándo y porqué se jodió Siniestro? ¿Fue el hartazgo escénico de su líder la única causa?

–No. Había un cansancio real y, de hecho, yo ya había dicho hacía mucho tiempo que, con sesenta tacos, no estaba dispuesto a subirme en una furgoneta así como así, eso lo llevé mal desde que cumplí los 50. Pero a esto hay que añadir que han cambiado mucho y muy rápido las circunstancias del mundo de la música en relación a las que había cuando empezamos: la propia música, los formatos, los conciertos…y a estas alturas creo que la disolución Siniestro Total fue la mejor manera de cerrar un ciclo vital que atañe sobre todo a los conciertos. Porque lo cierto es que Siniestro sigue ahí. Ahora andamos con la edición del primer concierto que dimos en el cine Salesianos y, al mismo tiempo, los últimos en el Wizink Center. Y vamos a estrenar un documental dirigido por Mikel Clemente. O sea, que estoy en fase arqueológica. A mí personalmente me da la impresión de que hicimos muchas cosas, cosas raras, cosas disparatadas…e incluso algunas muy buenas, y eso me parece muy importante. Lo que nunca hemos hecho es mierda, sin perdón. Ahora me dedico, ya digo, al trabajo arqueólogico sobre Siniestro Total y eso es incompatible con componer canciones y andar de giras de conciertos. Sinceramente, tres años y pico después, era necesario parar, decir «Señores, hasta aquí hemos llegado». Y, por otro lado, hay una cosa que a mí me parece incluso mucho más importante ahora mismo, algo que yo no vi venir pero que, tal y como son los problemas que hay hoy en día, entre hacer ciertos tipos conciertos, que si los patrocinadores de los festivales están en crisis económica… te estás metiendo en una serie de jaleos en los que desde luego yo no tengo ni ganas ni fuerzas para semejante cosa. Entonces, ¿qué hago? ¿volver a tocar? Pues puede que sí, pero sería solamente en los clubes…cosa que de momento no tengo pensado.

– Todavía hay esperanza en que Siniestro haga un concierto de despedida en Vigo. Hagamos que esta entrevista sea histórica. ¿Está totalmente descartado? ¿Cuáles son las causas?

–Bueno, hay una que es la principal, pero no creo que te atrevas a contarla

–Dígamela al oído.

– (espacio en blanco).

–¡Ah, vale! ¿Y cuáles son las otras?

– Mira, yo le tengo un gran respeto al público, y mucho más al vigués. La historia ya la he contado, pero se ve que habrá que continuar insistiendo. En principio teníamos previsto hacer un solo concierto de despedida pero, ante la demanda de entradas, decidimos hacer dos consecutivos, ambos en Madrid. Eso sí , en el cartel aparecía muy claro: «Últimos conciertos de Siniestro Total». Y yo estimo que nunca debemos faltar a esa promesa, no podemos ser de esos grupos que llevan uno, dos o tres años despidiéndose constantemente. Caeríamos en la indignidad, porque es que además muchísima gente de Vigo fue allí porque eran los últimos conciertos, ese juramento debe ser respetado…Y añado otra cosa. No sé a qué ahora viene tanta demanda de este neoviguismo: ¿Acaso alguien le reprochó al Celta que jugase las finales de la Copa del Rey en Madrid?

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