El ilustre y silencioso encanto de los cementerios
Más allá de entierros y conmemoraciones como las celebradas este fin de semana, algunos camposantos gallegos se han convertido en atracciones turísticas dignas de visitas y paseos motivados por su interés arquitectónico, artístico, histórico e incluso didáctico

Vista del cementerio de San Francisco (Ourense) / Brais Lorenzo
Concurridos en estas fechas más que durante todo el resto del año, las visitas a los cementerios (hay quien lo denomina Necroturismo o Turismo Negro) pueden estar motivadas por otro tipo de razones menos tristes, como las que atañen al disfrute de sus respectivos conjuntos monumentales, de las tumbas de sus vecinos más ilustres, de su estructura, de sus anécdotas o de su historia. De hecho, hay cementerios en los que se organizan visitas guiadas, rutas literarias, teatralizaciones… tanto para turistas como para escolares o, en general, curiosos ávidos de saber. Algunos cementerios de Galicia están reconocidos por la ASCE (Asociación de Cementerios Significativos de Europa), tales son los casos del de los Ingleses de Camariñas, el de Santa Mariña de Dozo de Cambados, el de San Francisco de Ourense, el de San Amaro de A Coruña y el de San Froilán de Lugo. Estos dos últimos están incluidos, a su vez, en la Ruta de Cementerios Europeos.
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1943 el Cementerio de Santa Mariña de Dozo (Cambados), fue defininido por el escritor y director de FARO Álvaro Cunqueiro como «el más melancólico del mundo». Su camposanto acoge las ruinas de un antiguo templo del siglo XV, muestra del llamado gótico marinero. La nave carece de techo y se puede visitar su interior para admirar sus arcos, tallados con bolas y adornados con esculturas que representan escenas bíblicas. Destaca por su singularidad la iconografía de los siete pecados capitales, con curiosas representaciones como la de la pereza, que muestra a un hombre comiendo sus propias heces. En torno al templo se agrupan las lápidas del cementerio parroquial, en el que están enterrados miembros de la familia propietaria del pazo de Bazán y la esposa y un hijo de Valle-Inclán, que fallecieron cuando la familia residía en Cambados. También hay algunas tumbas repartidas por el interior del templo.

Arcos del cementerio de Cambados / Noé Parga
Diseñado por el arquitecto Jenaro de la Fuente, que se encargó personalmente del panteón donde descansan sus restos, el cementerio vigués de Pereiró es el camposanto más grande y monumental de la ciudad olívica, y está unánimente reconocido por la riqueza y calidad de sus esculturas. Sus panteones y monumentos funerarios forman un conjunto artístico tan interesante como ecléctico. Entre los principales monumentos destaca la pieza dedicada a la jurista y escritora Concepción Arenal, un monolito firmado por el arquitecto Manuel Gómez Román, considerado una obra esencial del Modernismo gallego. También sobresale el mausoleo dedicado a los soldados que fallecieron en Vigo tras ser repatriados de Cuba y Filipinas, en el que se muestra la figura de un soldado moribundo. En este caso, la obra fue encargada por Cruz Roja al escultor Julio González Pola, ante la conmoción que supuso para la ciudad recibir a los hombres heridos y fallecidos en la guerra. En Pereiró están enterradas grandes personalidades vinculadas a la historia de la ciudad, como el (se supone) héroe de la Reconquista, Cachamuíña; los industriales conserveros Alfageme, Massó y Albo; políticos como José Elduayen Gorriti, ministro que abolió la esclavitud en España; o Heraclio Botana, líder obrero asesinado en 1936, entre otros muchos más, al punto de que pasear entre las tumbas ayuda a descifrar en buena parte el callejero de Vigo: Policarpo Sanz, Sanjurjo Badía, García Barbón… También hay un Jardín de la Memoria Histórica, aunque su más reciente obra es el monumento funerario que tiene como objetivo, en palabras del alcalde Abel Caballero, “ofrecer un reconocimiento a la gente que trabaja por y para la ciudad”, cuyo primer ilustre será el que fuera director de FARO y cronista oficial de Vigo, Ceferino de Blas.
Subterráneo
El de Arcos de Furcos, en Cuntis, se ha ganado el apelativo de singular por tratarse del único cementerio subterráneo que existe en Galicia, concretamente a cinco metros de profundidad. Ubicado en torno a la iglesia de San Breixo, fue construido bajo tierra en los años 40 del siglo pasado por razones prácticas, ante la falta de una parcela adecuada para ampliar el viejo camposanto. En su edificación participaron las vecinas y vecinos de la aldea, quienes, además de sufragar la obra, colaboraron en las labores de construcción, retirando tierra, picando y trasladando granito de una cantera próxima.A las catacumbas de Arcos de Furcos se accede a través de una escalera que conduce a un entramado de galerías divididas en dos alturas, con un total de 60 panteones y 245 nichos.

Vista del cementerio de Cuntis. / T. G.
Entre la punta de O Boi y la punta Cagada, naufragó, el 10 de noviembre de 1890, el acorazado inglés Serpent, con un trágico balance de 172 muertos. Solo se salvaron tres tripulantes. Con ayuda de todo el pueblo, se levantó un cementerio para enterrar los 142 cuerpos recuperados. Es el Cementerio de los Ingleses de Camariñas, en cuyo recinto interior reposan los restos del capitán y los oficiales y, en el exterior, los de los marineros fallecidos. Se trata de una construcción muy sencilla, dominada por el paisaje, con el monte Branco de fondo y las olas que baten la costa en días y noches de temporal.
Junto a la iglesia de Santa María de Iria Flavia, se ubica el Cementerio de Adina, del que Rosalía de Castro escribió: O simiterio de Adina/ n´hai duda que é encantador,/ cos seus olivos escuros/ de vella recordazón. Allí permaneció enterrada la gran poeta de Galicia hasta 1891, cuando la llevaron al Panteón dos Galegos Ilustres, en el monasterio compostelano de Santo Domingo de Bonaval. En Adina no hay nichos, todas las lápidas van pegadas al suelo. Y son muy antiguas, pues hay sarcófagos antropomorfos que datan de los siglos VI y X. También se distinguen dos cruceiros y varias olivos centenarios. Bajo uno de ellos reposa para siempre el Nobel de Literatura Camilo José Cela.
El Cementerio Viejo de Mondoñedo tiene una estructura peculiar: en la zona superior, los panteones de la clase alta; en la intermedia, las tumbas de clase media y, en la más pegada al suelo, los enterramientos de la gente humilde. Aquí yacen, entre otros, los restos de Álvaro Cunqueiro, Leiras Pulpeiro y Pascual Veiga, entre otros ilustres gallegos de cuna mindoniense.
Situado al lado del antiguo convento, el Cementerio de San Francisco (Ourense) presenta grupos escultóricos de gran calidad, como los de Faílde. Aquí yacen Blanco Amor, Otero Pedrayo, Risco, Cuevillas, Parada Justel… También está el poeta José Ángel Valente, que fue presidente de honor de la Asociación de Amigos del Cementerio, y uno de los impulsores de su conservación. Aquí, asimismo, descansa Asunción González Vázquez, considerada la primera víctima registrada de violencia machista en Ourense. Su lápida dice: “¡Pobre Asunción!”.

Cementerio de San Francisco (Ourense). / Iñaki Osorio
El cementerio de Bonaval, al lado del convento de Santo Domingo, fue inaugurado en 1847, y desde entonces continuamente ampliado, hasta dejar de tener uso funerario en 1960. Tiempo después, se convirtió en un magnífico parque, rehabilitado por el arquitecto portugués Alvaro Siza. En la iglesia del convento se puede visitar el Panteón de los Gallegos Ilustres, donde están, además de la citada Rosalía de Castro, Alfredo Brañas, Cuevillas, Asorey, Fontán y, en un aparte, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao.
Incluido en la Ruta de los Cementerios Europeos, el de San Amaro en A Coruña es uno de los más antiguos de España. Con más de dos siglos de existencia, este singular camposanto que mira al mar es un libro abierto que habla de la historia de la ciudad herculina y sus habitantes. Se estima que allí descansan 200 ilustres gallegos, aunque las tumbas más visitadas son las que acogen a Eduardo Pondal, autor del Himno Gallego, y al también escritor Wenceslao Fernández Flórez.
Y en Noia hallamos la bella iglesia gótica de Santa María A Nova, rodeada por un cementerio al que se conoce como A Quintana de Mortos, en el que se puede contemplar un crucero gótico con baldaquino, uno de los pocos ejemplos de este tipo en Galicia. Ya en el interior de la propia iglesia, se ubica el conjunto de lápidas o “laudas” funerarias más importante de Europa, con más de 500 laudas gremiales datadas entre los siglos XIV y XVII.
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