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El Mundo 4.0

Robotaxis, la movilidad del futuro

Prototipo de Cybercab de Tesla, presentado en el evento "We, Robot".

Prototipo de Cybercab de Tesla, presentado en el evento "We, Robot". / FDV

Francisco Yáñez

Francisco Yáñez

El rápido progreso realizado en áreas como la inteligencia artificial y machine learning, así como la mayor precisión de sensores y cámaras, nos van a permitir lograr lo que hasta hace poco parecía utópico: el desarrollo de vehículos autónomos, es decir, que no requieren intervención humana incluso en situaciones de tráfico complejas; y los principales fabricantes de automóviles y gigantes tecnológicos están buscando la manera de ser los primeros en esta carrera. Para empezar, esta tecnología podría convertirse en un importante recurso para salvar vidas. Aproximadamente 1,3 millones de personas mueren en accidentes automovilísticos en todo el mundo cada año, y el 90% de estos accidentes se deben a errores humanos. Además, los vehículos autónomos pueden proporcionar una movilidad sin precedentes para muchas personas con discapacidad y limitaciones para conducir. También supondrá una mayor fluidez y eficiencia del tráfico rodado, proporcionando más confort y posibilidades de aprovechamiento del tiempo. Las ciudades se transformarán; como los coches pueden dejarnos en nuestro destino e irse, no será necesario grandes superficies para aparcar, y se podría aumentar las zonas verdes. Y probablemente el número de propietarios de vehículos decaerá, en respuesta al creciente uso de taxis sin conductor. Este concepto, de taxi sin conductor o “robotaxi”, se ha popularizado de forma notable en los últimos días a raíz de la presentación que hizo Elon Musk de su último proyecto: el Cybercab, el nuevo robotaxi autónomo de Tesla. Este vehículo, diseñado sin volante ni pedales, promete revolucionar el transporte de personas gracias a su conducción totalmente autónoma. El diseño futurista del vehículo incluye dos puertas que se abren hacia arriba, y una cabina minimalista con espacio para solo dos pasajeros. Además, el Cybercab no dispone de un sistema de carga convencional, ya que utiliza tecnología de inducción para recargar las baterías sin necesidad de un enchufe. Musk dijo que se espera que el Cybercab cueste menos de 30.000 dólares y que esté en producción antes de 2027, aunque admitió que tenía una tendencia “a ser un poco optimista con los plazos”. Y también lo es con los precios: cuando presentó en 2019 el primer prototipo del Cybertruck, su pick-up eléctrico, dijo que estaría disponible desde 39.900 dólares, pero a día de hoy la versión más barata de este vehículo cuesta 60.000 dólares.

El concepto de un robotaxi de Tesla surgió por primera vez en una presentación de 2019 durante la cual Musk proclamó que los Tesla equipados con el software de “conducción autónoma total” (o FSD) pronto podrían servir como taxis sin conductor. “El año que viene, seguro, tendremos más de un millón de robotaxis en la carretera”, especuló. Pero eso no sucedió. El evento de los Los Ángeles estuvo lleno de las ambiciosas predicciones y revelaciones de Musk, aunque el show comenzó con un video con una extensa exención de responsabilidad que decía que las “declaraciones prospectivas” no eran “garantías”.

El mercado actual de taxis sin conductor está liderado por la empresa Waymo, empresa fundada en 2009 con la misión de mejorar la seguridad y la eficiencia del transporte personal y público, bajo el paraguas de Alphabet Inc., empresa tecnológica con sede en Estados Unidos cuya principal filial es Google. Waymo comenzó a operar en Phoenix en 2018 y en estos momentos afirma que ya realiza más de 100.000 servicios a la semana. Existen otras empresas que también han tomado la delantera a Tesla, como Zoox (Amazon), Uber, Cruise (Ford) y AutoX. Waymo y el resto de marcas en funcionamiento están equipadas con un costoso conjunto de radar y sensores LiDAR, una tecnología de teledetección que utiliza rayos láser para medir distancias y movimientos precisos en tiempo real, mientras que Tesla ha mantenido durante mucho tiempo un enfoque de funcionamiento del vehículo con únicamente el uso de cámaras e inteligencia artificial, por lo que no necesitarán otro hardware como utilizan los rivales de este servicio, pero tendrán que demostrar que ese sistema es cien por cien fiable y seguro. De hecho, uno de los principales problemas de la conducción autónoma es que todavía no es cien por cien fiable, y se siguen registrando accidentes, muchos menos de los que posiblemente se producirían en esos mismos vehículos si los condujera un humano, pero cuando salta la noticia de que en un accidente ha estado involucrado un coche sin conductor, la repercusión mediática es muy grande, y el escepticismo comienza a ganar terreno.

La otra cara de la moneda es la amenaza del empleo que supone para miles de personas que se ganan la vida como conductores profesionales y que hacen una labor social muy importante: la llegada de los vehículos autónomos los puede someter a todavía más presión, que ya sufren por la inflación y el elevado precios del combustible. A mi juicio, todavía es pronto para decir que los taxis autónomos están aquí y son una realidad. Pero lo que es indudable, es que ese momento más tarde o más temprano llegará, y conducir profesionalmente ya no será una actividad llevada a cabo por personas, sino por máquinas. Es el avance de la tecnología, algo contra lo que no se puede luchar.

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