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Entrevista | Juan Eslava Galán Escritor y divulgador histórico

“Vivimos un proceso de decadencia similar al padecido por Roma”

El escritor y divulgador Juan Eslava Galán

El escritor y divulgador Juan Eslava Galán / Luisma Murias

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Salvador Rodríguez

Salvador Rodríguez

Juan Eslava Galán vuelve a mostrar en “Historia de Roma contada para escépticos” (Planeta) todos los claroscuros y matices de los episodios históricos que caracterizan sus libros con una fórmula perfectamente acreditada y perfeccionada por el uso, que consiste en mezclar el rigor con el carácter didáctico de quien se dirige a todos los públicos, un carácter no exento de humor. Como en todos los “escépticos” casos anteriores, nos hallamos ante un trabajo muy bien documentado, que cuenta con una nutrida bibliografía que resulta muy útil para quien quiera profundizar en cualquier aspecto tratado de aquella fascinante civilización romana cuyo legado, dos mil años después, conforma la base de la cultura occidental. De Roma y de su historia nos hablará Eslava Galán en el acto que el próximo miércoles, 30 de octubre, se celebra en el MARCO de Vigo organizado por el Club FARO DE VIGO.

–Últimamente, los libros sobre Roma, sean novelas o ensayos, proliferan y además reciben una masiva aceptación de los lectores. ¿A qué es debido este interés?

–Probablemente se deba a que estamos haciendo, y además se puede legítimamente, un paralelismo entre nuestra civilización y la romana en el sentido de que la nuestra es heredera de aquella. Y a esto le podemos añadir que estamos viviendo un proceso de decadencia similar al padecido por Roma, y eso, de algún modo, nos resulta muy atractivo.

–Creo que no voy muy desencaminado si le digo que la mayoría de nosotros conocemos la historia de Roma a través de las películas cine y también de las series de televisión. En general ¿el cine ha dado una visión aproximada a la realidad de que lo que fue Roma?

–Efectivamente, la del cine es la imagen que tiene el gran público de los romanos con mayor o menor fortuna, aunque yo pienso que con poca fortuna.

–Seamos concretos. He escuchado decir que la rebelión de Espartaco no fue tan importante como lo que se contó en la película protagonizada por Kirk Douglas, y que nunca amenazó, ni de lejos, la estabilidad del Imperio. ¿Es eso cierto?

–La rebelión fue preocupante porque el sistema romano se basaba en la esclavitud. Roma contaba con cientos de miles esclavos, de manera que el hecho de que las tropas de Espartaco hubiesen derrotado a las legiones al mando de un par de generales romanos fue bastante importante. Quizás el aspecto en el que la ficción no refleje exactamente aquella revuelta resida en que, mientras en la película se manifiesta que aquellos esclavos luchaban únicamente por la libertad, lo que querían en realidad era irse al extranjero. En principio pretendían escapar por el norte de Italia, pero finalmente se pusieron de acuerdo con los piratas para fugarse por la vía marítima, y ahí se tropezaron con la armada romana, que los interceptó y acabó con ellos.

–Bruto ha pasado a la historia como una especie de Judas ¿lo fue? ¿Qué razones le condujeron a traicionar a su padre?

–El asunto de Bruto se ha simplificado mucho. A Julio César lo asesinaron miembros del Senado porque consideraban que estaba anulando el poder senatorial, pretendiendo acapararlo todo y autoerigirse en la práctica como rey absoluto. Toda esa conspiración debemos situarla en el contexto de una minoría que, al ver como se merman sus privilegios, reacciona eliminando a Julio César.

–¿Y qué pintaba Bruto en esa conspiración?

–Era uno de los treinta y tantos senadores que rodearon y acuchillaron a un Julio César que, al reconocerlo entre los asesinos, pronunció su famosa frase de “Tú también, Bruto, hijo mío”. Eso sí fue cierto, pero por lo demás la presencia de Bruto fue meramente anecdótica.

«Cleopatra era una mujer fascinante, muy culta, muy bella, que manejaba muy bien las artes orientales de la seducción»

–¿Qué hay de verdad en las relaciones entre Marco Antonio y el propio Julio César con Cleopatra?

–En este caso, fueron ciertas, y además juntando los elementos de intriga política y relación amorosa. Cleopatra era mujer absolutamente fascinante, muy culta, muy bella, que manejaba muy bien las artes orientales de seducción frente la tosquedad con la que los romanos, en aquella época, manejaban las suyas. Al cabo, era de esperar que tanto Julio César como Marco Antonio acabasen cayendo rendidos en los brazos de la reina de Egipto.

–La figura de Claudio se dio a conocer gracias a una serie basada en el libro biográfico de Robert Graves. Por lo que usted ha averiguado, ¿en qué se parece el Claudio real al Claudio que reflejan el libro y la serie?

–La serie y el libro nos inducen a simpatizar con Claudio. Pero, en realidad, no era tan simpático ni comprensivo.

–Y se declaraba republicano. En qué quedamos: ¿el balance de la República fue positivo o negativo para Roma? ¿Tan negativo como que contribuyó a su declive?

–Yo diría que más bien todo lo contrario. De hecho, el llamado Imperio Romano se forjó y conformó durante los primeros periodos de la República, y su episodio providencial, que fue la victoria sobre Cartago, tuvo lugar en época republicana. Cuando la República desemboca en el Imperio, que a fin de cuentas era una monarquía disfrazada, lo que hace es trasmitir el legado republicano y, aunque a algunos emperadores hay que reconocerles que lo ampliaron, en general aquella Roma estaba harta ya de las conquistas, de vivir en estados de guerra permanente, y eso, claro, fue el comienzo de su fin, sobre todo porque había unas tribus en el Norte y Este de Europa, los llamados bárbaros, que acechaban las debilidades de Roma y que, en el momento oportuno, se aprovecharon del cansancio de la sociedad romana y de la fragilidad militar de sus últimos dirigentes.

–El cine muestra a unos políticos romanos corruptos, “borrachos” de poder y hasta un par de locos de atar (véanse los casos de Nerón y Calígula).

–Las causas de la caída de Roma fueron múltiples, pero fundamentalmente lo que tenemos es que las clases dirigentes se hicieron tan ricas que, vaya, ya no quisieron trabajar. Pasó como en las familias en las que el abuelo ha trabajado mucho y conseguido riquezas y posesiones, los padres las mantienen, pero llegan los nietos y las dilapidan.

«Se ha exagerado sobre la persecución a los cristianos: la mayoría de las actas de los mártires son falsas»

–¿La persecución a los cristianos no fue tan terrible como suele contarse?

–La persecución de Roma a los cristianos se ha exagerado mucho, al punto de que se puede decir que la mayoría de las actas de los mártires son falsas. Ciertamente, hubo un par de persecuciones a los cristianos, pero no por motivos religiosos, sino políticos, y no tan terribles como nos las pone el cine. No hay que olvidar que los romanos eran politeístas, es decir, tenían sus dioses, pero admitían las creencias de otros pueblos, y en la mayoría de los casos respetaron a las deidades ajenas.

–¿Qué pasaba entonces con los cristianos?

–Que los cristianos se negaban a reconocer como dios al emperador, y eso era un delito político, no religioso.

–“¿Qué hicieron los romanos por nosotros?”, se pregunta en la película “La vida de Brian” de los Monthy Python. En general, ¿cómo se portaban los romanos con sus enemigos vencidos?

–Esto hay que verlo con la mentalidad de la época y, en aquellos tiempos, cuando se derrotaba al enemigo lo primero que se hacía era incautar sus bienes. Y así lo hacían los romanos, que constituían la nación más poderosa del mundo, pero hay un elemento civilizador que compensa todos aquellos saqueos y abusos, y ese elemento forma parte de las respuestas que se dan en esa película que usted cita. Por otra parte, no debemos olvidar que los romanos se caracterizaban por otorgar la ciudadanía a todos sus pueblos conquistados. Aunque admito que, en todo esto, a la hora de hacer balance siempre pueden surgir visiones positivas y negativas.

– ¿Fue el comportamiento de Pilatos tal y como se describe y ha llegado hasta nosotros?

–Evidentemente, no. La crucifixión de Cristo fue también un acto político y no tuvo nada que ver con la religión. Y esa escena de Poncio Pilatos lavándose las manos es una pura invención.

¿Cuál era el papel de la mujer en la sociedad romana?

–Muy importante, esencial, como es lógico. Lo que ocurre es que en las películas acostumbran a mostrarnos una sociedad eminentemente masculina. Obviamente, en principio los romanos eran muy machistas, pero a lo largo de mil años se produjeron muchos cambios, y en esa evolución la dómina romana pasó a convertirse en una figura muy importante, al extremo de que puede decirse que hubo muchas mujeres decisivas en la historia de Roma.

¿Quien fue, para usted, el personaje más fascinante de la historia de Roma? (y no vale que me responda Julio César).

–Yo situaría, en primer lugar, a Octavio Augusto y, en segundo, a Tiberio que, para mí, es el más incomprendido. En el fondo, Tiberio era un intelectual que se vio arrastrado a hacer cosas que no quería. Aunque, claro, es difícil soslayar la figura de Julio César.

¿Y quién sería el más desconocido y del que a usted le gustaría saber más?

–Marco Aurelio. Sería muy interesante saber más de él y conocerlo más allá de lo que dejó escrito y se escribió sobre él, porque es una figura que todavía los historiadores no han conseguido abarcar en su totalidad.

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